InicioGaliciaX.Manuel Cid: “No existe un choque entre generaciones tan polarizado como algunas veces se quiere dar a entender”

Xose Manuel Cid / Coordinador del Proyecto Coblages (Uniersidade de Vigo)

X.Manuel Cid: “No existe un choque entre generaciones tan polarizado como algunas veces se quiere dar a entender”

Cuatro universidades de Portugal, Turquía, Rumanía y España, entre ellas la Universidade de Vigo, y una ONG han desarrollado el proyecto europeo Coblages. La iniciativa, que comenzó en septiembre de 2023, acaba de llegar a su fin proponiendo una metodología de aprendizaje comunitario intergeneracional en enseñanza superior. Su coordinador explica, en esta entrevista, que “los grupos intergeneracionales participantes del proyecto han mejorado su percepción recíproca, y han superado muchos estereotipos con los que partían al comienzo del proyecto”

Pregunta.- El proyecto Coblages ha llegado a su fin después de tres años de estudio. ¿Cuál es el objetivo último alcanzado?

Respuesta.- El objetivo primero y último era contribuir a crear conciencia intergeneracional en las personas mayores y en las jóvenes. Los problemas que preocupan a ambas generaciones no son tan diferentes, y las soluciones que pueden salir del diálogo intergeneracional, coinciden en muchos casos, o se complementan en otros. No existe un choque entre generaciones tan polarizado como algunas veces se quiere dar a entender. Hemos propuesto y aplicado, una metodología de trabajo, que puede servir en universidades, ayuntamientos, asociaciones y otras entidades comunitarias, para juntar a jóvenes y mayores en proyectos orientados al bien común y a resolver problemas de la comunidad en su conjunto: convivencia, cuidados, desafío digital, deterioro ambiental, crisis democrática, vivienda, etcétera. Después de la puesta en práctica, intentamos difundirla en las redes, así como de forma presencial en universidades, congresos, asociaciones y otros foros.

P.- ¿Qué papel jugó el equipo de la UVigo que usted ha coordinado en el desarrollo de este proyecto?

R.- El equipo, inicialmente formado en la Universidade de Vigo, integraba a dos personas expertas en intervención con personas mayores, como son Miguel Vázquez y Esther Pérez. Se fue ampliando con la incorporación del grupo de investigación sobre ‘Adolescencias, identidades, acción socioeducativa y Pedagogía Queer’. Además, Lía Araujo, del Instituto Politécnico de Viseu, principal dinamizadora del proyecto, está vinculada a la Universidade de Vigo, realizando durante este tiempo su segunda tesis doctoral. Nuestro papel principal fue al principio en la redacción de la guía metodológica, fundamentando las actuaciones en la pedagogía intergeneracional. La discusión de la misma y la planificación de las siguientes actividades se realizó en unas jornadas organizadas por nosotros en Ourense –en junio de 2024–, en la que tuvimos tiempo para visitar dos entidades, con las que tenemos estrecha colaboración desde la Facultade de Educación e Traballo Social, como son el Centro Intergeneracional de Mariñamansa en Ourense, y el Centro de Desenvolvemento Rural O viso, en el rural de la Limia.

P.- La propuesta es una metodología de aprendizaje comunitario intergeneracional. En la práctica, a partir de ahora, ¿cómo se va a usar este método de enseñanza y cómo va a implementarse?

R.- Consideramos que es una herramienta útil, no solo en las aulas universitarias, sino especialmente en el ámbito comunitario, puesto que existen muchas oportunidades para poner en común ideas, experiencias y propuestas que hacen personas de distintas generaciones. Esto, hace años y especialmente en el mundo rural, no era necesario planificarlo y reglamentarlo. Sucedía de forma espontánea y natural, en el ámbito de la convivencia diaria, en trabajos colectivos, en asambleas para abordar problemas de la comunidad, lo que en el rural gallego denominamos como “concellos”, concepto que no puede confundirse con la traducción literal de la palabra ayuntamiento, ya que se trata de un foro de democracia directa, en pequeñas comunidades rurales, y no de la estructura administrativa, que significa el ayuntamiento. Ahora debe planificarse y enseñarse la cooperación intergeneracional, y para ello la experiencia y las vivencias comunitarias de las personas mayores, las convierten en “maestras” privilegiadas. La universidad puede hacer uso de esta metodología en proyectos de aprendizaje-servicio, cada vez más comunes en algunas facultades.

P.- “Obtener competencias contemporáneas (verde, digital y longevidad) para estar mejor preparados para el envejecimiento de la población” ha sido uno de los retos de este proyecto. ¿Qué implica esta mejor preparación?

R.- Aunque en nuestra universidad solo se apuntaron estudiantes de Magisterio, Educación Social y Trabajo Social, el proyecto estaba contemplado para todas las titulaciones. De esta forma, los más formados en longevidad desde las ciencias sociales y de la educación, entraban en un debate interdisciplinar con tecnologías y ciencias naturales, y todo ello para contrastar sus conocimientos adquiridos en la Universidad, con los saberes y preocupaciones de las personas mayores. Además de obtener formación por parte de investigadores, –y ese fue el objetivo principal del curso online y presencial en Viseu– se pretendía reflexionar sobre esos temas juntamente con mayores, que aportaban su experiencia y sus propuestas para mejorar el futuro en esos ámbitos. Al final del proceso, una evidencia importante es comprobar que estudiantes que no tenían previsto realizar practicum con personas mayores, han cambiado de idea y no solo valoran positivamente esta posibilidad, sino que además prefieren contextos rurales, por su valor añadido en la preservación de la naturaleza, y por sufrir la carencia de servicios, particularmente en el área digital.

