InicioOcio & Cultura‘El Jubilado’, una obra para reír y pensar sobre lo que pasa cuando dejamos de trabajar

‘El Jubilado’, una obra para reír y pensar sobre lo que pasa cuando dejamos de trabajar

El Teatro Amaya estrena, el 9 de junio, ‘El Jubilado’, una comedia teatral que aborda la jubilación desde el humor y la crítica social, desmontando prejuicios edadistas y reivindicando el valor, la experiencia y la capacidad de las personas mayores. La obra, escrita por Leoncio López Álvarez y dirigida por Esperanza Lemos, invita a reflexionar sobre esta etapa vital a través de tres personajes y una sucesión de situaciones tan divertidas como disparatadas, combinando ironía, ternura y profundidad emocional

La jubilación evoca una cierta dualidad: la deseamos e imaginamos como un merecido descanso, como una posibilidad de recuperar el tiempo perdido o de, incluso, reinventarnos. Sin embargo, también nos enfrenta a cuestiones incómodas, aquellas relacionadas con la propia identidad, despojados ahora de nuestra profesión, pero con la necesidad de seguir siendo útiles, con ese “y ahora qué” o con la soledad de fondo, deseada o no, perseguida o inevitable. “No dejamos de ser personas capaces de un día para otro, nadie se vuelve inútil por jubilarse”. La frase es de Esperanza Lemos, actriz veterana hija y nieta de actores, que estrenó este 9 de junio, bajo su dirección y en el Teatro Amaya de Madrid, la obra El Jubilado, función que habla precisamente sobre esa dualidad de la jubilación, pero desde la comedia.

Producida por Gómez y Cruzado Producciones, de momento, y tras su primera puesta en escena, tiene al menos otras dos funciones más los próximos días 16 y 23 de junio en el mismo recinto. “Una cuestión interesante de El Jubilado es que trata el tema desde varias perspectivas, las que encarga el triángulo protagonista”, señala Lemos. La obra, escrita por Leoncio López e interpretada por Leo Washington, Miranda Collado y José Carabias, cuenta la historia de Fernando (Leo Washington), un arquitecto que acaba de jubilarse y afronta con optimismo esta nueva etapa vital. No está solo, comparte su vida con Carmen (Miranda Collado), su mujer, que sigue trabajando; y con su mejor amigo (José Carabias), también pensionista. “La obra está basada en hechos reales. Leoncio, su autor, es amigo de toda la vida Leo Washington y le ha escrito una función con motivo de su jubilación… que ya ves tú qué manera de jubilarse, porque la verdad es que es un trabajo muy divertido, pero también frenético”, explica la actriz, que acabó dirigiendo esta función tras leer el guion y enamorarse. “Ellos habían producido una función llamada Cita por sorpresa que fui a ver y, en ese momento, ya me dijeron que necesitaban alguien en la dirección. ¿Y sabes qué? Pues que es una comedia en la que te ríes muchísimo, en la que hay situaciones muy delirantes, pero también hay muchísimo corazón”.

Esperanza Lemos, directora de ‘El Jubilado‘.

El Jubilado no se queda solo en la visión de su protagonista, también muestra como vive este cambio su entorno cercano. “Por un lado, Fernando piensa: yo antes era arquitecto, tenía una actividad frenética, de sol a sol, súper creativa y, de repente, estoy en mi casa y me pregunto, ‘¿y ahora qué hago?’. Su mente creativa sigue funcionando, imaginando cosas, y esto propicia un montón de situaciones cómicas”, destaca Lemos. “Luego está la perspectiva de Carmen, que, como en cualquier trama, representa el punto de vista del público y que pasa por varias fases. Hay que pensar que Fernando y Carmen son un matrimonio de toda la vida, pero ella es más joven y sigue en su ritmo laboral normal. Entonces, sus biorritmos, su energías o como lo quieras llamar son diferentes y, en El Jubilado, ves esa visión de la persona que lo acompaña”. La ilusión de Fernando muchas veces contrasta con esta mirada más pesimista de Carmen, que continúa en activo y sufre todavía los sesgos edadistas en su empresa.

Por último, señala la directora, está también el compañero de batallas, interpretado por el cómico José Carabias, “que es maravilloso, porque es un actor de comedia de toda la vida e indispensable en la función”. Este amigo, que también está jubilado, añade, “sigue las locuras de Fernando, porque, como él, está deseando hacer cosas nuevas. Son un poco como dos ‘niños’, pero no de la manera que a veces aniñamos o infantilizamos a las personas mayores. Estos son dos ‘niños’ con experiencia, que quieren seguir haciendo, creando y construyendo”.

