Inicio-NacionalTeresa Cabezón (Desoledad): "Podemos anticiparnos y preservar las condiciones que ayudan a reducir la vulnerabilidad"

Teresa Cabezón (Desoledad): "Podemos anticiparnos y preservar las condiciones que ayudan a reducir la vulnerabilidad"

La responsable de Fundación Verisure desgrana las conclusiones y novedades de esta segunda edición del Informe Desoledad. "Defendemos una prevención más amplia que favorezca vínculos con significado, participación real y capacidad para seguir decidiendo sobre la propia vida"

Pregunta.- Desoledad nació en 2025. Como responsable del proyecto, ¿en qué cuestiones se observan mayores diferencias entre el informe anterior y el que acaban de presentar?

Respuesta.- El primer informe nos permitió escuchar, comprender mejor la soledad no deseada en las personas mayores e identificar algunas claves para abordarla. En 2026 hemos querido dar un paso más: profundizar en esas claves, contrastarlas y empezar a llevarlas a la práctica. Es decir, transformar el conocimiento en impulso y el impulso en acción. La principal evolución está precisamente ahí. Este año hemos combinado una investigación cuantitativa, realizada mediante una encuesta a 386 personas de 60 años o más, con un programa piloto de innovación social basado en el acompañamiento con propósito. Esta combinación nos ha permitido cruzar los datos con la experiencia real de las personas mayores y del voluntariado, y comprender no solo qué factores pueden proteger frente a la soledad no deseada, sino también qué condiciones son necesarias para convertirlos en una intervención concreta.

P.- Este año han apostado por una cuestión clave: la prevención. Entonces, ¿podemos realmente evitar que las personas mayores se enfrenten a situaciones de soledad? ¿De qué manera?

R.- No podemos afirmar que todas las situaciones de soledad no deseada puedan evitarse, porque hablamos de una realidad muy compleja y diferente en cada persona. Pero sí podemos anticiparnos y preservar las condiciones que ayudan a reducir la vulnerabilidad. Prevenir no consiste únicamente en detectar a una persona cuando comienza a aislarse. También significa prestar atención a momentos de transición, como la jubilación o la disminución de las responsabilidades de cuidado, en los que pueden cambiar las rutinas, los vínculos, la identidad o el sentimiento de utilidad. Debemos ayudar a que las personas mantengan posibilidades de elección, autonomía, relaciones significativas, intereses y motivos para seguir proyectándose hacia el futuro. El informe muestra que el riesgo no depende de un único factor, sino de la acumulación de circunstancias económicas, emocionales, relacionales o de salud. Por eso defendemos una prevención más amplia, que no se limite a aumentar el número de contactos o de actividades, sino que favorezca vínculos con significado, participación real y capacidad para seguir decidiendo sobre la propia vida.

P.- Otro de los puntos destacados del informe es el concepto de propósito vital. ¿Cómo se ha desarrollado el programa piloto que desde Verisure han impulsado basándose en el acompañamiento con propósito?

R.- Para nosotros, el propósito no tiene que ser una gran misión vital. Es aquello que una persona quiere vivir, conservar, descubrir o compartir porque tiene significado para ella: recuperar una afición, aprender algo nuevo, disfrutar de una relación o esperar con ilusión el próximo encuentro. El piloto se desarrolló con parejas formadas por una persona mayor y una persona voluntaria. Y comenzó con una pregunta muy sencilla, pero muy poderosa: “¿Qué quieres hacer?”. A partir de la escucha de los intereses y deseos de cada persona, se diseñó un acompañamiento personalizado: retomar la jardinería, visitar museos, conocer distintos lugares de Madrid o aprender a utilizar mejor el teléfono móvil. La actividad era importante, pero no constituía el objetivo final. Era el punto de partida para generar conversación, motivación, aprendizaje, confianza y un vínculo continuado entre ambas personas.

P.- ¿Qué nuevas conclusiones han podido extraer a raíz de profundizar en este aspecto? Es decir, ¿cómo ha mejorado la investigación?

R.- La principal conclusión es que estar acompañado no siempre significa sentirse conectado. La presencia de otra persona o la participación en una actividad no garantizan por sí solas que exista un vínculo significativo. También hemos aprendido que la actividad es un medio y no un fin. Lo relevante no es solamente visitar un museo o aprender a utilizar una aplicación, sino lo que esa experiencia activa: una conversación, un recuerdo, una expectativa o la posibilidad de compartir conocimientos. Y hemos confirmado el valor de la reciprocidad. La persona mayor no es únicamente receptora de compañía; también aporta experiencia, intereses y aprendizajes. El seguimiento cualitativo documentó una percepción de mayor bienestar, motivación, satisfacción y disposición a participar, aunque somos muy prudentes: el piloto no permite atribuir causalmente una reducción de la soledad no deseada. Su valor está en ayudarnos a comprender mejor cómo se construye una experiencia significativa y qué condiciones permiten sostenerla.

P.- ¿Cómo define el modelo Desoledad de intervención que proponen desde la fundación? ¿Cuáles diría que son sus fortalezas frente a otros modelos?

R.- No lo presentamos como una fórmula cerrada ni como una respuesta definitiva, sino como una evolución en la manera de acompañar. El modelo desplaza el foco de la actividad hacia el significado que esa experiencia tiene para cada persona. Se apoya en cinco claves: partir de los intereses de la persona mayor; diseñar experiencias con significado; construir un vínculo recíproco; adaptarse a sus circunstancias; y disponer de una estructura que sostenga el acompañamiento, con preparación del voluntariado, coordinación, seguimiento profesional y apoyo durante todas las fases. Su fortaleza está en que no empieza preguntando qué podemos ofrecer, sino qué le importa a la persona mayor y cómo podemos construir con ella una experiencia que tenga sentido. Así avanzamos de una actividad puntual a una relación con continuidad; de recibir acompañamiento a poder aportar y compartir; y de “hacer compañía” a crear un vínculo real.

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Marta S. Massó
Marta S. Massóhttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de nacional de entremayores y la edición de Galicia.

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