El Gobierno vasco quiere implicar a los mayores en tareas de voluntariado
El Departamento de Empleo y Asuntos Sociales ha puesto en marcha una campaña para sensibilizar a este colectivo sobre las oportunidades de la actividad solidaria. Una obra de teatro pensada para difundir este proyecto recorrerá todo el territorio
Cuando el 16 de diciembre se subió el telón del teatro del Centro Cívico Ibaiondo (Vitoria-Gasteiz) aparecieron sobre el escenario un grupo de actores para poner en valor la labor del voluntariado entre las personas mayores. La representación de esta obra, escrita expresamente para este colectivo, forma parte de una campaña que el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales va a poner en marcha con motivo del Año Europeo del Voluntariado y que será difundida mediante un “Tour del Voluntariado”. Con la iniciativa se pretende acercar a las personas mayores al ámbito de la solidaridad y, a su vez, animarlos a participar en el XV Congreso Estatal del Voluntariado, que se celebrará en Euskadi a finales de 2012.
“La campaña consiste en la creación de una obra de teatro que tiene como objetivo sensibilizar al público de la tercera edad, y ayudarles a descubrir las posibilidades que les brinda y que ellos pueden dar al mundo del voluntariado”, explica Loli García, directora de Política Familiar y Comunitaria del Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno vasco.
La clave es implicar a los mayores en el voluntariado. Por eso, aunque el texto está representado por actores profesionales de la compañía Detritus Teatrus, en el escenario también hay personas mayores voluntarias: miembros de los grupos de teatro de los centros socioculturales y de los hogares de jubilados de los tres territorios históricos darán vida a los personajes secundarios de esta obra.
“A la hora de plantear la campaña de sensibilización se mantuvieron diversas reuniones con personas y entidades que trabajan directamente con el colectivo de personas mayores, para asesorarnos sobre el mensaje y el tipo de acción más adecuada. Fruto de este trabajo surgió la idea de producir la obra teatral”, rememora Loli García.
Además del Departamento de Empleo y Asuntos Sociales, en la producción de este evento -que a lo largo de 2012 pasará por diferentes centros de las tres capitales y otros municipios- han participado el Consejo Vasco del Voluntariado y las tres agencias que trabajan en este ámbito. Pero la obra no sólo sirve para hacer llegar el mensaje de forma sencilla y entretenida, sino que también se aprovecha la representación para entregar a los asistentes un folleto sobre voluntariado a fin de que puedan informarse más pormenorizadamente si están interesados.
Oportunidad
El envejecimiento de la población abre una puerta a la acción voluntaria de las personas mayores, que ven en las actividades solidarias una posibilidad para ocupar el tiempo libre y, a su vez, seguir participando activamente en la sociedad. “La mayor esperanza de vida en nuestra sociedad y la mejora de la calidad de vida en la vejez han favorecido que las personas a partir de los 65 años tengan una mayor presencia en el voluntariado, bien porque se animan a introducirse en él o bien porque pueden intensificar un compromiso voluntario ya existente con anterioridad”, explica la directora de Política Familiar y Comunitaria. Según los últimos datos de los que dispone el Gobierno vasco, las personas mayores representan ya un tercio del total de personas voluntarias y esta tendencia continúa en alza. “En las agencias de voluntariado constatan que casi un 40% de las personas que se acercan mensualmente interesadas en sumarse al voluntariado son mayores de 55 años… Ello nos da una idea del protagonismo y peso creciente que las personas mayores tienen y van a tener en el campo del voluntariado en las próximas décadas”, reflexiona Loli García.
En Euskadi existen agencias que se encargan de coordinar el voluntariado, como Bolunta y Gizalde. Estos organismos “se están viendo obligadas a adaptarse al número creciente de personas mayores interesadas en sumarse al voluntariado”, asegura García, quien añade que, paralelamente, “estas agencias están reforzando sus labores de apoyo a las propias asociaciones de personas mayores”, algo que hacen mediante el asesoramiento, formación, cesión de recursos, apoyo en la formulación de proyectos, etcétera.
En la Comunidad Autónoma Vasca hay muchas entidades de voluntariado formadas en su mayoría por personas mayores, como Nagusilan, Tercera edad para el tercer mundo, Federpen, Las Cuatro Torres, Izarbide, Secot, Caritas, Pausoka-Cruz Roja, Bizkaiko helduen laguntza o “Euskalsenior Laguntzaileak” y, en el caso de las asociaciones culturales, vecinales o de carácter confesional, el porcentaje de voluntarios senior es notable. Sin embargo, la directora de Política Familiar y Comunitaria considera que “es manifiesta la necesidad de que muchas entidades sociales sigan adaptando sus programas de voluntariado para hacerlos más accesibles y atractivos a las personas mayores”.
Compromiso
El potencial de este colectivo no pasa tampoco desapercibido para las propias organizaciones solidarias, que, según García, “valoran enormemente la presencia de personas mayores voluntarias, ya que su participación suele ser más intensa en dedicación y más estable en el tiempo que el que pueden ofrecer las personas jóvenes o de mediana edad, cuya colaboración suele ser más limitada y más expuesta a cambios por motivos laborales, académicos o familiares”.