La obra refleja, en cierta manera, el optimismo de los sénior, una realidad que la actriz observa a diario en su profesión. “Ahora estoy dirigiendo otra función, La Venganza de Don Mendo, en la que hay muchas personas mayores, muchos personajes de edad, casi todos ‘jubilados’, y lo que he aprendido es que la ilusión no va con los años. Tú puedes tener muchos años y, al mismo tiempo, tener la misma ilusión que cuando empezabas”.

DESMONTAR PREJUICIOS

Lemos reconoce que, durante todo el proceso creativo con El Jubilado, le ha llamado la atención algunos prejuicios que existen sobre las personas jubiladas, unos mitos que la obra combate con humor: “En la función, un personaje comenta que a los jubilados les llaman ‘clases pasivas’ y confieso que, cuando lo leí la primera vez, me pareció un pensamiento denigrante, como si las personas mayores fueran sujetos pasivos que están ahí como viendo a las vacas pastar en el campo”. La actriz matiza que, aunque ciertas cuestiones pueden impactar al público, nunca se dramatiza. “La obra es tremendamente constructiva. Uno se puede hacer mayor, pero tiene toda la experiencia y sigue siendo una persona con energía. Viendo a Fernando y a su amigo, con ese derroche de energía, nadie pensaría en dejarlos apartados en su casa”.

Durante sus labores en la dirección, Lemos explica que una tarea importante es la de construir a los personajes con el objetivo de entenderlos, más si cabe si se trata de una situación vital que todavía ella no ha vivido personalmente. “Yo pertenezco a una profesión en la que no te jubilas nunca”, explica la actriz, y “llevo toda la vida ensayando funciones: ahora una, luego otra, por la tarde noche dando clases… así que no me imagino qué pasaría si, por ejemplo, me rompiese una pierna y tuviese que parar en seco… ¡Me subiría por las paredes!”. “Con esto quiero decir que a una persona no le puede sonar de pronto una campana y que le digan: ahora te quedas quieto… es una visión tremendamente injusta, pero que por desgracia existe”, lamenta. Al final, para Lemos el teatro no deja de ser “un escaparate de las emociones y de situaciones reales”, y El Jubilado “lo refleja muy bien”.

Esta comedia teatral pretende desmontar los estereotipos, reivindicando los derechos sénior y denunciando el edadismo, pero sin abandona el humor, o no del todo. “Aunque en la función haya momentos similares a los de un vodevil de Camoletti, lo que define a la alta comedia es que, hacia el final, se deje espacio para respirar y hablar en serio. Por supuesto, luego se retoma con un gag final, pero El Jubilado tiene una reflexión para llevarte a casa”, argumenta la directora. “Sin contar demasiado, la moraleja es que una persona se puede jubilar y, sí, seguirá teniendo mucho que hacer, pero eso no significa que tenga que estar todo el tiempo ‘remando’, ni demostrando nada ni cambiando para ser más moderno”, remarca Lemos. “Si tienen esa pulsión es precisamente porque la sociedad le está diciendo que no valen”.

No obstante, entre risas y reflexiones, El Jubilado deja muy claro que las personas mayores todavía tienen mucho que decir tras dejar de trabajar. “Es algo así como una segunda juventud, pero sin estar atado a las galeras, al trabajo, que no nos deja tiempo para nada”, argumenta la directora. “No tienes que volver a ser joven” matiza, “sigues siendo joven de espíritu, pero no tienes por que imitar a los jóvenes” De momento, la obra cerró sus tres primeras funciones en el mes de junio en la capital española, pero su directora le augura “mucha vida”. “El Jubilado tiene que salir de gira, tiene que venderse y moverse”, asegura. De hecho, nos explica que el montaje de la obra está ideado para que una hipotética gira a nivel nacional sea sencilla de ejecutar.

En España, sentencia Lemos, “producir teatro es una heroicidad, pero tenemos unos empresarios valientes y aguerridos que van a mover la obra todo lo posible. Además, tengo la esperanza de que, en algún momento, a lo mejor en un recinto más pequeño, con menos aforo que el que tiene el Teatro Amaya, El Jubilado pueda hacer temporada en Madrid”.

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Horacio R. Maseda
Horacio R. Masedahttps://entremayores.es/
Licenciado en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información empresarial de entremayores y la edición de Euskadi.

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