InicioNacionalIrene Arcas: “El edadismo no se resolverá solo cambiando actitudes individuales. Hay que actuar sobre las estructuras”

Irene Arcas / DIRECTORA DE LA FUNDACIÓN HELPAGE INTERNATIONAL ESPAÑA

Irene Arcas: “El edadismo no se resolverá solo cambiando actitudes individuales. Hay que actuar sobre las estructuras”

España se convierte en el primer país europeo en validar la Escala del Edadismo de la OMS. Este instrumento permite medir de forma rigurosa y comparable las experiencias de estereotipos, prejuicios y discriminación por razón de edad. HelpAge International España, principal impulsor en nuestro país de la escala, acaba de presentar las conclusiones de un informe que, como expone su directora, permite situar el edadismo en la agenda pública, “trasladando los resultados al debate político, institucional y social”

Pregunta.- España está de celebración al convertirse en el primer país de Europa en validar la Escala del Edadismo de la OMS. ¿Qué supone este hito? ¿Cree que marcará un antes y un después en la lucha contra la discriminación por edad?

Respuesta.- Este hito supone que, por primera vez, España cuenta con una herramienta científica sólida, validada por la OMS, para medir el edadismo de forma rigurosa y comparable a nivel internacional. Esto es clave, porque la discriminación por edad deja de ser algo difuso o difícil de demostrar y pasa a ser un fenómeno medible, con evidencias claras sobre su impacto en la salud física, la salud mental, el bienestar y la soledad. Además, el hecho de que España sea el primer país europeo en validar esta Escala la sitúa en una posición de liderazgo internacional y envía un mensaje muy claro: el edadismo es un problema de derechos y de salud pública, y debe abordarse con la misma seriedad que otras formas de discriminación. Ahora bien, que marque un antes y un después dependerá de lo que hagamos a partir de aquí. La Escala nos da una base sólida para actuar, pero el verdadero cambio vendrá si esta evidencia se traduce en decisiones políticas, reformas normativas y cambios reales en los servicios. Si no, corremos el riesgo de que se quede en un buen diagnóstico sin impacto transformador.

P.- ¿Qué papel ha desempeñado HelpAge International España en este proceso y qué próximos pasos se darán a partir de este momento?

R.- HelpAge International España, a través del Observatorio del Edadismo, ha sido el principal impulsor de este proceso en nuestro país. Hemos liderado la adaptación de la Escala al contexto español, coordinado el trabajo de campo y elaborado el informe El edadismo en España. Análisis de impacto según la Escala del Edadismo de la OMS, en colaboración con la OMS, la Universidad de Edimburgo y con el apoyo del Imserso. Pero nuestro papel no se limita a la investigación. También hemos asumido la responsabilidad de situar el edadismo en la agenda pública, trasladando los resultados al debate político, institucional y social. A partir de ahora, el reto es claro: extender el uso de la Escala a distintos territorios, sectores y grupos de población; trabajar con las administraciones para revisar políticas, normas y servicios que puedan estar reproduciendo edadismo; y desarrollar acciones de formación y sensibilización basadas en evidencia. Además, queremos consolidar el observatorio como un mecanismo estable de seguimiento, que permita medir de forma periódica si avanzamos o no en la reducción del edadismo en España.

P.- En el informe que acaban de presentar se analiza el edadismo atendiendo a tres dimensiones. ¿Esto permite tener una visión más amplia y holística de qué es realmente el edadismo y sus consecuencias?

R.- Sí, y es uno de los grandes valores del informe. El edadismo no es solo un comportamiento aislado, sino un fenómeno complejo que combina estereotipos, prejuicios y prácticas discriminatorias. El análisis que hemos realizado permite entender cómo el edadismo se construye y se reproduce en distintos niveles: desde lo que pensamos sobre la edad, pasando por lo que sentimos, hasta cómo actuamos y cómo se organizan las instituciones. Esta mirada es fundamental porque muestra que no hablamos únicamente de actitudes individuales, sino de un sistema que influye directamente en la vida de las personas. Por ejemplo, el edadismo interiorizado —cuando una persona asume que “ya no puede” por su edad— está profundamente conectado con los mensajes sociales y con la forma en que funcionan los servicios. Además, el hecho de vincular estas dimensiones con indicadores de salud y bienestar permite evidenciar que el edadismo no es una cuestión menor ni simbólica, sino un determinante social de la salud con efectos muy concretos.