Las ventajas del voluntariado senior
Desde el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales citan a Cruz Roja al señalar las importantes ventajas para todos los sectores, organizaciones, sociedad y personas mayores de la actividad voluntaria. En este sentido, recuerdan el beneficio para la sociedad, al servir de herramienta para concienciar a la población de la importancia de las personas mayores, logrando una mejora de su papel e imagen social, difundiendo al mismo tiempo los valores de solidaridad y de voluntariado; para las propias organizaciones, al aumentar el número de voluntarios con una gran experiencia y dedicación, pudiendo realizar más y mejores programas de intervención; para los voluntarios, al favorecer el intercambio generacional y estar en contacto con voluntarios de gran experiencia; y para las propias personas voluntarias, ya que, con su participación en tareas de carácter humanitario e interés social, se rompe con los tópicos de inactividad e inutilidad que pueden surgir hacia este colectivo, logrando que se sientan útiles e integrados en el medio, previniendo riesgos de marginación social y de deterioro fisiológico.
“La campaña consiste en la creación de una obra de teatro que tiene como objetivo sensibilizar al público de la tercera edad, y ayudarles a descubrir las posibilidades que les brinda y que ellos pueden dar al mundo del voluntariado”, explica Loli García, directora de Política Familiar y Comunitaria del Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno vasco.
La clave es implicar a los mayores en el voluntariado. Por eso, aunque el texto está representado por actores profesionales de la compañía Detritus Teatrus, en el escenario también hay personas mayores voluntarias: miembros de los grupos de teatro de los centros socioculturales y de los hogares de jubilados de los tres territorios históricos darán vida a los personajes secundarios de esta obra.
“A la hora de plantear la campaña de sensibilización se mantuvieron diversas reuniones con personas y entidades que trabajan directamente con el colectivo de personas mayores, para asesorarnos sobre el mensaje y el tipo de acción más adecuada. Fruto de este trabajo surgió la idea de producir la obra teatral”, rememora Loli García.
Además del Departamento de Empleo y Asuntos Sociales, en la producción de este evento -que a lo largo de 2012 pasará por diferentes centros de las tres capitales y otros municipios- han participado el Consejo Vasco del Voluntariado y las tres agencias que trabajan en este ámbito. Pero la obra no sólo sirve para hacer llegar el mensaje de forma sencilla y entretenida, sino que también se aprovecha la representación para entregar a los asistentes un folleto sobre voluntariado a fin de que puedan informarse más pormenorizadamente si están interesados.
Oportunidad
El envejecimiento de la población abre una puerta a la acción voluntaria de las personas mayores, que ven en las actividades solidarias una posibilidad para ocupar el tiempo libre y, a su vez, seguir participando activamente en la sociedad. “La mayor esperanza de vida en nuestra sociedad y la mejora de la calidad de vida en la vejez han favorecido que las personas a partir de los 65 años tengan una mayor presencia en el voluntariado, bien porque se animan a introducirse en él o bien porque pueden intensificar un compromiso voluntario ya existente con anterioridad”, explica la directora de Política Familiar y Comunitaria. Según los últimos datos de los que dispone el Gobierno vasco, las personas mayores representan ya un tercio del total de personas voluntarias y esta tendencia continúa en alza. “En las agencias de voluntariado constatan que casi un 40% de las personas que se acercan mensualmente interesadas en sumarse al voluntariado son mayores de 55 años… Ello nos da una idea del protagonismo y peso creciente que las personas mayores tienen y van a tener en el campo del voluntariado en las próximas décadas”, reflexiona Loli García.
En Euskadi existen agencias que se encargan de coordinar el voluntariado, como Bolunta y Gizalde. Estos organismos “se están viendo obligadas a adaptarse al número creciente de personas mayores interesadas en sumarse al voluntariado”, asegura García, quien añade que, paralelamente, “estas agencias están reforzando sus labores de apoyo a las propias asociaciones de personas mayores”, algo que hacen mediante el asesoramiento, formación, cesión de recursos, apoyo en la formulación de proyectos, etcétera.
En la Comunidad Autónoma Vasca hay muchas entidades de voluntariado formadas en su mayoría por personas mayores, como Nagusilan, Tercera edad para el tercer mundo, Federpen, Las Cuatro Torres, Izarbide, Secot, Caritas, Pausoka-Cruz Roja, Bizkaiko helduen laguntza o “Euskalsenior Laguntzaileak” y, en el caso de las asociaciones culturales, vecinales o de carácter confesional, el porcentaje de voluntarios senior es notable. Sin embargo, la directora de Política Familiar y Comunitaria considera que “es manifiesta la necesidad de que muchas entidades sociales sigan adaptando sus programas de voluntariado para hacerlos más accesibles y atractivos a las personas mayores”.
Compromiso
El potencial de este colectivo no pasa tampoco desapercibido para las propias organizaciones solidarias, que, según García, “valoran enormemente la presencia de personas mayores voluntarias, ya que su participación suele ser más intensa en dedicación y más estable en el tiempo que el que pueden ofrecer las personas jóvenes o de mediana edad, cuya colaboración suele ser más limitada y más expuesta a cambios por motivos laborales, académicos o familiares”.
Las ventajas del voluntariado senior
Desde el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales citan a Cruz Roja al señalar las importantes ventajas para todos los sectores, organizaciones, sociedad y personas mayores de la actividad voluntaria. En este sentido, recuerdan el beneficio para la sociedad, al servir de herramienta para concienciar a la población de la importancia de las personas mayores, logrando una mejora de su papel e imagen social, difundiendo al mismo tiempo los valores de solidaridad y de voluntariado; para las propias organizaciones, al aumentar el número de voluntarios con una gran experiencia y dedicación, pudiendo realizar más y mejores programas de intervención; para los voluntarios, al favorecer el intercambio generacional y estar en contacto con voluntarios de gran experiencia; y para las propias personas voluntarias, ya que, con su participación en tareas de carácter humanitario e interés social, se rompe con los tópicos de inactividad e inutilidad que pueden surgir hacia este colectivo, logrando que se sientan útiles e integrados en el medio, previniendo riesgos de marginación social y de deterioro fisiológico.
