Carla Bonell / Responsable de Derechos Humanos de HelpAge International España y coordinadora del Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM)
Carla Bonell: “Es evidente que hay una preocupación constante de las personas mayores sobre asegurarse una vejez digna”
Son más de tres años los que el Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM) lleva en funcionamiento con el compromiso de ofrecer atención y orientación a personas mayores que sufren discriminación por razón de edad. “Seguimos señalando que se debe erradicar la cultura institucional y reemplazarlo por el paradigma de cuidados con enfoque de derechos humanos que promueve la atención centrada en la persona, la autonomía y la vida independiente, y humaniza los cuidados”, explica la coordinadora de este recurso, Carla Bonell.
Pregunta.- El edadismo o discriminación por razón de edad se manifiesta en todos los ámbitos de nuestra vida, pero ¿diría que actualmente tiene una mayor presencia en algún ámbito concreto?
Respuesta.- En el informe de resultados de 2025 del SEAM hemos incluido una nueva sección en la que analizamos la evolución del servicio según los tipos de consultas y las personas atendidas. De acuerdo con ese análisis longitudinal, hemos identificado que los ámbitos en los que más se evidencia el edadismo es en Información de prestaciones y servicios, seguido abuso y maltrato, cuidados y consumo. De acuerdo con las consultas recibidas a lo largo de la puesta en marcha del SEAM, podemos identificar que, si bien la discriminación se verifica en todos los ámbitos de la vida, hay algunos sectores en los que las prácticas edadistas son una constante. Por ejemplo, en las relaciones de las personas mayores con la Administración pública, en concreto, en trámites administrativos, solicitud de recursos sociales, entre otros. Además, las personas mayores suelen enfrentar el edadismo en las relaciones de consumo, sobre todo, en sectores como la banca y los seguros, tanto por las políticas que respaldan sus actuaciones, como en las actitudes edadistas del personal de atención. Vale hacer una mención importante a las situaciones de abuso y maltrato que enfrentan las personas mayores en los ámbitos sanitarios y sociosanitarios, enfrentando la cara más dura del edadismo. Este flagelo se manifiesta de formas diversas, a saber: falta de atención adecuada (despersonalización, deshumanización) debido, entre otras cosas, a ratios de personal insuficientes y negligencia profesional; aplicación de sujeciones físicas y químicas diarias y no como último recurso; infradiagnóstico y falta de tratamiento de las patologías, sobre todo en mujeres mayores, entre otras.
P.- ¿Cuáles son las situaciones que desde el SEAM han observado que preocupan más a los mayores y, por tanto, en las que se sienten más discriminados?
R.- Es evidente que hay una preocupación constante de las personas mayores sobre asegurarse una vejez digna, lo que implica la gestión de sus propios recursos para la satisfacción de sus necesidades básicas y el cuidado necesario por posible discapacidad o dependencia sobrevenida, como también para asegurarse que podrán envejecer en casa. En el contexto familiar y comunitario, se evidencia que hay problemas constantes en la gestión de los cuidados de las personas mayores. Esto se explica por múltiples razones, entre ellas, por la sobrecarga en los hombros de ciertos miembros de la familia, especialmente, de las hijas o nietas, pero también por la falta de recursos económicos para sufragar los gastos que se derivan del cuidado diario, y por las barreras de acceso y problemas de gestión entorno a las prestaciones del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia.
P.- ¿Sigue siendo la situación de las mujeres, en lo que a discriminación por edad se refiere, más preocupante que la de los hombres?
R.- Sí. El informe confirma que las mujeres mayores continúan siendo las más afectadas por situaciones de discriminación por edad. Pero también es cierto que hay una tendencia de los hombres mayores a no denunciar, porque les cuesta reconocerse como víctimas de una situación de discriminación.
P.- ¿Cuáles son los motivos de esta circunstancia?
R.- El edadismo se entrecruza con la desigualdad de género acumulada a lo largo del ciclo vital. Las mujeres mayores presentan mayores tasas de precariedad económica, porque han dedicado una buena parte de su vida a los cuidados no remunerados, deviniendo en trayectorias laborales más interrumpidas que afectan su derecho a obtener una pensión. En este contexto, las mujeres mayores enfrentan mayores dificultades para sufragar sus necesidades básicas y requieren de prestaciones y recursos sociales. Además, esto las sitúa en una situación de dependencia y vulnerabilidad económica que se retroalimenta del abuso y maltrato que pueden sufrir en sus hogares, dificultándoles, a su vez, la decisión de dejar el entorno violento. También sufren con mayor frecuencia infradiagnóstico médico y son víctimas de mala praxis médica y, en su mayoría, padecen situaciones de soledad no deseada, lo que se explica, entre otras cosas, porque las mujeres tienden a vivir más años, tienen más probabilidades de experimentar la viudedad.
P.- De las consultas recibidas en estos años, especialmente han alertado sobre las relacionadas con internamientos involuntarios. ¿Cómo gestiona el SEAM este tipo de casos en los que una persona mayor se ve privada de su libertad?
