La Xunta planifica las infraestructuras sociales residenciales hasta 2020
El nuevo mapa tiene en cuenta principalmente los factores de la evolución de la población dependiente según sus grados, la preferencia de los usuarios y la territorialización
La Xunta cuenta a partir de ahora con un mapa de infraestructuras sociales de Galicia para la atención residencial de personas dependientes. Se trata de una nueva herramienta, que supera a los modelos anteriores, y en la que se tienen en cuenta diversos criterios de planificación como la población, la evolución de las personas dependientes, sus preferencias y la territorialización de los resultados con el fin de realizar, a cara descubierta a 2020, una planificación real y objetiva de la necesidad de las plazas residenciales para actuar tanto a corto, medio y largo plazo.
La a conselleira de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, presentó esta iniciativa, que se basa en una herramienta informática patentada por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) en colaboración con el Centro de Investigación Económica y Financiera (CIEF) de la Fundación Novacaixagalicia. En el desayuno informativo, la titular del departamento autonómica estuvo acompañada por la directora xeral de Dependencia e Autonomía Persoal, Coro Piñeiro, y por Melchor Fernández, director del Idega de la USC.
Mato destacó que “estamos ante una planificación rigurosa, técnica, eficaz y racional” para la puesta en marcha de infraestructuras sociales para la dependencia. En una primera fase, esta herramienta planifica la atención residencial, ya que posteriormente, segundo indicó la titular de Bienestar, el mapa se irá ampliando con otros servicios. En este sentido, avanzó que la siguiente fase será sobre la atención diurna.
“La concreción que nos permite esta herramienta es ubicar a cada persona con dependencia y con pleno derecho la prestación en el lugar exacto donde reside”, afirmó Mato.
El mapa utiliza por primera vez en España unos criterios que superan a las proyecciones tradicionales que hasta ahora sólo se basaban en la población mayor de 65 años. El uso de este único factor daba lugar a datos erróneos, ya que “ni todos los mayores de 65 años quieren acudir a una residencia, ni todos los usuarios de residencias son mayores de 65 años”. En este sentido, apuntó que una encuesta del propio Imserso, elaborada en 2010, señala que más del 87% de los mayores de 65 años prefiere vivir en su casa, aunque sea solo.
También hay que tener en cuenta que hasta ahora las planificaciones anteriores se basaban sólo en los mayores de 65 años. Por el contrario, los datos de la prevalencia de la dependencia muestran que cuándo se multiplica la dependencia es a partir de los 75 años, y no de los 65.
Además, los criterios tradicionales en los que se basaba hasta ahora la necesidad de ofertar atención residencial, que además sólo se planteaba para personas mayores,era a falta de propiedad de la vivienda por parte de los usuarios; la falta de posibilidad de realizar actividades de la vida diaria; y la falta de apoyo familiar.
Estos criterios que se empleaban con anterioridad cambian segundo va evolucionando la sociedad. Así, actualmente en España case el 90% de mayores de 65 años son propietarios de vivienda. En el que se refiere a la posibilidad de realizar actividades de la vida diaria, hay que recordar que la esperanza de vida libre de discapacidad es de 15 años desde que se cumplen los 65; y, ya en el que tiene que ver con el apoyo familiar, hay que destacar que en Galicia sólo el 16% de los mayores viven solos, mientras que en la Unión Europea este promedio asciende al 32%.
Nuevos criterios de planificación
Por eso, este mapa de infraestructuras sociales de Galicia tiene en cuenta otros factores más allá de la población, entre los que destaca de forma fundamental a preferencia de los usuarios por unos servicios sobre otros. Los criterios que se tienen en cuenta son principalmente tres: la evolución de la población dependiente según sus grados, lo que permitió situar por primera vez la estas personas en un mapa; la preferencia de los usuarios que escogen esta opción; y la territorialización de los resultados que permite descubrir en que punto en concreto será preciso habilitar más recursos para garantizar la justicia territorial.
Habida cuenta estos criterios y la proporción entre la oferta y la demanda, se llegaron la diversas conclusiones. La principal es que se consiguió la definición de seis áreas prioritarias de actuación –tiene en cuenta a las áreas sociosanitarias, para mejor la coordinación entre atención social y sanitaria- que son las siguientes: la primera área prioritario estaría conformada por los ayuntamientos próximos a Santiago y Pontevedra; la segunda, por los de Verín y Barbanza; los de Vigo y A Coruña serían el tercer área; los de Lugo y Cee, la cuarta; los de Ourense, Ferrol, Salnés y Burela, la quinta; y, por último, la sexta zona serían los prójimos a Monforte y Valdeorras. Por lo tanto, establece y ordena las zonas donde es preciso actuar, lo que garantiza el equilibrio territorial en el acceso a los recursos.
Además de poder definir las seis áreas prioritarias de actuación, el mapa determina que la preferencia por un recurso residencial está más vinculado al grado de dependencia que a la edad. Por ejemplo, existe más preferencia por el recurso residencial entre los dependientes de grado III que en el grado II. Así, la preferencia por la atención residencial es en el grado III del 23,7%, y en los grados II está por debajo, en el 13%. Como muestra de que la preferencia por atención residencial se vincula más al grado de dependencia que la edad, se puede citar el hecho de que el promedio de preferencia en el grado III está siempre en valores de entre el 21 y el 25%, independientemente del grupo de edad (bien sea entre menores de 65, o mayores de 85).
