Cruz Roja revela que casi la mitad de las personas en búsqueda de empleo ha sufrido edadismo laboral
En un mercado laboral en constante transformación, España se enfrenta a un enemigo silencioso pero devastador para su tejido productivo y social: el edadismo laboral. Para poner el punto de mira en este problema, Cruz Roja Española ha elaborado un informe y una encuesta que, bajo el epígrafe de El Edadismo y Yo, arroja luz sobre cómo la fecha de nacimiento se ha convertido en una barrera infranqueable para el talento, afectando tanto a la dignidad de las personas mayores de 45 años como a las oportunidades de las más jóvenes.
Los datos son contundentes y dibujan un escenario de urgencia. Según el análisis realizado sobre cerca de 900 personas participantes del Plan de Empleo de Cruz Roja, el 44% afirma haber sufrido discriminación por razón de edad, una situación que se produce mayoritariamente (en un 84% de los casos reportados) durante los procesos de búsqueda de empleo, impidiendo el acceso al mercado antes siquiera de poder demostrar valía profesional.
El informe de Cruz Roja desglosa la incidencia del edadismo por franjas etarias, revelando una asimetría preocupante. Mientras que el 26% de las personas menores de 30 años reporta haber sufrido esta discriminación, el porcentaje se duplica hasta alcanzar el 58% en el caso de las mayores de 45 años. Esta diferencia estadística subraya una realidad estructural: el mercado laboral español penaliza severamente la experiencia, consolidando un sesgo que margina el talento senior en un momento demográfico donde la población activa envejece inevitablemente.
Sin embargo, el documento enfatiza que el edadismo laboral es una vía de doble sentido. Las personas jóvenes también enfrentan prejuicios que las tachan de inexpertas, irresponsables o poco comprometidas. Entre los testimonios recogidos por Cruz Roja, los jóvenes denuncian frases como «los jóvenes no saben trabajar» o «es joven y la va a liar», mientras que las personas mayores de 45 años reciben portazos con sentencias como «con mi edad ya nada», «es demasiado mayor para el puesto» o «no está al día con las nuevas tecnologías».
A la hora de percibir quién es la víctima principal, las visiones difieren. Entre los jóvenes, los hombres tienden a creer que el edadismo les afecta más a ellos (28,6%), vinculándolo a la falta de experiencia, mientras que las mujeres jóvenes señalan con mayor intensidad que el problema es estructural contra los mayores (35,2%). Por su parte, el colectivo senior tiene una visión unánime: tanto hombres como mujeres coinciden en que el golpe más duro lo reciben los mayores de 45 años.
UN ESTIGMA PREOCUPANTE, PERO INVISIBLE
Uno de los hallazgos más alarmantes del informe es el grado de invisibilidad del fenómeno. A pesar de que la discriminación por edad supera a otras causas más visibles como el sexo o el origen según datos de la OCDE citados en el informe, la sociedad española apenas reconoce el término.
La encuesta revela un desconocimiento abrumador: el 65% de los participantes no sabía qué significaba la palabra «edadismo» antes de colaborar con Cruz Roja. Este dato, que alcanza el 67% entre los hombres y el 59% entre las mujeres, evidencia que la discriminación por edad está tan normalizada e integrada en la cultura corporativa y social que ni siquiera las propias víctimas son capaces de identificarla por su nombre técnico.
El informe de Cruz Roja no se limita al diagnóstico estadístico, sino que entra de lleno a combatir las creencias erróneas que sustentan estas prácticas. Expertos en psicología laboral y empleabilidad han identificado cuatro grandes estereotipos que operan en los departamentos de Recursos Humanos, de los cuales tres son demostrablemente falsos:
1. Bajo rendimiento: Se cree erróneamente que las personas mayores de 45 años son menos productivas. La evidencia empírica no respalda esta afirmación.
2. Resistencia al cambio: Existe el mito de la rigidez mental en la madurez. Falso.
3. Menor capacidad de aprendizaje: El adagio de «perro viejo no aprende trucos nuevos» es científicamente incorrecto en el entorno laboral.
