Una resonancia magnética convencional podría ayudar a valorar las conexiones cerebrales clave para la memoria
Una resonancia magnética convencional podría ayudar a valorar el estado de las conexiones cerebrales de las que dependen la memoria y la atención. Así lo indica un estudio del Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas (CIEN), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, que acaba de ser publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia.
El estudio, financiado por la Fundación Reina Sofía, se suma a otros avances recientes de CIEN en investigación aplicada al diagnóstico del Alzheimer y otras demencias. La investigación está basada en la resonancia magnética post fallecimiento realizada a 55 donantes del BT-CIEN, el banco de tejidos neurológicos de CIEN. En el estudio, se incluyeron casos con enfermedad de Alzheimer, demencia con cuerpos de Lewy, ambas patologías combinadas y otras enfermedades neurodegenerativas. Las imágenes se obtuvieron pocas horas después del fallecimiento y antes de la autopsia, lo que ha permitido comparar directamente lo que muestra la imagen con lo que revela el análisis del tejido cerebral.
La acetilcolina, el mensajero químico esencial para la memoria y la atención, se produce en una pequeña región de la base del cerebro y llega a la corteza a través de dos grandes haces de fibras de la sustancia blanca, el ‘cableado’ que conecta las regiones cerebrales. Es también la diana de los fármacos que, desde hace décadas, se usan para aliviar los síntomas del Alzheimer.
Hasta ahora, evaluar con precisión el estado de estas vías exigía técnicas avanzadas de resonancia magnética, utilizadas principalmente en investigación. El estudio muestra que una escala visual (CHIPS, por sus siglas en inglés), centrada en las zonas por las que pasan estas fibras, se asocia con su daño microestructural, mostrando una asociación más fuerte con el daño de las vías colinérgicas que las escalas convencionales utilizadas para valorar las lesiones de sustancia blanca cerebral.
“Pudimos comprobar que lo que el radiólogo evalúa en la escala visual del daño de las vías de la acetilcolina en una resonancia magnética convencional sirve como un indicador muy útil del daño microestructural real en esas vías”, explica Michel J. Grothe, responsable de la plataforma de neuroimagen de CIEN y uno de los autores del estudio. “Es una herramienta que ya está al alcance de cualquier servicio de radiología, en un momento en que saber con precisión qué sistemas cerebrales están afectados es más importante que nunca”.
“OPORTUNIDAD ÚNICA”
La investigación surge de una colaboración entre CIEN y el Karolinska Institutet (Suecia), con la participación de la Universidad Técnica Checa de Praga, la Universidad de Liubliana (Eslovenia), Amsterdam UMC (Países Bajos) y la Universidad Fernando Pessoa Canarias. El trabajo cuenta con Daniel Ferreira, del Karolinska Institutet, como autor senior junto con Michel J. Grothe, y con Milan Nemy, de la Universidad Técnica Checa de Praga y el Karolinska Institutet, como coprimer autor junto con Francisco J. López-González.
“Poder comparar directamente lo que observamos en la resonancia magnética con las lesiones que encontramos posteriormente en el estudio del mismo cerebro nos ofrece una oportunidad única para comprender mejor qué hay detrás de los cambios que vemos en las imágenes”, señala Francisco J. López-González, investigador de CIEN y primer autor del estudio.
“La resonancia nos muestra una imagen del cerebro, pero es el estudio neuropatológico el que nos permite confirmar qué hay detrás de esa imagen. Poder combinar ambas perspectivas en los mismos cerebros es una oportunidad excepcional para avanzar en el conocimiento de las enfermedades neurodegenerativas, y se lo debemos a la generosidad de nuestros donantes y sus familias”.
