Herramienta de formación para mejorar la capacidad sensorial y el estado nutricional de los senior
Mayores de entre 50 y 95 años de España, República Checa, Grecia e Italia participan en este proyecto europeo
A principios de julio se dio a conocer que el proyecto europeo Gymsen ha desarrollado una herramienta de formación para mejorar la capacidad sensorial y el estado nutricional de las personas mayores. Este proyecto, en el que participa el centro tecnológico Ainia, tiene como objetivo la conservación de las capacidades sensoriales de las personas mayores, especialmente de los sentidos del gusto y el olfato, así como el mantenimiento de su capacidad cognitiva, con el fin de prevenir o retardar su deterioro funcional y cognitivo. Esta herramienta propone diferentes actividades, en función del perfil de cada participante en el proyecto, para ejercitar las capacidades sensoriales en la tercera edad y frenar la degeneración de los sentidos del gusto y el olfato asociados a la falta de apetito en el envejecimiento. El proyecto Gymsen se enmarca dentro de Erasmus+, programa de educación, formación, juventud y deporte de la Unión Europea.
Desarrollo del proyecto
Para mantener en forma la capacidad de percepción sensorial de los mayores y mejorar su bienestar y calidad de vida se realizaron cuestionarios a más de un centenar de mayores con cuatro perfiles diferentes y edades comprendidas entre los 50 y los 95 años, teniendo en cuenta su estado de salud, nivel de actividad y de dependencia.
Previamente, y dependiendo de cada caso concreto, sus profesores, terapeutas o cuidadores han realizado un curso con el que han adquirido el conocimiento sobre el manejo de las herramientas, que les está permitiendo evaluar con mayor eficacia los resultados de las actividades sensoriales realizadas con este colectivo. En concreto, en España estos ejercicios se están realizando con un grupo de personas mayores sanas y activas. En la República Checa, el proyecto se centra en un grupo de personas sanas, pero con una intensidad de actividad más baja, mientras que en Grecia son enfermos de Alzheimer y en Italia personas mayores institucionalizadas en centros o residencias.
Durante períodos de tiempo de nueve a once semanas, los mayores seleccionados para la realización de este proyecto están expuestos a diferentes estímulos de sus capacidades sensoriales con distintos niveles de dificultad para conocer: su nivel de identificación y reconocimiento de olores, sabores y aromas; descripción de olores y aromas; juegos de memoria olfativa y gustativa. Además, también se realiza la descripción de recuerdos tras oler, saborear y manipular distintos alimentos.
En busca de la prevención
El envejecimiento viene acompañado de cambios psicológicos y fisiológicos que conducen a una merma o pérdida de nuestros sentidos. Los expertos estiman que cerca del 90% de los pacientes mayores de 80 años presenta alteraciones del apetito asociadas a la disminución de sus necesidades físicas y a que perciben los sabores y olores de forma distinta.
Esa disminución de las capacidades sensoriales que permiten distinguir las características organolépticas de los alimentos, eleva el riesgo de malnutrición y de carencias nutritivas, y puede provocar consecuencias en la tercera edad como la pérdida de apetito (hiporexia), infecciones u otras alteraciones con graves consecuencias para la salud.
Desarrollo del proyecto
Para mantener en forma la capacidad de percepción sensorial de los mayores y mejorar su bienestar y calidad de vida se realizaron cuestionarios a más de un centenar de mayores con cuatro perfiles diferentes y edades comprendidas entre los 50 y los 95 años, teniendo en cuenta su estado de salud, nivel de actividad y de dependencia.
Previamente, y dependiendo de cada caso concreto, sus profesores, terapeutas o cuidadores han realizado un curso con el que han adquirido el conocimiento sobre el manejo de las herramientas, que les está permitiendo evaluar con mayor eficacia los resultados de las actividades sensoriales realizadas con este colectivo. En concreto, en España estos ejercicios se están realizando con un grupo de personas mayores sanas y activas. En la República Checa, el proyecto se centra en un grupo de personas sanas, pero con una intensidad de actividad más baja, mientras que en Grecia son enfermos de Alzheimer y en Italia personas mayores institucionalizadas en centros o residencias.
Durante períodos de tiempo de nueve a once semanas, los mayores seleccionados para la realización de este proyecto están expuestos a diferentes estímulos de sus capacidades sensoriales con distintos niveles de dificultad para conocer: su nivel de identificación y reconocimiento de olores, sabores y aromas; descripción de olores y aromas; juegos de memoria olfativa y gustativa. Además, también se realiza la descripción de recuerdos tras oler, saborear y manipular distintos alimentos.
En busca de la prevención
El envejecimiento viene acompañado de cambios psicológicos y fisiológicos que conducen a una merma o pérdida de nuestros sentidos. Los expertos estiman que cerca del 90% de los pacientes mayores de 80 años presenta alteraciones del apetito asociadas a la disminución de sus necesidades físicas y a que perciben los sabores y olores de forma distinta.
Esa disminución de las capacidades sensoriales que permiten distinguir las características organolépticas de los alimentos, eleva el riesgo de malnutrición y de carencias nutritivas, y puede provocar consecuencias en la tercera edad como la pérdida de apetito (hiporexia), infecciones u otras alteraciones con graves consecuencias para la salud.
