Ceoma reclama más apoyo para las personas mayores que cuidan de un familiar dependiente
Con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, la Confederación Española de Organizaciones de Personas Mayores (Ceoma) pone en valor la labor de los cuidadores profesionales y ha alzado la voz por aquellas personas en las que recaen los cuidados no profesionales, especialmente en aquellas personas mayores que cuidan de personas dependientes. La organización pide dotar a la profesión del cuidador de formación adaptada y, al mismo tiempo, reclaman otra mirada social sobre la dependencia y la longevidad para alcanzar el derecho de vivir dignamente.
Desde Ceoma, José Luis Fernández Santillana, fija la mirada en una realidad invisible a la que en un día como hoy quieren dar visibilidad la de aquellas personas mayores que cuidan de otros mayores, generalmente parejas, asumiendo durante años una responsabilidad diaria exigente y a menudo sin disponer de apoyos necesarios.
“No podemos dar por hecho que una persona octogenaria puede asumir indefinidamente el cuidado de su pareja sin recibir apoyos adecuados. Cuidar a otra persona no puede suponer renunciar a la propia salud, autonomía y calidad de vida”, expone el presidente de la confederación.
El 70% de los cuidados en España son asumidos por las familias cuando alguien cercano cae enfermo o tiene algún tipo de dependencia. Sabina Camacho, miembro de la junta directiva de Ceoma y de la comisión de trabajo de servicios sociales de la entidad, destaca que “las familias cuidadoras y los profesionales necesitan algo más que palabras de agradecimiento”. Desde la organización inciden en que la tarea de cuidar no es menor ni tampoco una obligación que debe de darse por sentada, sino que resulta “una responsabilidad social, y una contribución imprescindible al bienestar individual y colectivo”.
CINCO MEDIDAS PARA MEJORAR LOS CUIDADOS
Desde Ceoma se reconoce el avance fundamental de la Ley de Dependencia, aunque consideran que persisten importantes dificultades en su aplicación como son los tiempos de espera de las valoraciones, el acceso a prestaciones, desigualdades territoriales, la falta de atención domiciliaria y la falta de coordinación entre el sistema sanitario y social.
Por ello, desde la entidad proponen cinco medidas para las administraciones públicas que mejora los cuidados. La primera de ellas destaca la financiación estable y suficiente en el Sistema de dependencia para garantizar los recursos necesarios.
El refuerzo de los servicios de proximidad ayuda a que las personas mayores continúen viviendo en sus hogares y en sus barrios ofreciéndoles autonomía y dignidad.
La tercera propuesta va dirigida a los cuidadores, ofreciendo apoyo específico para la labor mediante programas de formación y acompañamiento psicológico.
Como cuarta medida que ofrece Ceoma está la coordinación sanitaria y social impulsando una atención integrada contemplando la fragilidad, las enfermedades crónicas, la salud mental y la soledad no deseada. Por último, la quinta propuesta es garantizar el respeto, las preferencias y las decisiones de aquellas personas que reciben los cuidados con un modelo que las respete y que se centre en ellos.
PROFESIONALIZACIÓN DE LOS CUIDADOS
En esta línea, Camacho reconoce que España debe dar un salto en el modelo de dependencia “reconociendo verdaderamente el valor de cuidar, proteger a quienes cuidan y garantizando a las personas que reciben los cuidados el derecho a vivir dignamente, autonomía y con posibilidad de construir su propio proyecto de vida”.
Además de la reforma de los servicios es necesario cambiar la forma de ver la profesión, además de contar con la financiación necesaria. Los expertos coinciden en que el cambio exige que el sector sea reconocido profesionalmente. La calidad de los cuidados y la calidad en el empleo del cuidador caminan de la mano y para ello es necesario “el reconocimiento profesional, las mejoras de las condiciones laborales, formación y desarrollo profesional”, según Camacho.
Asimismo, las mejoras profesionales han de ir acompañadas de un cambio de mirada social porque los cuidados no pueden verse únicamente como una obligación de las familias “porque cuidar es una responsabilidad compartida entre familias, profesionales, administraciones públicas y empresas del sector”, argumenta Camacho. De hecho, cita a fuentes del ministerio de derechos sociales de marzo de 2025, exponiendo que España necesitaría al menos incorporar 261.400 profesionales adicionales al sistema para 2030, “no se puede exigir excelencia en cuidados si no se ofrecen las condiciones que permitan ejercer la profesión con dignidad”, sentencia Camacho.
En la misma línea se muestra el doctor Antonio Burgueño, director del programa Desatar y Desatar 2.0 promovido desde Ceoma, quien trabaja para que en las residencias se supriman las sujeciones físicas y farmacológicas y reconoce la dualidad entre los cuidadores formales y los informales. Burgueño hace hincapié en el grado de longevidad alcanzado en nuestra sociedad y representa un “desafío social y sanitario, que requiere por un lado un cambio cultural abandonando el “edadismo vigente” considerado como una carga.
INVERTIR EN CUIDADOS NO ES UN GASTO
La inversión en cuidados no debe de ser asumida por las Administraciones como un gasto sino más bien una inversión en empleo, salud, autonomía, igualdad y prevención. Entre las medidas que podrían impulsarse desde la administración se apunta a la adecuación de las ratios de atención a las características del servicio de las necesidades de las personas atendidas, aumento de la financiación del sistema de dependencia, formación para los profesionales y la acreditación de las competencias y por supuesto, apoyar a quienes cuidan.
Sobre el cuidado no profesionalizado, expone el doctor Burgueño que este “se caracteriza por desarrollarse sin una base técnica asumiendo los cuidados de los allegados”. Apunta el doctor que si el cuidado se alarga en el tiempo “puede llegar a agotar emocionalmente a la persona que los proporciona incluso llegando a sufrir un vacío existencial al final de los procesos de los cuidados cuando la persona objeto de la atención, fallece”.
El desgaste emocional no afecta únicamente a quienes cuidan en el entorno familiar. Los profesionales también pueden sufrir el síndrome de burnout o desgaste profesional, especialmente cuando no cuentan con los apoyos necesarios por parte de sus organizaciones ni con la formación adecuada para comprender y abordar las conductas y los síntomas asociados a la demencia.
Para el doctor, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, apunta que cuidar a personas con demencia “requiere de una formación especializada” y también expone de manera contundente que “los hábitats, los entornos donde les toca vivir y recibir los apoyos y cuidados deben estar adaptados a las necesidades de los residentes porque no hacer los lugares que maltratan”.
Como indican desde Ceoma, "aquella sociedad que aspira a cuidar bien debe empezar a cuidar a quienes hacen esa labor".
