sábado, 14 marzo 2026
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Txindoki y Miramón, primeros centros de Sanitas en Euskadi reconocidos según la Norma Libera-Ger

Este distintitvo de la Fundación Cuidados Dignos certifica a instituciones residenciales en las que se han eliminado las sujeciones
Los centros Sanitas Residencial Txindoki y Sanitas Residencial Miramón han sido reconocidos como centros “No Sujeciones” según la Norma Libera-Ger de la Fundación Cuidados Dignos. Se trata de los primeros centros de Sanitas en Euskadi en conseguir esta certificación.
La certificación concedida a los centros de Sanitas en el País Vasco reconoce al proyecto “Por una residencia sin sujeciones” que puso en marcha Sanitas Residencial a principios de 2011 y que ha conseguido eliminar el uso de las sujeciones, de acuerdo con la nueva filosofía de cuidados de la residencia.
Concretamente, en Sanitas Residencial Txindoki y Sanitas Residencial Miramón, el 30% y 22% de los residentes, respectivamente, utilizaban sujeciones. Como resultado del programa puesto en marcha, en la actualidad, las residencias se sienten seguras, sienten que no necesitan usar sujeciones, y se generan alternativas desde una mentalidad no sujeciones.
Para la compañía de atención a mayores, las sujeciones no son una alternativa asistencial, por ello, está desarrollando este programa que tiene como objetivo eliminar a medio plazo el uso de las sujeciones físicas y racionalizar el uso de las sujeciones químicas en todos los centros.
De este modo, Sanitas Residencial ha conseguido ser la primera compañía con este reconocimiento en todos sus centros de Guipúzcoa. El director de Sanitas Residencial Miramón, Fernando Carril, destaca que para lograr ser centro No Sujeciones “se ha trabajado caso por caso analizando las características de cada residente y buscando la máxima seguridad para cada uno de los mayores”.
Por su parte, el director de Sanitas Residencial Txindoki, Joseba Badiola, se muestra orgulloso del resultado obtenido al ver como “residentes inmovilizados han sido capaces de caminar de forma autónoma, con una mejora en su balance muscular, en su afectividad y disminución de estados de agitación”.

“Por una residencia sin sujeciones”
Sanitas Residencial inició a principios de 2011 un programa de racionalización y eliminación de sujeciones en todos sus centros, denominado “Por una residencia sin sujeciones”. Se trata de un proyecto con el que se pretende preservar la dignidad y proteger la integridad de los residentes ofreciéndoles los mejores servicios y cuidados a lo largo de las diferentes fases de su vida.
El uso de las sujeciones originalmente pretendía prevenir situaciones de riesgo en determinados tipos de pacientes. Sin embargo, con el paso del tiempo se ha demostrado que su utilización acarrea algunos problemas y que disminuye la calidad de vida de la persona: aparición de úlceras por presión, incontinencia, trastornos conductuales, inmovilidad, atrofia muscular, etcétera.
El primer paso para la puesta en marcha de este proyecto fue realizar un análisis exhaustivo de la situación de cada persona porque la diversidad de los casos requiere de una planificación previa para determinar qué consecuencias ha tenido el uso de sujeciones y cuáles serán los efectos de su eliminación.
El método de trabajo establecido por Sanitas, y que se ha llevado a cabo en Sanitas Residencial Txindoki y Sanitas Residencial Miramón, incluye formación para todo el personal y un plan de acciones multidisciplinar. Así, el equipo técnico de ambos centros entendió que el uso de sujeciones no está directamente relacionado con la idea de evitar posibles caídas pero que sí tiene incidencia directa con la pérdida de tono muscular o de la autoimagen.
Tanto en Sanitas Residencial Txindoki como en Sanitas Residencial Miramón además de informar y sensibilizar a todo el equipo técnico -médico, enfermeras, psicóloga, supervisora, etcétera-  se cambió la organización de trabajo del fisioterapeuta para optimizar la ambulación y el control postural del dependiente en las sillas o butacas y evitar así las sujeciones. Incluso se ha recurrido a la modificación de los espacios físicos con el fin de que los residentes puedan transitar de forma más segura y mejorar la vigilancia en las zonas comunes.
Después de retirar las sujeciones, se realiza un seguimiento para evaluar si la persona necesita ayudas adicionales como fisioterapia personalizada, terapias no farmacológicas, retirada de la medicación neuroléptica o la adquisición de recursos técnicos como sensores de movimiento o caídas.
En el programa también se ha contado con el apoyo de las familias que han sido puntualmente informadas sobre las claves del proyecto y las distintas fases del mismo.
El proyecto “Por una residencia sin sujeciones” ha demostrado una reducción en el número de caídas que sufren los residentes y también en la cifra de aquellas que tienen consecuencias más graves, como fracturas o traumatismos cráneo-encefálicos. Incluso, se ha comprobado que en los centros sin sujeciones se respira un ambiente calmado, apacible, donde tanto residentes como trabajadores se sienten cómodos. Un cambio de cultura que incluye la personalización de la atención al residente.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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