Afundación reanuda sus programas intergeneracionales, que contribuyen a reducir los estereotipos negativos sobre el envejecimiento
Los programas intergeneracionales de Afundación, ‘Fálame da emigración’ y ‘Falamos da escola’ empiezan este mes de febrero una nueva edición en centros educativos de toda Galicia. Acercar al alumnado de secundaria las experiencias de las personas mayores en la emigración y en su período escolar es el hilo conductor de ambos proyectos en el que participan estudiantes de secundaria y bachillerato y personas mayores voluntarias, socias de los Espazos +60 de Afundación. Esta nueva edición llegará inicialmente a diez centros educativos de Ares, Fisterra, Marín Monforte, Ourense, Trazo, Santiago, Sarria, O Saviñao y Vigo, a los que se incorporarán nuevas localidades en los próximos meses.
Tras diez años de implantación de sus programas intergeneracionales, desde el área de Mayores de Afundación se ha realizado una evaluación de impacto entre el alumnado de los centros participantes en los cursos 2023-2024 y 2024-2025 que muestra cómo inciden significativamente en la transmisión de una imagen social positiva y en la reducción de los estereotipos negativos sobre el envejecimiento entre el alumnado. En el estudio participaron 543 estudiantes de 16 centros de secundaria, que respondieron al Cuestionario de Estereotipos Negativos sobre el Envejecimiento (CENVE) al principio y final del programa.
La conclusión es que, aunque inicialmente el 77% del alumnado tenía ya niveles bajos o muy bajos de estereotipos negativos sobre el envejecimiento, tras su participación en el programa, el porcentaje se incrementó hasta el 89% del alumnado. Asimismo, otro de los indicadores de la evaluación reveló que, tras la participación, el porcentaje de los estudiantes que pensaban que ambas generaciones tienen algo o bastante en común subió del 68 al 76%.
En este curso 2025-2026 se cumplen diez años de los programas intergeneracionales de Afundación que llegaron ya a 47 centros educativos de toda Galicia. En este período participaron 226 personas mayores voluntarias, que compartieron sus experiencias, y 6.619 estudiantes de secundaria. En total se realizaron 412 encuentros en las aulas entre personas mayores y alumnado, que dedicaron al programa 824 horas.
«Estos resultados, sumados a las evaluaciones que hemos realizado durante los 10 años de implantación de los programas entre el alumnado participante, las personas voluntarias y los docentes, muestran su potencialidad y la necesidad de seguir trabajando en proyectos intergeneracionales que contribuyan a una mayor cohesión social. Sin duda ratifican lo que recoge el Informe Mundial de Edadismo de la OMS que subraya que las actividades educativas y las intervenciones de contacto intergeneracional son, junto a las políticas y la legislación, las estrategias más eficaces para combatir el edadismo», subraya Sabela Couceiro, coordinadora del Área de Mayores de Afundación.
LOS PROGRAMAS INTERGENERACIONALES
‘Fálame da emigración’ y ‘Falamos da escola’, se desarrollan en centros escolares situados en las localidades y su área de influencia en las que Afundación cuenta con un Espazo +60: las siete principales ciudades gallegas y las poblaciones de Viveiro, Betanzos, Pontedeume y Monforte de Lemos. Además, en esta edición se han incorporado otros municipios como Marín, Sarria, O Saviñao, con el objetivo de ampliar su alcance.
En los encuentros en el aula, las voluntarias y voluntarios dialogan con estudiantes sobre la experiencia de los mayores en la emigración y la visión de ambos sobre el pasado y el presente tanto de los movimientos migratorios como de los sistemas educativos. A partir del relato experiencial de la emigración o de la escuela vivido en primera persona, de otros recursos didácticos proporcionados por Afundación (documentales, guías didácticas, etc.) y de trabajos de los escolares sobre sus vínculos familiares con la emigración y los sistemas educativos pasados, alumnado y mayores establecen un diálogo. Además, en el caso particular de ‘Fálame da emigración’ reflexionan acerca de las motivaciones para emigrar, las dificultades, los aprendizajes, las semejanzas de la emigración de las personas mayores y la actual, un intercambio especialmente enriquecedor si hay alumnado inmigrante en el aula.
Ambos proyectos proporcionan un marco de aprendizaje no formal que favorece la curiosidad, la empatía y la motivación del alumnado, al tiempo que contribuye a establecer vínculos entre estudiantes y mayores basados en la escucha, el respeto y el reconocimiento mutuo y a desmontar estereotipos por ambas partes, en línea con el modelo de educación transformadora promovido por Afundación. Por otro lado, siguiendo la línea estratégica de ‘El valor de la experiencia’ del Área de Mayores de la entidad, el proyecto favorece que las personas mayores se sientan escuchadas, útiles y que vean reconocida su contribución a la comprensión de un capítulo esencial de nuestra historia reciente.
