El Gobierno Vasco edita una guía para mejorar la atención al final de la vida desde la ética
El manual se presentó en una jornada organizada por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales en la que profesionales, gestores y cuidadores reflexionaron sobre medidas a implementar para lograr un modelo asistencial más adecuado

El Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno vasco organizó, en noviembre, la jornada “Ética y atención integral a las personas mayores al final de la vida”. Profesionales, gestores, planificadores y cuidadores que trabajan o tienen interés en el ámbito de intervención con personas afectadas de demencia y sus familiares, tanto en contextos institucionales como comunitarios, reflexionaron en el encuentro sobre las condiciones contextuales adheridas en la fase final de la vida y debatieron sobre las medidas a implementar para mejorar el modelo asistencial en esta etapa.
El encuentro comenzó con la intervención del consejero de Empleo y Políticas Sociales, Juan María Aburto, quien incidió en la relevancia de garantizar un trato digno a todas las personas en cualquier etapa vital, pues, recordó, por su origen latino, “dignidad” significa el reconocimiento de la persona como valiosa en sí misma “y de aquí deriva la necesidad de un trato respetuoso hacia uno mismo y hacia los demás”, expuso el consejero.
Por su parte, Pablo Simón, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, hizo un repaso sobre la concepción de la atención sanitaria y sociosanitaria desde sus orígenes y expuso algunas de las prácticas extendidas en el sistema asistencial actual y que, a su juicio, se deberían evitar, como la hipermedicalización, la hipertecnologización y, una vez que se constata que lo anterior ha dejado de funcionar, el abandono hasta la muerte. Para superar este final, Simón -que concluyó sentenciando que “necesitamos morir en algún lugar que dé sentido a la muerte, y los lugares no son sólo geográficos, sino también emocionales y temporales”- avanzó a los asistentes las principales prácticas a adoptar para articular un nuevo modelo de atención al final de la vida.
La jornada siguió con una mesa para analizar los principales problemas detectados en la atención al final de la vida por los distintos comités de ética del País Vasco y, tras ella, María Jesús Goikoetxea, experta en ética asistencial y coordinadora del grupo de trabajo que redactó el manual “Atención integral a las personas mayores al final de vida. Guía de recomendaciones éticas”, editado por el Gobierno Vasco, detalló las principales propuestas del documento, que se centra en diez áreas, muchas de ellas coincidentes con las expuestas por Simón.
Ámbitos de actuación
En primer lugar, la guía hace hincapié en los aspectos socioculturales que afectan al abordaje de la muerte y que “se ve seriamente condicionado por la vivencia de la muerte como tabú y como fracaso”. Así, el manual propone impulsar programas de abordaje y formación sobre el morir en diversas etapas y lugares: escuelas, programas culturales y de ocio de personas mayores, movimiento asociativo, etcétera; así como poner en marcha programas psicosociales y formativos con profesionales para el afrontamiento y manejo de la atención al final de la vida; y difundir y facilitar la elaboración del documento de voluntades anticipadas.
La guía se ocupa también de la relación entre sistemas (social y sanitario) y entre los diferentes niveles dentro de cada sistema, para lo que se recomienda la elaboración de guías de actuación comunes y la puesta en marcha de una misma herramienta de historia asistencial que integre los elementos clínicos y los sociales del mayor dependiente.
Apoyo también al familiar
Por otra parte, el texto pone de relevancia la necesidad de una actuación adecuada con el núcleo familiar y los allegados del paciente. A este respecto, los autores consideran prioritario que los familiares reciban disponibilidad por parte de los equipos profesionales a la hora de plantear sus demandas cuando la atención es domiciliaria, así como establecer dinámicas y normativas claras y flexibles para favorecer la participación de la familia en los casos de institucionalización.
La guía plantea, también, recomendaciones en cuanto a protección para mayores que carecen de referentes familiares “responsables”; la difusión de información “completa, accesible y continuada” tanto al mayor como a sus familiares y representantes; y la importancia de prestar también una correcta atención a las necesidades psicosociales al final de la vida, al tiempo que se establece la necesidad de considerar adecuadamente la espiritualidad o religiosidad del mayor.
Buenas prácticas
Finalmente, los autores inciden en la urgencia de adoptar, desde el ámbito profesional, buenas prácticas en el diagnóstico, el cuidado y los tratamientos, planteando la incorporación de planes de atención integral individualizados, y revisables, que recojan aspectos que vayan desde los cuidados físicos y de confort hasta las preferencias del afectado.
No en vano, “no es suficiente con establecer recursos, sino que estos deben ser adecuados”, concluye la guía editada por el Gobierno Vasco.
El punto de partida
La publicación de la guía de recomendaciones éticas “Atención integral a las personas mayores al final de la vida” es fruto de un proceso iniciado en 2011 en el marco de un convenio entre el Gobierno Vasco y Fundación Matia para proveer de evidencia científica el proceso de cambio del modelo de atención al envejecimiento.
Tras constatarse la existencia de conflictos éticos en la atención a los mayores al final de su vida en los escenarios sanitario y de servicios sociales, así como en la coordinación entre ambos en sus diferentes niveles, se realizaron tres talleres -en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba- centrados en la detección de los problemas éticos más frecuentes y graves en la atención al mayor al final de la vida. En estas sesiones, se establecieron un conjunto de recomendaciones desde diferentes perspectivas (cuidadores informales, familiares, mayores, profesionales, gestores y políticos) para mejorar el proceso de atención y cuidado a estas personas.
