CEAPs reclama campañas educativas para corregir la feminización estructural del sistema de cuidados
“Un niño, un adolescente o un joven que nunca ve a un hombre como gerocultor, terapeuta ocupacional o auxiliar de enfermería difícilmente se proyectará en esa profesión”. Por este motivo, y ante el Día Internacional de la Mujer, el Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs) reclama a las Administraciones que impulsen campañas educativas específicas dirigidas a incorporar a más hombres al sistema de cuidados y corregir así la feminización estructural que sufre este ámbito.
Para CEAPs, la corresponsabilidad no puede quedarse en un lema institucional cada 8 de marzo. “Hay que educarla desde la infancia”. Por eso, defiende el desarrollo de una estrategia sostenida similar a la que se ha impulsado para fomentar la presencia femenina en carreras STEM. “Si en los últimos años se han desarrollado campañas para que más mujeres entren en ciencia y tecnología, ahora necesitamos la misma ambición para que más hombres entren en los cuidados”, reivindica Rafael Sánchez-Ostiz, presidente de CEAPs, para quien el “cambio cultural debe comenzar en los colegios e institutos”.
Para ello, la entidad con más representatividad en el sector de los cuidados en España propone llevar referentes masculinos del sector a institutos y centros de Formación Profesional, promover testimonios reales y combatir estereotipos que siguen asociando el cuidado exclusivamente a las mujeres. Solo así se logrará, a su juicio, que ellos lo vean “como una opción profesional plenamente válida para hombres y mujeres”.
La organización advierte de que la feminización del sistema de cuidados no es un fenómeno aislado, sino el resultado de décadas de inercia cultural y de decisiones políticas insuficientes. En la actualidad, en torno al 81% de los profesionales de la dependencia son mujeres, una proporción que refleja hasta qué punto el cuidado sigue siendo percibido, a ojos de la sociedad, como un ámbito esencialmente femenino.
Esta realidad tiene consecuencias directas, según advierte Sánchez-Ostiz. Cuando el sistema no dispone de recursos suficientes o no responde con agilidad, la carga vuelve al hogar y, dentro de las familias, recae mayoritariamente sobre mujeres que reducen jornada, renuncian a oportunidades profesionales o asumen dobles y triples responsabilidades.
CEAPs recuerda además que España destina actualmente en torno al 0,9% del PIB a la dependencia, muy lejos del 2% que invierten de media los países del entorno europeo. “Con estos niveles de financiación es extremadamente difícil consolidar un sector atractivo, estable y competitivo que amplíe su base profesional y diversifique perfiles”, señala Sánchez-Ostiz.
La falta de profesionales es ya uno de los principales cuellos de botella del sistema, especialmente en el ámbito rural, donde la escasez de personal tensiona plantillas y dificulta la cobertura de vacantes. Sin una estrategia integral que combine financiación suficiente, prestigio social y orientación vocacional, el sector seguirá apoyándose mayoritariamente en una fuerza laboral femenina sometida a una elevada presión.
Para la patronal, reforzar y profesionalizar la red de servicios no solo mejora la calidad de vida de las personas en situación de dependencia, sino que constituye una herramienta clave para corregir desigualdades estructurales en el mercado laboral. “Redistribuir los cuidados es también redistribuir oportunidades”, subraya el presidente de CEAPs.
En un contexto marcado por el envejecimiento acelerado de la población y la llegada masiva de la generación del baby boom a edades avanzadas, CEAPs insiste en que el cuidado debe dejar de ser una responsabilidad invisible para convertirse en una política pública central. “Si no actuamos ahora sobre el modelo cultural y sobre la financiación, la brecha seguirá ampliándose”.
