Matia organiza un curso sobre el uso racional de las sujeciones en centros residenciales
Tras una primera edición en noviembre, la actividad formativa se repetirá en diciembre en Vitoria-Gasteiz
Matia Instituto Gerontológico organiza el curso "Uso racional de sujeciones: reflexiones sobre su utilización" , en el que se definirán qué son las sujeciones, por qué se utilizan y analizar aspectos sobre su empleo en centros geriátricos y centros de día. El curso, que ya se ha celebrado en Bilbao en noviembre, tendrá su réplica el próximo 10 de diciembre en Vitoria Gasteiz. Los docentes de la actividad formativa serán Marijo Garate, directora del Centro Julian Rezola de Matia Fundazioa, y Arantxa Urbizu, coordinadora de Enfermería de Centros Gerontológicos de Matia Fundazioa.
En el año 2010, diferentes estudios señalan que el 23% de las personas mayores que vivían en residencias en España llevaban alguna sujeción restrictiva, un porcentaje excesivamente elevado que requiere de una reflexión e intervención acorde con los modelos de atención basados en el paradigma de los derechos de las personas. La gestión de sujeciones restrictivas o su ausencia en el cuidado de las personas con dependencia, es hoy en día un tema superado en la mayor parte de los países más avanzados del mundo, y sin embargo, aun formando parte de ese grupo de países evolucionados e innovadores, aquí se sigue utilizándolas en exceso.
Ceoma (Confederación Española de organizaciones de Mayores), en su programa “Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer”, expone como justificación lo siguiente: existen datos y percepción de que en España existe un uso elevado de sujeciones físicas y químicas en personas mayores dependientes institucionalizadas, hasta el extremo de inferir que la cifra de personas que viven en residencias y que son sometidas diariamente a sujeciones puede superar las 300.000. Existen evidencias de que las sujeciones se pueden evitar en la mayoría de los casos, si se consideran un problema y se conocen alternativas. Existen también evidencias de que en otros países, para el mismo tipo de residentes, se usan en menor proporción, así como de que en algunos se han desarrollado programas “desatar” semejantes que han dado buenos resultados.
También recoge la Norma Libera-Ger cómo diferentes organismos internacionales, nacionales y autonómicos consideran las sujeciones como vulneración de los derechos fundamentales. La realidad nos lleva a observar que a pesar de que el mundo científico y la visión ética que acompaña al entorno de los servicios sociales está de acuerdo en la necesidad de abordar estrategias para que las personas puedan vivir en condiciones de dignidad adecuadas y que esto significa establecer estrategias para evitar el uso de restricciones tanto físicas como químicas, existen múltiples dificultades. La gestión de sujeciones se
desarrollará desde la perspectiva del Modelo de Atención Centrada en la persona, en el que el cuidado de cada una de las personas que viven o vienen a nuestro centros, se realiza partiendo de la satisfacción de sus necesidades, y expectativas de vida.
En el año 2010, diferentes estudios señalan que el 23% de las personas mayores que vivían en residencias en España llevaban alguna sujeción restrictiva, un porcentaje excesivamente elevado que requiere de una reflexión e intervención acorde con los modelos de atención basados en el paradigma de los derechos de las personas. La gestión de sujeciones restrictivas o su ausencia en el cuidado de las personas con dependencia, es hoy en día un tema superado en la mayor parte de los países más avanzados del mundo, y sin embargo, aun formando parte de ese grupo de países evolucionados e innovadores, aquí se sigue utilizándolas en exceso.
Ceoma (Confederación Española de organizaciones de Mayores), en su programa “Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer”, expone como justificación lo siguiente: existen datos y percepción de que en España existe un uso elevado de sujeciones físicas y químicas en personas mayores dependientes institucionalizadas, hasta el extremo de inferir que la cifra de personas que viven en residencias y que son sometidas diariamente a sujeciones puede superar las 300.000. Existen evidencias de que las sujeciones se pueden evitar en la mayoría de los casos, si se consideran un problema y se conocen alternativas. Existen también evidencias de que en otros países, para el mismo tipo de residentes, se usan en menor proporción, así como de que en algunos se han desarrollado programas “desatar” semejantes que han dado buenos resultados.
También recoge la Norma Libera-Ger cómo diferentes organismos internacionales, nacionales y autonómicos consideran las sujeciones como vulneración de los derechos fundamentales. La realidad nos lleva a observar que a pesar de que el mundo científico y la visión ética que acompaña al entorno de los servicios sociales está de acuerdo en la necesidad de abordar estrategias para que las personas puedan vivir en condiciones de dignidad adecuadas y que esto significa establecer estrategias para evitar el uso de restricciones tanto físicas como químicas, existen múltiples dificultades. La gestión de sujeciones se
desarrollará desde la perspectiva del Modelo de Atención Centrada en la persona, en el que el cuidado de cada una de las personas que viven o vienen a nuestro centros, se realiza partiendo de la satisfacción de sus necesidades, y expectativas de vida.