Así fue como, en una segunda fase, en 2013, se creó un grupo único en el que participaron personas de los tres talleres anteriormente realizados, quienes propusieron la elaboración de este documento de orientaciones y recomendaciones éticas, cuyo resultado final se puede descargar aquí.
El encuentro comenzó con la intervención del consejero de Empleo y Políticas Sociales, Juan María Aburto, quien incidió en la relevancia de garantizar un trato digno a todas las personas en cualquier etapa vital, pues, recordó, por su origen latino, “dignidad” significa el reconocimiento de la persona como valiosa en sí misma “y de aquí deriva la necesidad de un trato respetuoso hacia uno mismo y hacia los demás”, expuso el consejero.
Por su parte, Pablo Simón, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, hizo un repaso sobre la concepción de la atención sanitaria y sociosanitaria desde sus orígenes y expuso algunas de las prácticas extendidas en el sistema asistencial actual y que, a su juicio, se deberían evitar, como la hipermedicalización, la hipertecnologización y, una vez que se constata que lo anterior ha dejado de funcionar, el abandono hasta la muerte. Para superar este final, Simón -que concluyó sentenciando que “necesitamos morir en algún lugar que dé sentido a la muerte, y los lugares no son sólo geográficos, sino también emocionales y temporales”- avanzó a los asistentes las principales prácticas a adoptar para articular un nuevo modelo de atención al final de la vida.
La jornada siguió con una mesa para analizar los principales problemas detectados en la atención al final de la vida por los distintos comités de ética del País Vasco y, tras ella, María Jesús Goikoetxea, experta en ética asistencial y coordinadora del grupo de trabajo que redactó el manual “Atención integral a las personas mayores al final de vida. Guía de recomendaciones éticas”, editado por el Gobierno Vasco, detalló las principales propuestas del documento, que se centra en diez áreas, muchas de ellas coincidentes con las expuestas por Simón.
Ámbitos de actuación
En primer lugar, la guía hace hincapié en los aspectos socioculturales que afectan al abordaje de la muerte y que “se ve seriamente condicionado por la vivencia de la muerte como tabú y como fracaso”. Así, el manual propone impulsar programas de abordaje y formación sobre el morir en diversas etapas y lugares: escuelas, programas culturales y de ocio de personas mayores, movimiento asociativo, etcétera; así como poner en marcha programas psicosociales y formativos con profesionales para el afrontamiento y manejo de la atención al final de la vida; y difundir y facilitar la elaboración del documento de voluntades anticipadas.
La guía se ocupa también de la relación entre sistemas (social y sanitario) y entre los diferentes niveles dentro de cada sistema, para lo que se recomienda la elaboración de guías de actuación comunes y la puesta en marcha de una misma herramienta de historia asistencial que integre los elementos clínicos y los sociales del mayor dependiente.
Apoyo también al familiar
Por otra parte, el texto pone de relevancia la necesidad de una actuación adecuada con el núcleo familiar y los allegados del paciente. A este respecto, los autores consideran prioritario que los familiares reciban disponibilidad por parte de los equipos profesionales a la hora de plantear sus demandas cuando la atención es domiciliaria, así como establecer dinámicas y normativas claras y flexibles para favorecer la participación de la familia en los casos de institucionalización.
La guía plantea, también, recomendaciones en cuanto a protección para mayores que carecen de referentes familiares “responsables”; la difusión de información “completa, accesible y continuada” tanto al mayor como a sus familiares y representantes; y la importancia de prestar también una correcta atención a las necesidades psicosociales al final de la vida, al tiempo que se establece la necesidad de considerar adecuadamente la espiritualidad o religiosidad del mayor.
Buenas prácticas
Finalmente, los autores inciden en la urgencia de adoptar, desde el ámbito profesional, buenas prácticas en el diagnóstico, el cuidado y los tratamientos, planteando la incorporación de planes de atención integral individualizados, y revisables, que recojan aspectos que vayan desde los cuidados físicos y de confort hasta las preferencias del afectado.
No en vano, “no es suficiente con establecer recursos, sino que estos deben ser adecuados”, concluye la guía editada por el Gobierno Vasco.
El punto de partida
La publicación de la guía de recomendaciones éticas “Atención integral a las personas mayores al final de la vida” es fruto de un proceso iniciado en 2011 en el marco de un convenio entre el Gobierno Vasco y Fundación Matia para proveer de evidencia científica el proceso de cambio del modelo de atención al envejecimiento.
Tras constatarse la existencia de conflictos éticos en la atención a los mayores al final de su vida en los escenarios sanitario y de servicios sociales, así como en la coordinación entre ambos en sus diferentes niveles, se realizaron tres talleres -en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba- centrados en la detección de los problemas éticos más frecuentes y graves en la atención al mayor al final de la vida. En estas sesiones, se establecieron un conjunto de recomendaciones desde diferentes perspectivas (cuidadores informales, familiares, mayores, profesionales, gestores y políticos) para mejorar el proceso de atención y cuidado a estas personas.
Así fue como, en una segunda fase, en 2013, se creó un grupo único en el que participaron personas de los tres talleres anteriormente realizados, quienes propusieron la elaboración de este documento de orientaciones y recomendaciones éticas, cuyo resultado final se puede descargar aquí.