La SEPG participa en la celebración, en A Coruña, de una sesión monográfica sobre Alzheimer
La Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) participa en la celebración, el día 19 de septiembre en A Coruña, de una sesión monográfica sobre Alzheimer en conmemoración del Día Mundial del Alzheime.
El acto, de entrada pública y gratuita, tendrá lugar a las 19.30 horas en el Salón de Actos de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia (Calle Durán Loriga, 10 de A Coruña).
El programa cuenta con personalidades del ámbito social y sanitario de gran prestigio y reconocimiento nacional e internacional como el Académico Numerario de Neurología, Manuel Noya García, que hará la presentación. También las conferencias “Las asociaciones de familiares en la atención a enfermos de demencia” del presidente de la Federación Galega de Familiares de Personas con Alzheimer (Fagal) y vicepresidente de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras demencias (Ceafa), Juan Carlos Rodríguez; “Los servicios de atención a personas con demencia en Galicia” del trabajador social de Fagal, Javier Hermida Porto; “La sobrecarga del cuidador no profesional del paciente con demencia”, del académico de la Real Academia de Medicina de Salamanca, jefe de Psiquiatría del Hos. de Zamora y miembro de las juntas directivas de la SEPG y de la European Association of Geriatric Psychiatry, Manuel Franco Martín y “El modelo psicogeriátrico de atención a las demencias” del Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Galicia, presidente de la SEPG, presidente electo de la International Psychogeriatric Association, profesor titular de la USC y responsable de la Unidad de Psicogeriatría del CHUS, Raimundo Mateos Álvarez.
El presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia, José Carro Otero, abrirá un coloquio y clausurará la sesión.
La atencíon de las demencias generan una situación clínica compleja que involucra aspectos médicos y sociales muy interelacionados. A nivel médico por la cantidad de especialidades que intervienen en su atención y por la fragilidad y vulnerabilidad del paciente a cualquier tratamiento.
Y socialmente porque las demencias son transtornos crónicos muy invalidantes que ocasionan dependencia del entorno y un gran estigma social por los elevados costes asociados a ella y por la enorme repercusión en el paciente, su cuidador, la familia y su entorno.
Por eso es necesaria una atención diferenciada del sistema sanitario en el que la crisis y los recortes facilitan la institucionalización de criterios unicamente de eliminación de recursos y gastos, coste y eficiencia.
En algunos casos hasta el punto de plantear si merece la pena atender a las personas con demencia, pues la atención que requieren es más costosa y prolongada. Pero no existe modelo ético aceptable que apoye una limitación de la atención a las demencia.
Por eso es necesaria precisamente una coordinación entre los diferentes tipos de atención a las demencias y una gran cooperación entre los servicios sociales y sanitarios para que el usuario no recaiga. En ese sentido una grave falta de coordinación en la atención a las demencias y una gran sobrecarga del cuidador por la escasa cooperación entre servicios sanitarios y sociales son las carencias más importantes en el manejo de estas enfermedades.
En ese sentido la Psicogeriatría tiene un modelo de atención propio basado, principalmente, en la atención continuada que debe ser desarrollada por la red de salud mental. Este tiene que ser capaz de poner en marcha un modelo psicogeriátrico específico, mediante un plan de evaluación y seguimiento, no solo al paciente sino a cuidadores y familiares, para generar calidad de vida a todos ellos sin privar de los derechos asistenciales y al mismo tiempo generar eficiencia y ahorro asistencial.
Las herramientas para conseguirlo son el diagnóstico precoz; el abordaje integral y en el entorno del usuario; el retraso de la institucionalización; la normalización que facilite el uso de la red asistencial; accesibilidad tanto física como espacial (distancia a los centros); atención prolongada y continuidad de cuidados; atención multidisciplinar; coordinación entre los servicios sociales y sanitarios, así como una alianza terapeútica entre el equipo asistencial y la unidad funcional de paciente más cuidadores y cuidadoras.
El acto, de entrada pública y gratuita, tendrá lugar a las 19.30 horas en el Salón de Actos de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Galicia (Calle Durán Loriga, 10 de A Coruña).
El programa cuenta con personalidades del ámbito social y sanitario de gran prestigio y reconocimiento nacional e internacional como el Académico Numerario de Neurología, Manuel Noya García, que hará la presentación. También las conferencias “Las asociaciones de familiares en la atención a enfermos de demencia” del presidente de la Federación Galega de Familiares de Personas con Alzheimer (Fagal) y vicepresidente de la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de Personas con Alzheimer y otras demencias (Ceafa), Juan Carlos Rodríguez; “Los servicios de atención a personas con demencia en Galicia” del trabajador social de Fagal, Javier Hermida Porto; “La sobrecarga del cuidador no profesional del paciente con demencia”, del académico de la Real Academia de Medicina de Salamanca, jefe de Psiquiatría del Hos. de Zamora y miembro de las juntas directivas de la SEPG y de la European Association of Geriatric Psychiatry, Manuel Franco Martín y “El modelo psicogeriátrico de atención a las demencias” del Académico Correspondiente de la Real Academia de Medicina de Galicia, presidente de la SEPG, presidente electo de la International Psychogeriatric Association, profesor titular de la USC y responsable de la Unidad de Psicogeriatría del CHUS, Raimundo Mateos Álvarez.
El presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia, José Carro Otero, abrirá un coloquio y clausurará la sesión.
La atencíon de las demencias generan una situación clínica compleja que involucra aspectos médicos y sociales muy interelacionados. A nivel médico por la cantidad de especialidades que intervienen en su atención y por la fragilidad y vulnerabilidad del paciente a cualquier tratamiento.
Y socialmente porque las demencias son transtornos crónicos muy invalidantes que ocasionan dependencia del entorno y un gran estigma social por los elevados costes asociados a ella y por la enorme repercusión en el paciente, su cuidador, la familia y su entorno.
Por eso es necesaria una atención diferenciada del sistema sanitario en el que la crisis y los recortes facilitan la institucionalización de criterios unicamente de eliminación de recursos y gastos, coste y eficiencia.
En algunos casos hasta el punto de plantear si merece la pena atender a las personas con demencia, pues la atención que requieren es más costosa y prolongada. Pero no existe modelo ético aceptable que apoye una limitación de la atención a las demencia.
Por eso es necesaria precisamente una coordinación entre los diferentes tipos de atención a las demencias y una gran cooperación entre los servicios sociales y sanitarios para que el usuario no recaiga. En ese sentido una grave falta de coordinación en la atención a las demencias y una gran sobrecarga del cuidador por la escasa cooperación entre servicios sanitarios y sociales son las carencias más importantes en el manejo de estas enfermedades.
En ese sentido la Psicogeriatría tiene un modelo de atención propio basado, principalmente, en la atención continuada que debe ser desarrollada por la red de salud mental. Este tiene que ser capaz de poner en marcha un modelo psicogeriátrico específico, mediante un plan de evaluación y seguimiento, no solo al paciente sino a cuidadores y familiares, para generar calidad de vida a todos ellos sin privar de los derechos asistenciales y al mismo tiempo generar eficiencia y ahorro asistencial.
Las herramientas para conseguirlo son el diagnóstico precoz; el abordaje integral y en el entorno del usuario; el retraso de la institucionalización; la normalización que facilite el uso de la red asistencial; accesibilidad tanto física como espacial (distancia a los centros); atención prolongada y continuidad de cuidados; atención multidisciplinar; coordinación entre los servicios sociales y sanitarios, así como una alianza terapeútica entre el equipo asistencial y la unidad funcional de paciente más cuidadores y cuidadoras.