R.- Cuando desde el SEAM recibimos consultas relativas a privación de libertad o internamientos involuntarios: 1. Analizamos el contexto de la consulta, cómo se ha producido el proceso judicial y si han existido garantías judiciales. 2. Informamos a la persona usuaria sobre derechos fundamentales en conflicto. 3. Orientamos sobre las vías jurídicas aplicables en casos de internamiento involuntario. 4. En caso de posible vulneración grave, realizamos alianzas con bufetes de abogados para adelantar litigio estratégico en derechos de personas mayores y resolver el conflicto concreto. 5. Emprendemos acciones de comunicación para divulgar el caso con el fin de sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre esta vulneración de derechos. El protocolo prioriza la escucha activa, la protección de la voluntad de la persona involucrada y la activación de mecanismos legales correspondientes.
P.- Desde el SEAM también contribuyen a la sensibilización a través de la colaboración con profesionales de distintos sectores. ¿Cómo articulan este contacto interdisciplinar y qué herramientas les proporcionan?
R.- Desde el SEAM articulamos la colaboración mediante, por un lado, formación y sensibilización sobre derechos de las personas mayores para entidades del tercer sector, el sector empresarial y funcionarios de instituciones estatales. Además, también a través de la elaboración y socialización de informes anuales de resultados a instituciones, partidos políticos, sector empresarial y entidades del tercer sector con el fin de elaborar estrategias conjuntas que erradiquen las prácticas y actitudes edadistas en los distintos entornos. En tercer lugar, impulsamos la mediatización de las consultas atendidas por el SEAM con el fin de sensibilizar y concienciar a la sociedad en general sobre el edadismo, y promover actitudes y prácticas con enfoque de derechos humanos y teniendo en cuenta la perspectiva de edad. Y, finalmente, destacaría la incidencia política a partir del diagnóstico de las realidades de las personas mayores realizado anualmente por el SEAM, para impulsar cambios normativos que impliquen una mayor garantía de los derechos de las personas mayores. Los profesionales deben desempeñar un papel clave como garantes de derechos, evitando reproducir estereotipos y promoviendo la perspectiva de edad y el enfoque de derechos humanos en los cambios normativos, políticas públicas, creación de recursos y servicios, prácticas institucionales y actitudes sociales.
P.- Visibilizar el edadismo es el compromiso central del SEAM y es cierto que en el último año se ha posicionado este tema en el centro del debate social, pero ¿cree que están las Administraciones competentes comprometidas también con erradicar este problema?
R.- En términos generales, podemos decir que es evidente el cambio cultural frente al edadismo como una vulneración de los derechos de las personas mayores y la toma de conciencia de la sociedad en general. La vemos expresada, entre otras cosas, en el impulso de cambios normativos para una mayor garantía de estos derechos. Además, las autoridades competentes muestran interés en hacer alianzas y colaboraciones estratégicas con entidades del Tercer Sector, como HelpAge España, que se encargan de defender y promover los derechos de las personas mayores para asegurar que las decisiones que se toman y las medidas que se implementan cuentan con la perspectiva de edad y el enfoque de derechos humanos. Así, podríamos decir que, en los últimos años, los derechos de las personas mayores cotizan al alza. Nuestro informe de resultados reconoce avances en la visibilización del edadismo y garantía de los derechos de las personas mayores, pero señala que aún persisten prácticas estructurales que requieren reformas más profundas.
Desde HelpAge y el SEAM recomendamos: • Incorporar el enfoque de derechos y la perspectiva de edad en el diseño e implementación de todas las políticas públicas y de las innovaciones legislativas. • Aumentar la garantía de los derechos de las personas mayores, a través de la creación de una ley integral sobre los derechos de las personas mayores. • Adoptar y cumplir las medidas dirigidas a mejorar la atención personalizada de personas mayores en oficinas de la Administración pública, como en sectores privados, principalmente la banca. Esto implica garantizar la atención presencial; trato preferente en casos de alta afluencia de público en oficinas; atención telefónica preferente sin coste adicional, por parte de un personal para clientes mayores y/o con discapacidad; canales accesibles y sencillos en página web, apps. • Avanzar hacia el cambio cultural y transitar a modelos de cuidados comunitarios. Seguimos señalando que, como condición primaria para la mejora de la atención en los ámbitos sanitarios y sociosanitarios, se debe erradicar la cultura institucional (aislamiento, el acceso genérico y el trato no individualizado, desatención de las necesidades de la persona, etcétera) y reemplazarlo por el paradigma de cuidados con enfoque de derechos humanos que promueve la atención centrada en la persona, la autonomía y la vida independiente, y humaniza los cuidados. • Colaborar entre servicios de atención directa de personas mayores y entidades o instituciones que trabajan para la defensa y promoción de los derechos de las personas mayores. Esta medida estaría encaminada para desarrollar investigaciones en discriminación por razón de edad que revistan una especial gravedad o relevancia; ejercitar acciones judiciales que den lugar, así como campañas de sensibilización en materia de defensa y garantía de derechos de personas mayores. • Promover formación obligatoria en edadismo y derechos de las personas mayores en todos los ámbitos y niveles de la sociedad. • Eliminar otras barreras en la normativa aplicable que impactan la participación de las personas mayores. En términos generales, el compromiso institucional debe traducirse en medidas normativas, presupuestarias y estructurales en favor de la defensa, promoción y garantía de los derechos de las personas mayores.