P.- Desde su experiencia tras lo observado en estos años, ¿cuáles cree que son las ventajas de aprendizaje desarrollado en grupos de personas de distintas edades? Es decir, ¿en qué resulta positivo ese contacto intergeneracional?

R.- Podemos concluir que las sesiones de trabajo conjunto permiten tomar conciencia de la realidad del otro colectivo de forma directa, y no basada en estereotipos y prejuicios. En cada etapa de la vida, hay todo un catálogo de estos preconceptos con respecto a las restantes etapas. Se acostumbra a decir de la infancia y la juventud que no se esfuerzan, que no respetan… y esta afirmación se radicaliza todavía más si se refieren a grupos vulnerables, por razón económica, cultural, de procedencia, de género, etcétera. A las personas mayores se discriminan igualmente por sus condiciones socioeconómicas y culturales, así como por su edad, negándole capacidad para decidir sobre el futuro, por entender que son resistentes al cambio e innovación. Los grupos intergeneracionales participantes del proyecto han mejorado su percepción recíproca, y han superado muchos estereotipos con los que partían al comienzo del proyecto. Eso es fruto en parte por la formación teórica recibida, pero la influencia mayor ha sido la experimentación en la práctica, compartiendo reflexiones y llegando a acuerdos, y sobre todo, por la vivencia, las emociones, el diálogo y la interacción con personas, con las que habitualmente no se comparten tiempos y espacios, en una sociedad en la que el contacto abuelos-nietos es cada vez más circunstancial.

P.- En el desarrollo de los talleres, ¿cómo describe la participación de los mayores? ¿Fue muy distinta a la de las generaciones más jóvenes?

R.- Mayor no es un concepto que describa a todo el colectivo. Precisamente uno de los valores en que se asienta nuestra pedagogía es en el valor de la diversidad. Cada grupo tenía su perfil, y dentro de los grupos cada persona contaba. En el rural, un grupo de avanzada edad valoraba los cuidados de una entidad, que tiene como objetivo desde hace 40 años, el hecho de que las personas puedan envejecer en su propia casa, o en su entorno, aspecto que para educadores sociales resulta un modelo de buenas prácticas, que debe generalizarse en todas las aldeas, con servicios adaptados a las necesidades. En la ciudad, preocupaba el desafío digital y también el abandono del mundo rural, debido a que las relaciones interpersonales en el mundo rural son de más calidad, por los valores que atesoran y la interacción cara a cara, lejos de las relaciones mediatizadas por las prisas y la comunicación digital. Se valora lo digital que mejora relaciones con personas lejanas, pero especialmente se valora verse en persona, conversar sin prisas. En todos los grupos, las personas mayores ponían en valor esa tradición, llena de valores y de historias de vida, y los jóvenes también valoraban la importancia de conservar aspectos valiosos de esa cultura rural, con las innovaciones que fuesen necesarias.

Una de las sesiones desarrolladas dentro del proyecto.

P.- ¿Puede esta metodología, de alguna manera, actuar como un mecanismo para luchar contra el edadismo que tanto sufren muchas personas mayores?

R.- El edadismo ha estado presente en toda la experiencia. Buena parte de los prejuicios desaparecen al intercambiar experiencias, dialogar y hacer comunidad, respetuosa con la aportación que hacen los diferentes miembros de la misma. No hay un edadismo solo de jóvenes hacia mayores –que en un grupo formado en educación y trabajo social ya no es muy acentuado–, sino también de mayores hacia jóvenes, especialmente en las personas de mayor edad. En la interacción que suponen estos grupos de debate intergeneracional se superan en buena medida las creencias establecidas y transmitidas de forma acrítica en nuestras sociedades. Personalmente, considero que las ideologías son muy difíciles de cambiar. Y mucho más difíciles todavía las mentalidades, que duran siglos, sin que se produzcan cambios, pero a través del diálogo, la puesta en común, el aprovechamiento de las ideas valiosas, el respeto por todas las opiniones, es el camino para avanzar a una sociedad que recupere la intergeneracionalidad, como uno de sus valores fundamentales.

P.- ¿Están inmersos, desde la Uvigo, en alguna iniciativa de ámbito semejante que reúna en una misma acción a jóvenes y mayores?

R.- Todos los campos de conocimiento de la universidad tienen algún grupo sensibilizado con una sociedad que envejece. Recordar que Ourense es una de las comunidades más envejecidas, especialmente en su entorno rural. Además, es una de las zonas con población de más edad, con un porcentaje alto de centenarias. Cada vez ser trabaja más con el ámbito de personas mayores, en investigación, prácticas curriculares y extracurriculares, programas de aprendizaje-servicio, etcétera. Nuestro grupo en concreto, aunque yo me jubilo, continúa con sus socios de Viseu, y con la incorporación de otras universidades, presentando proyectos en la misma línea, puesto que la educación es fundamental en el desarrollo comunitario y en la superación de los prejuicios que existen con respecto a todo lo diferente. Nuestro lema como facultad se hereda de nuestro director republicano: “Ser diferentes es ser existentes”, y ese sentir de la educación y trabajo social, compromete cada vez más a otros centros y al propio gobierno de la institución.

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Marta S. Massó
Marta S. Massóhttps://entremayores.es/
Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Cubre la información de nacional de entremayores y la edición de Galicia.

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