Paradójicamente, el único estereotipo que la investigación psicológica confirma como cierto es sistemáticamente ignorado por las empresas: los trabajadores sénior tienden a ser más fiables, honestos, leales y comprometidos. Al descartar currículums por la fecha de nacimiento, las compañías están renunciando precisamente a los valores de estabilidad y compromiso que dicen buscar.
EL COSTE HUMANO
Más allá de las cifras macroeconómicas, el informe pone el foco «en el devastador impacto psicológico del desempleo de larga duración en la madurez». Perder el trabajo pasados los 45 años, señalan, «no es solo un revés financiero; es una fractura en la identidad».
El informe alerta de que cuando uno de estos pilares cae, el equilibrio emocional se desploma. Testimonios recogidos en la investigación son desgarradores: «No hay nada peor que la sociedad decida por ti que ya no vales. Para mí últimamente mi vida está rota», relata una de las afectadas. Otro testimonio refuerza esta sensación de anulación: «Cumples 50 años y de repente pasas a ser invisible».
Este sufrimiento se agrava con el fenómeno del «autoedadismo«. El informe advierte que los prejuicios externos acaban siendo interiorizados por las víctimas. Un 22% de las personas encuestadas, tanto jóvenes como mayores, reconoce haber sentido en algún momento que los estereotipos negativos que se dicen sobre su grupo de edad son ciertos. Esto actúa como una profecía autocumplida: la persona candidata se autodescarta, descarta ofertas o no se forma en nuevas habilidades porque se ha convencido a sí misma de que es «demasiado mayor» o «demasiado joven», validando así la discriminación que sufre.
PROPUESTAS PARA UN CAMBIO CULTURAL URGENTE
Ante esta realidad, Cruz Roja Española, a través de la jornada ‘Ideando Futuro’ y el análisis de expertos, plantea que la edad no debe ser vista como un problema, sino como una oportunidad estratégica. La diversidad generacional en los equipos aumenta la innovación, la resiliencia y la cohesión social.
El informe concluye con una batería de propuestas concretas para transformar el mercado laboral y la sociedad:
1. Sensibilización masiva: Campañas que desmonten estereotipos y muestren el valor real de cada etapa vital.
2. Políticas inclusivas: Eliminación de los límites de edad en los filtros de las ofertas laborales y promoción de currículums ciegos.
3. Mentoría inversa: Programas donde las personas jóvenes enseñen competencias digitales a las mayores, y estas a su vez trasfieran su experiencia y visión estratégica («soft skills»).
4. Formación continua (Long-life learning): Herramientas para combatir la obsolescencia percibida y real en todas las edades.
5. Revalorización vs. Reinvención: El informe sugiere cambiar el enfoque. A menudo no se trata de que la persona senior deba «reinventarse» desde cero (un mito popular), sino de «revalorizarse»: aprender a traducir su inmensa experiencia al lenguaje actual del mercado y recuperar la autoconfianza perdida.
Más del 50% de la población española ya supera los 45 años y las proyecciones indican que para 2050, más de la mitad tendrá más de 50 años. «La invisibilidad no es una opción», sentencia el informe. «Seguir marginando al talento sénior no es solo una injusticia social, es un suicidio económico para un país que no puede permitirse el lujo de desperdiciar la experiencia de su grupo poblacional mayoritario», destacan desde la organización.
Como resume uno de los participantes en el informe: «La edad no debería ser un obstáculo, sino un valor añadido». El desafío que lanza Cruz Roja a empresas, instituciones y a la sociedad civil es convertir esa frase en la nueva norma del mercado laboral español.
SOBRE EL INFORME
Los datos presentados proceden de la encuesta El Edadismo y Yo, realizada por Cruz Roja con 886 respuestas válidas (62% mujeres, 37% hombres) de participantes en sus Planes de Empleo. El perfil demográfico abarca mayoritariamente a personas mayores de 45 años (57%) y menores de 30 (43%), ofreciendo una radiografía intergeneracional de la discriminación en España.