P.- El ámbito donde más se percibe edadismo, según el informe, es el institucional. ¿Dónde cree que radica la clave para empezar, de manera urgente, a desmontar esta tendencia tan arraigada en nuestro país?

R.- La clave está en entender que el edadismo no se va a resolver únicamente cambiando actitudes individuales. Es necesario actuar sobre las estructuras. El hecho de que el ámbito institucional aparezca como el principal foco de edadismo nos está diciendo algo muy relevante: muchas personas mayores sienten que las normas, los servicios y las políticas no están pensados para ellas o incluso las excluyen. Por eso, el primer paso debe ser revisar de forma crítica leyes, protocolos y criterios que establecen límites de edad automáticos y sustituirlos por enfoques basados en la diversidad y la evaluación individual. A esto hay que añadir dos elementos fundamentales: incorporar de manera sistemática la perspectiva de edad en el diseño de políticas públicas —al igual que ya se hace con la perspectiva de género— y garantizar la participación real de las personas mayores en los espacios de decisión. Sin estos cambios estructurales, cualquier avance será limitado.

P.- Desde HelpAge apuntan, entre otras cuestiones, a la importancia de impulsar modelos de cuidados comunitarios y fomentar la educación a lo largo de la vida. ¿Qué descripción trazaría de cómo deberían ser estos modelos?

R.- Cuando hablamos de cuidados comunitarios, hablamos de modelos que permiten a las personas mayores seguir viviendo en su entorno, manteniendo su autonomía y su proyecto de vida, con los apoyos necesarios. Esto implica superar un modelo centrado casi exclusivamente en la institucionalización y avanzar hacia un sistema de proximidad, donde los servicios sociales y sanitarios trabajen de forma coordinada, con equipos multidisciplinares, planes personalizados y una implicación activa de la comunidad. En paralelo, la educación a lo largo de la vida debe entenderse como un derecho real, no como una opción secundaria. Es fundamental ofrecer oportunidades de aprendizaje, participación cultural y desarrollo personal a cualquier edad, rompiendo con la idea de que hay una edad límite para seguir creciendo. Ambos enfoques están profundamente conectados: los cuidados comunitarios refuerzan la autonomía y la participación, y el aprendizaje permanente contribuye a la salud, la inclusión y la cohesión social. Juntos, son herramientas clave para desmontar estereotipos y construir una sociedad más inclusiva.

P.- Con las conclusiones del estudio en la mano y observando la experiencia de otros cuatro países en los que ya se ha validado la Escala, ¿diría que podemos ser optimistas en cuanto a los datos que se están recogiendo sobre edadismo en España?

R.- Podemos ser moderadamente optimistas. El estudio muestra que el edadismo autoinfligido es relativamente bajo: muchas personas mayores en España mantienen una percepción positiva de sí mismas y no se avergüenzan de su edad. Esto es una fortaleza importante, porque facilita los procesos de cambio. También observamos que el edadismo interpersonal no alcanza niveles especialmente altos, lo que indica que, aunque existen actitudes discriminatorias, no configuran un entorno abiertamente hostil. Sin embargo, el peso del edadismo institucional es significativo, y esto coincide con lo que se ha observado en otros países donde se ha aplicado la Escala. Por tanto, los datos nos permiten ser optimistas en cuanto al potencial de avance, pero también dejan claro que las transformaciones necesarias son profundas. España tiene condiciones favorables para avanzar, pero el cambio dependerá de que esta evidencia se traduzca en políticas, recursos y modelos de actuación coherentes.

Lo más visto

Marta S. Massó
Marta S. Massóhttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de nacional de entremayores y la edición de Galicia.

Más información