HelpAge alerta del riesgo de los mayores del Líbano ante la creciente crisis que atraviesa la zona
La escalada de violencia en el Líbano desde marzo ha desencadenado una crisis humanitaria de gran magnitud que está afectando de forma especialmente grave a las personas mayores. En este contexto, la organización HelpAge International, junto con su socio local Amel Association International y el apoyo de Age International, ha intensificado su respuesta para atender las necesidades urgentes de esta población vulnerable.
La intervención se centra en ofrecer apoyo integral a personas mayores desplazadas o con dificultades para acceder a servicios básicos. Las acciones incluyen la distribución de artículos esenciales, atención sanitaria básica y apoyo psicosocial, con especial atención también a personas con discapacidad. Esta respuesta se apoya en alianzas locales consolidadas, clave para garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan en un contexto de emergencia cambiante.
Una de las actuaciones más recientes ha sido la entrega de 602 kit de higiene en refugios colectivos de Saida y Beirut, muchos de ellos ubicados en escuelas y universidades habilitadas como alojamientos temporales. Estos kit están diseñados para cubrir las necesidades de una familia de cinco personas durante un mes e incluyen productos básicos como jabón, material de limpieza, artículos de higiene personal y menstrual, así como información sanitaria. Su objetivo es preservar la salud, la dignidad y unas condiciones mínimas de vida en medio del desplazamiento.
Esta respuesta humanitaria se desarrolla en un escenario marcado por un rápido deterioro de la situación en todo el país. La intensificación de los ataques aéreos y las órdenes de evacuación han obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares en cuestión de semanas. Las zonas más afectadas incluyen el sur del Líbano, los suburbios del sur de Beirut y otras áreas impactadas por el conflicto regional. El desplazamiento masivo ha generado una enorme presión sobre unos servicios públicos ya debilitados. Muchas familias se refugian en centros colectivos superpoblados o dependen de comunidades de acogida que también atraviesan graves dificultades económicas. A esta situación se suma el prolongado colapso económico del país, que ha deteriorado los sistemas de salud, electricidad y protección social. El acceso a combustible, medicamentos y bienes esenciales es cada vez más limitado, lo que agrava la crisis humanitaria.
PROPORCIÓN MÁS ALTA DE MAYORES EN LA REGIÓN ÁRABE
En este contexto, las personas mayores se enfrentan a riesgos especialmente elevados. Aunque representan aproximadamente el 11% de la población libanesa –la proporción más alta de la región árabe–, sus necesidades suelen quedar relegadas en las respuestas de emergencia. Muchas padecen enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes o afecciones cardiovasculares que requieren atención médica continua.
El deterioro del sistema sanitario y el aumento de los costes dificultan el tratamiento de estas patologías. Además, el desplazamiento agrava la situación, especialmente para quienes tienen movilidad reducida o dependen de medicación regular. En los refugios colectivos, las condiciones son especialmente adversas: espacios saturados, falta de accesibilidad y ausencia de servicios adaptados incrementan los riesgos para su salud y bienestar.
En definitiva, la emergencia en el Líbano no solo pone de manifiesto la magnitud del desplazamiento y la fragilidad de las infraestructuras, sino también la necesidad de incorporar de forma efectiva a las personas mayores en la respuesta humanitaria.
