El 50% de los mayores de 65 años cuida a sus nietos todos los días
La Sociedad Galega de Xeriatría e Xerontoloxía (SGXX) advierte sobre los riesgos de no delimitar racionalmente la labor de los ‘abuelos canguro’
“¿Y a los abuelos y abuelas, quién los cuida?” se pregunta el presidente de la Sociedad Galega de Xerontoloxía y Xeriatría (SGXX), Andrés Vázquezante, los datos del informe ‘Abuelos y abuelas... para todo’. Un estudio
realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Obra Social de Caja Madrid que pone de evidencia que en la sociedad españolaactual los abuelos y abuelas pasan mucho más tiempo con sus nietos. En
concreto que el 50% de estas personas cuida a sus nietos casi todos los días, que el 22% lo hace diariamente y durante más de siete horas o que el 45% cumple esta función al menos semana sí y semana no. Respecto al género, los abuelos comienzan a atender a los nietos con más frecuencia que las abuelas, pero ellas los cuidan durante más tiempo. Una situación, según el estudio, que “divide a los mayores” entre aquellos que disfrutan del tiempo dedicado a sus nietos y para quienes representa una “carga la excesiva responsabilidad de dicho cuidado”. Así, los abuelos se convierten en “auténticos cuidadores” que asumen un nuevo rol social, arriesgándose incluso al enfrentamiento con los criterios de sus hijos que “en teoría deberían ser los verdaderos educadores, aunque no disponen de la autonomía para poder acometerlo”. Asumirían también el papel de “verdadero colchón protector de multitud de deficiencias sociales” añade Vázquez que asegura que muchos de estos “abuelos canguro” aseguran sentirse “utilizados y angustiados” por lo que es necesario, afirma, “imponer cotas que limiten la racionalización, tal y como constatan muchas de las personas mayores que tratamos o con las que estamos en contacto a través de la asociación”.
Prudencia
En ese sentido, como entidad geriátrica y gerontológica, la SGXX llama a la prudencia para no sobrecargar a las personas mayores, advirtiendo que esta decisión “debe ser voluntaria, libre y pactada, sin la presión de los padres” ya que de lo contrario se puede caer en el Síndrome del Abuelo Esclavo, un trastorno que sufren algunos abuelos obligados a cuidar de sus nietos caracterizado, entre otros síntomas, por cansancio permanente, hipertensión emocional, estrés y malestar anímico. Una situación particularmente especial en Galicia, la segunda Comunidad más envejecida de España y con el mayor porcentaje de personas mayores de 65 años, 611.000 individuos, un 20% de su población. El tiempo que dedican a los nietos “es comparable a una jornada laboral”
comenta Vázquez, que insta a la prudencia “para no sobrecargar a los abuelos y abuelas de tareas”. En caso contrario, la situación de beneficio mutuo entre infancia y vejez puede derivar a largo plazo, en problemas de “estrés, ansiedad, depresión, sentimientos de culpabilidad o inutilidad por no poder cumplir con lo que se sienten obligados a hacer, todo ello en detrimento de sus necesidades o su tiempo libre a lo que tienen derecho”. Por eso la SGXX reivindica el hecho de que los abuelos “sepan valorar la situación y saber si pueden afrontar física y psíquicamente dicha responsabilidad” y que, en caso necesario, “se atrevan a decir que no”. Por último, Vázquez recomienda a padres y mayores que tengan presente que, en ocasiones los abuelos y abuelas “pueden tener mermadas sus fuerzas y el cuidar de los nietos puede ser agotador para ellos aunque no lo digan”.
Decálogo del abuelo
La SGXX y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) a la que está adscrita recuerdan su ‘Decálogo del abuelo’ en el que recomiendan a los mayores que a la hora de cuidar a sus nietos “hagan lo que puedan”, que “conviertan su actividad en placentera y se nieguen a lo que no puedan desempeñar”. Además les aconsejan que “no descuiden la salud” y que “conozcan los límites de cada uno”. También “deben hablar con los padres de los niños sobre cualquier problema que se le vaya de las manos; reservar un tiempo y un espacio personal para las actividades que le gusten; mantener una buena forma física, una dieta adecuada y una mente estimulada”. Por otro lado, añade el documento, “es importante no sentirse culpable si no se es capaz de realizar las tareas como en la juventud e intentar realizar actividades con el nieto que se adecuen a cada persona, que reconforten a ambos” así como “disfrutar del nieto y los momentos compartidos con él”. Por último “hay que establecer límites” concluye el texto, pues estar con el abuelo no significa que el nieto “haga lo que le dé la gana”.
realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Obra Social de Caja Madrid que pone de evidencia que en la sociedad españolaactual los abuelos y abuelas pasan mucho más tiempo con sus nietos. En
concreto que el 50% de estas personas cuida a sus nietos casi todos los días, que el 22% lo hace diariamente y durante más de siete horas o que el 45% cumple esta función al menos semana sí y semana no. Respecto al género, los abuelos comienzan a atender a los nietos con más frecuencia que las abuelas, pero ellas los cuidan durante más tiempo. Una situación, según el estudio, que “divide a los mayores” entre aquellos que disfrutan del tiempo dedicado a sus nietos y para quienes representa una “carga la excesiva responsabilidad de dicho cuidado”. Así, los abuelos se convierten en “auténticos cuidadores” que asumen un nuevo rol social, arriesgándose incluso al enfrentamiento con los criterios de sus hijos que “en teoría deberían ser los verdaderos educadores, aunque no disponen de la autonomía para poder acometerlo”. Asumirían también el papel de “verdadero colchón protector de multitud de deficiencias sociales” añade Vázquez que asegura que muchos de estos “abuelos canguro” aseguran sentirse “utilizados y angustiados” por lo que es necesario, afirma, “imponer cotas que limiten la racionalización, tal y como constatan muchas de las personas mayores que tratamos o con las que estamos en contacto a través de la asociación”.
Prudencia
En ese sentido, como entidad geriátrica y gerontológica, la SGXX llama a la prudencia para no sobrecargar a las personas mayores, advirtiendo que esta decisión “debe ser voluntaria, libre y pactada, sin la presión de los padres” ya que de lo contrario se puede caer en el Síndrome del Abuelo Esclavo, un trastorno que sufren algunos abuelos obligados a cuidar de sus nietos caracterizado, entre otros síntomas, por cansancio permanente, hipertensión emocional, estrés y malestar anímico. Una situación particularmente especial en Galicia, la segunda Comunidad más envejecida de España y con el mayor porcentaje de personas mayores de 65 años, 611.000 individuos, un 20% de su población. El tiempo que dedican a los nietos “es comparable a una jornada laboral”
comenta Vázquez, que insta a la prudencia “para no sobrecargar a los abuelos y abuelas de tareas”. En caso contrario, la situación de beneficio mutuo entre infancia y vejez puede derivar a largo plazo, en problemas de “estrés, ansiedad, depresión, sentimientos de culpabilidad o inutilidad por no poder cumplir con lo que se sienten obligados a hacer, todo ello en detrimento de sus necesidades o su tiempo libre a lo que tienen derecho”. Por eso la SGXX reivindica el hecho de que los abuelos “sepan valorar la situación y saber si pueden afrontar física y psíquicamente dicha responsabilidad” y que, en caso necesario, “se atrevan a decir que no”. Por último, Vázquez recomienda a padres y mayores que tengan presente que, en ocasiones los abuelos y abuelas “pueden tener mermadas sus fuerzas y el cuidar de los nietos puede ser agotador para ellos aunque no lo digan”.
Decálogo del abuelo
La SGXX y la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) a la que está adscrita recuerdan su ‘Decálogo del abuelo’ en el que recomiendan a los mayores que a la hora de cuidar a sus nietos “hagan lo que puedan”, que “conviertan su actividad en placentera y se nieguen a lo que no puedan desempeñar”. Además les aconsejan que “no descuiden la salud” y que “conozcan los límites de cada uno”. También “deben hablar con los padres de los niños sobre cualquier problema que se le vaya de las manos; reservar un tiempo y un espacio personal para las actividades que le gusten; mantener una buena forma física, una dieta adecuada y una mente estimulada”. Por otro lado, añade el documento, “es importante no sentirse culpable si no se es capaz de realizar las tareas como en la juventud e intentar realizar actividades con el nieto que se adecuen a cada persona, que reconforten a ambos” así como “disfrutar del nieto y los momentos compartidos con él”. Por último “hay que establecer límites” concluye el texto, pues estar con el abuelo no significa que el nieto “haga lo que le dé la gana”.
