miércoles, 7 enero 2026
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Estados Unidos destina 2.000 millones de dólares para fondos humanitarios de la ONU

Se trata de una renovación del modelo que Washington pretende promover ahora, que dista del anterior posicionamiento del país norteamericano, y que no permite atender las prioridades observadas en el Panorama Global Humanitario para 2026

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) anunció, a finales de diciembre, la recepción de una contribución de 2.000 millones de dólares por parte de Estados Unidos para los fondos humanitarios destinados a responder a emergencias en países específicos.

El anuncio lo hizo en Ginebra el secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios y responsable de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (OCHA), Tom Fletcher, quien enfatizó que los fondos serán clave para ejecutar el plan de asistencia del próximo año. El compromiso contribuirá a ofrecer asistencia vital a millones de personas en al menos 17 países –Guatemala, Honduras, El Salvador, Ucrania, Haití, Nigeria, Etiopía, Sudán del Sur, Mozambique, Myanmar, RD Congo, Sudán, Bangladesh, Siria, Uganda, Kenya y El Chad– durante 2026.

Esta noticia llega tan solo unas semanas después de que la ONU y sus socios presentaran la actualización del Panorama Global Humanitario, que llega tras un año marcado por brutales recortes, liderados por Estados Unidos, a las operaciones humanitarias y un número récord de ataques mortales contra los trabajadores que las lleva. En la presentación de este informe se solicitaron 33.000 millones de dólares, un cálculo obtenido en el mismo y que serviría para brindar apoyo vital el próximo año a 135 millones de personas en 50 países afectadas por las guerras, los desastres climáticos, los terremotos, las epidemias y las malas cosechas. Asimismo, recoge la prioridad de destinar 23.000 millones de dólares a 87 millones de personas, que se encuentran entre los más necesitados.

Por tanto, si bien la cifra comprometida por Estados Unidos representa una inyección significativa de recursos, supone una medida más en línea con los recortes a la ayuda humanitaria que comenzaron en 2025 –es decir, no deja de ser una renovación del modelo humanitario que Washington pretende promover ahora– y contrasta con el posicionamiento del país norteamericano en años anteriores, cuando era responsable del 40% del financiamiento global del sistema de socorro. Solo en 2024, Estados Unidos aportó más de 14.000 millones de dólares a OCHA.

En este sentido, el subsecretario de Estado estadounidense para Asistencia Exterior, Jeremy Lewin, transmitió la consideración del presidente Donald Trump de que el sistema humanitario internacional había crecido de manera “insostenible”, con altos niveles de duplicación y burocracia, y que “muchos donantes ya no podían sostener ese esquema”.

Lewin también vinculó la acción humanitaria con los esfuerzos diplomáticos para la resolución de conflictos, y señaló que la ayuda no puede desvincularse de la búsqueda de la paz.

‘REINICIO HUMANITARIO’

Durante la rueda de prensa, Fletcher subrayó que el valor central del acuerdo no reside únicamente en el monto, sino en su impacto. “Millones de vidas serán salvadas”, afirmó, al explicar que los fondos respaldan el plan humanitario de la ONU para 2026, que busca llegar a 87 millones de personas con asistencia esencial, incluyendo alimentos, atención sanitaria, agua y protección –y que viene marcado en el Panorama Global Humanitario antes mencionado–.

El funcionario remarcó que el aporte estadounidense se inscribe en un proceso de reformas profundas del sistema de ayuda, conocido como ‘Reinicio Humanitario’, orientado a hacer la ayuda más eficiente, rápida y cercana a las comunidades afectadas.

En línea con las declaraciones del funcionario estadounidense, indicó que entre las prioridades se encuentran la reducción de la burocracia, la eliminación de duplicaciones y la focalización de los recursos en intervenciones de alto impacto.

Fletcher también subrayó la importancia de la rendición de cuentas y la transparencia en el uso de los fondos. Señaló que los contribuyentes estadounidenses esperan resultados concretos y aseguró que se fortalecerán los mecanismos para demostrar cómo cada dólar se traduce en acciones que salvan vidas.

Lewin añadió que el nuevo esquema de financiamiento busca otorgar a Estados Unidos mayor capacidad de seguimiento sobre el uso de los recursos dentro del sistema de Naciones Unidas: esperan recibir más información sobre lo que está haciendo para “poder aportar más ideas para corregir las cosas cuando se desvían de su objetivo”, asegurándose de que la financiación “promueva los intereses nacionales estadounidenses”.

COINCIDENCIAS Y DIVERGENCIAS

Ambos funcionarios coincidieron en que el anuncio representa el inicio, y no el cierre, de un proceso que será evaluado por sus resultados en 2026. Sin embargo, hay alguna divergencia entre sus puntos de vista, en concreto, en cuanto a los criterios para definir cuáles son los 17 países prioritarios que serán beneficiados. En este sentido, Fletcher explicó que OCHA trabaja con un sistema de “hiperpriorización” basado en la gravedad de las crisis humanitarias. Según detalló, la ONU ha identificado 28 crisis como prioritarias a nivel global y ha focalizado sus esfuerzos en 21 de ellas, que concentran la mayor parte de las necesidades.

El funcionario reconoció que no existe una coincidencia total entre esas 21 crisis prioritarias y los 17 países definidos por Estados Unidos como destinos principales de su financiamiento. No obstante, aseguró que la “gran mayoría” de las intervenciones financiadas por el nuevo aporte estadounidense se inscriben dentro del marco de prioridades humanitarias globales de la ONU.

Fletcher mencionó que países como Afganistán y Yemen, que no están en la lista estadounidense, se encuentran entre los más altos en la lista de necesidades, y señaló que la organización continuará operando también en otros contextos críticos. En esos casos, explicó, OCHA buscará el respaldo de otros donantes internacionales para cubrir brechas de financiamiento en lugares donde algunos países decidan no intervenir.

En particular, el responsable humanitario se refirió además a la situación en Gaza, donde, según indicó, las necesidades siguen siendo extremas y los equipos humanitarios trabajan de manera estrecha para salvar vidas ante un invierno especialmente duro.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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