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La Diputación Foral de Bizkaia presenta el Observatorio de Longevidad y Cuidados

Se trata de un órgano consultivo con amplia representación para analizar y anticiparse a los cambios relacionados con el envejecimiento demográfico y las necesidades de atención en el territorio. En su presentación, la diputada Amaia Antxustegi ha destacado que será una herramienta que “nos permitirá disponer de una mirada amplia, rigurosa y panorámica”

El Observatorio de Longevidad y Cuidados (OLC) será la nueva herramienta estratégica de la Diputación Foral de Bizkaia para analizar y anticiparse a los cambios relacionados con la longevidad, el envejecimiento de la población y las necesidades de cuidados en el territorio. Así lo han apuntado en su presentación, hoy, en el Nagusi Intelligence Center (NIC), desde la institución foral.

El OLC analizará las dinámicas demográficas, anticipará tendencias mediante la prospectiva y la transferencia de conocimiento y favorecerá el desarrollo de políticas y prácticas públicas basadas en la evidencia. De esta manera, la herramienta articulará su actividad en torno a cinco ejes de trabajo: la vigilancia de indicadores, el análisis, la prospectiva, la evaluación y, finalmente, la transferencia de conocimiento.

Amaia Antxustegi, diputada foral de Acción Social de Bizkaia, ha destacado que el Observatorio de Longevidad y Cuidados “nos permitirá disponer de una mirada amplia, rigurosa y panorámica” para entender cómo evolucionan las necesidades, dónde surgen nuevas fragilidades, qué desigualdades persisten y hacia dónde deben orientarse los recursos públicos. “Esa mirada desde arriba nos servirá para aterrizar mejor, para diseñar mejor, priorizar mejor y ajustar mejor las políticas públicas a la vida real de la ciudadanía”, ha explicado Antxustegi.

El OLC nace adscrito a la dirección general de Longevidad y Reto Demográfico del departamento de Acción Social y se configura como un órgano colegiado de carácter consultivo, con funciones de asesoramiento no preceptivo. En su composición, además de la representación del departamento foral, que asume la presidencia y la vicepresidencia, así como varias vocalías vinculadas a sus direcciones generales, cuenta con representación del Gobierno Vasco, de municipios y mancomunidades a propuesta de Eudel, y de asociaciones y organizaciones de Bizkaia.

Un momento de la intervención de Amaia Antxustegi en la presentación del Observatorio de Longevidad y Cuidados en el NIC.

RADIOGRAFÍA DEL TERRITORIO

La jornada ha incluido también la presentación del informe Las características y situación de las personas de 50 y más años en Bizkaia, que ofrece una radiografía cuantitativa y descriptiva sobre población, salud, calidad de vida, actividad, renta, usos del tiempo, vivienda, convivencia y relación con las tecnologías.

El documento, elaborado a partir de fuentes estadísticas oficiales, sitúa la creación del OLC en un contexto de profunda transformación demográfica: en 2021, Bizkaia contaba con 530.603 personas de 50 o más años, el 46,2% de la población, y las proyecciones indican que este grupo alcanzará el 51,6% en 2031 y el 52,3% en 2036. “Se trata, por tanto, de un cambio estructural que no puede leerse solo en términos cuantitativos, sino como una transformación social de gran alcance”, han apuntado desde la Diputación Foral de Bizkaia.

El informe constata, además, que esta evolución no es homogénea. Entre 2021 y 2031, la población de 65 a 79 años crecerá en más de 35.800 personas y la de 80 y más años en casi 21.500. Este último grupo presenta un perfil especialmente feminizado: el 64,7% son mujeres y el 25,9% son mujeres que viven solas.

La feminización de la vejez tiene implicaciones directas en ámbitos como la salud, la viudedad, la soledad, las necesidades de apoyo y la organización de los cuidados. En este contexto, Antxustegi ha subrayado que “vivir más años es una expresión de progreso social, pero el reto no es únicamente vivir más: el reto es vivir mejor, con autonomía el mayor tiempo posible, con apoyos adecuados cuando hacen falta y con cuidados dignos, personalizados y de calidad”.

VARIAS REALIDADES SÉNIOR

Por otro lado, el informe constata que no existe una única realidad asociada a la edad. Las situaciones vitales, la salud, la autonomía, el género, la renta, la red familiar, el territorio o el acceso a la tecnología configuran necesidades muy diferentes. También apunta a un cambio progresivo en el perfil de las nuevas generaciones de personas mayores, con trayectorias educativas, laborales y tecnológicas distintas a las de generaciones anteriores, lo que anticipa una población más formada, más autónoma y también más exigente en relación con los servicios, la participación social y la calidad de vida.

Al mismo tiempo, el documento advierte de que esta mejora general no debe invisibilizar desigualdades persistentes: indicadores de salud que empeoran con la edad, brechas de género en los cuidados y el trabajo doméstico, situaciones de vulnerabilidad económica, retos de accesibilidad en la vivienda y una brecha digital que se reduce, pero sigue condicionando el acceso a determinados recursos y servicios.

“Este observatorio nace con voluntad de colaboración. Quiere conectar Administración, conocimiento experto, ámbito académico, profesionales, entidades sociales y comunidad. Porque en un reto como este nadie tiene por sí solo todas las respuestas, y precisamente por eso necesitamos sumar miradas, experiencia y conocimiento”, ha concluido Antxustegi.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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