¿Cómo pueden prepararse las empresas para un entorno laboral más longevo?
Áliad, compañía especializada en el sector salud, acaba de desarrollar un estudio en el que se recogen una serie de normas que las empresas deberían asumir de cara a prepararse para el envejecimiento progresivo de sus plantillas

Expertos de Áliad Conocimiento y Servicio, compañía especializada en el sector salud, advierten en un estudio que el aumento del sedentarismo y el estrés en los empleados plantea un escenario” muy poco esperanzador, sobre todo en los trabajadores mayores, si se quiere que se mantengan activos más años”, especialmente a partir de los 65.
El envejecimiento y la dependencia de la población son una amenaza preocupante ya que el número de personas mayores de 60 años se ha duplicado con respecto a 1980 y para 2050 habrá 400 millones de personas de 80 años y los mayores de 65 serán el doble que los niños menores de 14 años. La solución pasa por prolongar la salud y la actividad, gestionando nuestra forma de vida.
Áliad, que trabaja desde hace años con muchas empresas, está convencida del papel activo que éstas pueden desempeñar. Julio González Bedia, director general de la compañía, aconseja empezar a potenciar ya los hábitos de vida saludables en las empresas, porque a largo plazo permitirá la fidelización y atracción de nuevos talentos, reducirá los costes relacionados con el absentismo y mejorará la productividad de los trabajadores.
Consejos útiles
El documento recoge una serie de normas saludables que las compañías deberían asumir para preparar un nuevo entorno laboral más longevo.
En primer lugar, es importante impulsar la concienciación, la formación y la información de sus trabajadores, así como promover la actividad física. Las empresas deben fomentar acudir a sus oficinas andando o en bicicleta en aquellos lugares donde la localización de la compañía permita practicar estas actividades. En el caso de que se encuentren a mucha distancia entre el hogar del trabajador, otro consejo es el fomento de actividades deportivas en grupo.
También se recomienda favorecer una alimentación saludable, evitando comidas apresuradas y ofreciendo menús saludables en ambientes relajados y con máquinas dispensadoras de frutos frescos y agua en lugar de las de refrescos o bollería industrial.
Se de debe cuidar la ergonomía de los trabajadores para prevenir lesiones de espalda y posibles defectos posturales, así como fomentar las revisiones médica, no sólo los chequeos médicos, sino las visitas de especialistas en Psicología, Nutrición y Deporte para evitar que aparezcan los problemas de sedentarismo y estrés.
En el apartado del estrés, se asignarán responsabilidades, formación en control de estrés, facilitar la conciliación con la vida familiar, etcétera. “El estrés es una fuente importante de enfermedades y de absentismo laboral, y puede ser prevenible con un ambiente empresarial transparente y amigable a la vez que activo y productivo”, recoge el estudio.
Estas propuestas deben priorizarse más allá de lo que requiere la legislación y la ética empresarial. A juicio de González Bedia, “las empresas deben desempeñar un papel social proactivo en la promoción de la salud y del envejecimiento activo. Nuestra experiencia con más de 600 empresas en temas de salud, es que formar a los trabajadores y hacerles gestores de su propia salud en el entorno laboral tiene unos beneficios empresariales y sociales indiscutibles”.
El envejecimiento y la dependencia de la población son una amenaza preocupante ya que el número de personas mayores de 60 años se ha duplicado con respecto a 1980 y para 2050 habrá 400 millones de personas de 80 años y los mayores de 65 serán el doble que los niños menores de 14 años. La solución pasa por prolongar la salud y la actividad, gestionando nuestra forma de vida.
Áliad, que trabaja desde hace años con muchas empresas, está convencida del papel activo que éstas pueden desempeñar. Julio González Bedia, director general de la compañía, aconseja empezar a potenciar ya los hábitos de vida saludables en las empresas, porque a largo plazo permitirá la fidelización y atracción de nuevos talentos, reducirá los costes relacionados con el absentismo y mejorará la productividad de los trabajadores.
Consejos útiles
El documento recoge una serie de normas saludables que las compañías deberían asumir para preparar un nuevo entorno laboral más longevo.
En primer lugar, es importante impulsar la concienciación, la formación y la información de sus trabajadores, así como promover la actividad física. Las empresas deben fomentar acudir a sus oficinas andando o en bicicleta en aquellos lugares donde la localización de la compañía permita practicar estas actividades. En el caso de que se encuentren a mucha distancia entre el hogar del trabajador, otro consejo es el fomento de actividades deportivas en grupo.
También se recomienda favorecer una alimentación saludable, evitando comidas apresuradas y ofreciendo menús saludables en ambientes relajados y con máquinas dispensadoras de frutos frescos y agua en lugar de las de refrescos o bollería industrial.
Se de debe cuidar la ergonomía de los trabajadores para prevenir lesiones de espalda y posibles defectos posturales, así como fomentar las revisiones médica, no sólo los chequeos médicos, sino las visitas de especialistas en Psicología, Nutrición y Deporte para evitar que aparezcan los problemas de sedentarismo y estrés.
En el apartado del estrés, se asignarán responsabilidades, formación en control de estrés, facilitar la conciliación con la vida familiar, etcétera. “El estrés es una fuente importante de enfermedades y de absentismo laboral, y puede ser prevenible con un ambiente empresarial transparente y amigable a la vez que activo y productivo”, recoge el estudio.
Estas propuestas deben priorizarse más allá de lo que requiere la legislación y la ética empresarial. A juicio de González Bedia, “las empresas deben desempeñar un papel social proactivo en la promoción de la salud y del envejecimiento activo. Nuestra experiencia con más de 600 empresas en temas de salud, es que formar a los trabajadores y hacerles gestores de su propia salud en el entorno laboral tiene unos beneficios empresariales y sociales indiscutibles”.