Asimismo, el mapa refleja datos como que la preferencia de la utilización del servicio residencial es mayor en el ámbito urbano que en el rural, pese la que la posibilidad de ser dependiente es mayor en los municipios pequeños y rurales por el envejecimiento poblacional. Así, las siete grandes ciudades concentran al 40% de los usuarios de atención residencial. Los resultados del estudio también muestran que hay que tener en cuenta a movilidad de los propios mayores, que a menudo se trasladan a vivir desde donde están censados, hasta el lugar donde reside su familiar.
La titular del departamento autonómico apuntó, además, la importancia de iniciar esta planificación por la atención residencial, ya que señaló que Galicia tiene ya un mayor porcentaje de prestaciones reconocidas de atención residencial, al amparo de la Ley de Dependencia, que el resto de España. En concreto, de todas las personas atendidas, el 27,3 por ciento están en Galicia a recibir una atención residencial, 8 puntos por encima del promedio de España, que se sitúa en el 19,7 por ciento.
Por último, aseguró que la combinación de este mapa con la cartera de servicios de atención a la dependencia permitirá “una plena correspondencia entre la oferta y la demanda”, ya que la propia cartera rompe también a la barrera de la edad a la hora de acceder a los centros residenciales, por ejemplo.
En definitiva, la titular de Benestar afirmó que “el mapa constituye una herramienta novidosa que permitirá conocer de forma real y efectiva la demanda de plazas residencias que habrá en el futuro en cada zona de Galicia, lo que permitirá a este Gobierno y a los futuros que vengan a planificar las infraestructuras sociales con rigor”.
La a conselleira de Traballo e Benestar, Beatriz Mato, presentó esta iniciativa, que se basa en una herramienta informática patentada por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) en colaboración con el Centro de Investigación Económica y Financiera (CIEF) de la Fundación Novacaixagalicia. En el desayuno informativo, la titular del departamento autonómica estuvo acompañada por la directora xeral de Dependencia e Autonomía Persoal, Coro Piñeiro, y por Melchor Fernández, director del Idega de la USC.
Mato destacó que “estamos ante una planificación rigurosa, técnica, eficaz y racional” para la puesta en marcha de infraestructuras sociales para la dependencia. En una primera fase, esta herramienta planifica la atención residencial, ya que posteriormente, segundo indicó la titular de Bienestar, el mapa se irá ampliando con otros servicios. En este sentido, avanzó que la siguiente fase será sobre la atención diurna.
“La concreción que nos permite esta herramienta es ubicar a cada persona con dependencia y con pleno derecho la prestación en el lugar exacto donde reside”, afirmó Mato.
El mapa utiliza por primera vez en España unos criterios que superan a las proyecciones tradicionales que hasta ahora sólo se basaban en la población mayor de 65 años. El uso de este único factor daba lugar a datos erróneos, ya que “ni todos los mayores de 65 años quieren acudir a una residencia, ni todos los usuarios de residencias son mayores de 65 años”. En este sentido, apuntó que una encuesta del propio Imserso, elaborada en 2010, señala que más del 87% de los mayores de 65 años prefiere vivir en su casa, aunque sea solo.
También hay que tener en cuenta que hasta ahora las planificaciones anteriores se basaban sólo en los mayores de 65 años. Por el contrario, los datos de la prevalencia de la dependencia muestran que cuándo se multiplica la dependencia es a partir de los 75 años, y no de los 65.
Además, los criterios tradicionales en los que se basaba hasta ahora la necesidad de ofertar atención residencial, que además sólo se planteaba para personas mayores,era a falta de propiedad de la vivienda por parte de los usuarios; la falta de posibilidad de realizar actividades de la vida diaria; y la falta de apoyo familiar.
Estos criterios que se empleaban con anterioridad cambian segundo va evolucionando la sociedad. Así, actualmente en España case el 90% de mayores de 65 años son propietarios de vivienda. En el que se refiere a la posibilidad de realizar actividades de la vida diaria, hay que recordar que la esperanza de vida libre de discapacidad es de 15 años desde que se cumplen los 65; y, ya en el que tiene que ver con el apoyo familiar, hay que destacar que en Galicia sólo el 16% de los mayores viven solos, mientras que en la Unión Europea este promedio asciende al 32%.
Nuevos criterios de planificación
Por eso, este mapa de infraestructuras sociales de Galicia tiene en cuenta otros factores más allá de la población, entre los que destaca de forma fundamental a preferencia de los usuarios por unos servicios sobre otros. Los criterios que se tienen en cuenta son principalmente tres: la evolución de la población dependiente según sus grados, lo que permitió situar por primera vez la estas personas en un mapa; la preferencia de los usuarios que escogen esta opción; y la territorialización de los resultados que permite descubrir en que punto en concreto será preciso habilitar más recursos para garantizar la justicia territorial.
Habida cuenta estos criterios y la proporción entre la oferta y la demanda, se llegaron la diversas conclusiones. La principal es que se consiguió la definición de seis áreas prioritarias de actuación –tiene en cuenta a las áreas sociosanitarias, para mejor la coordinación entre atención social y sanitaria- que son las siguientes: la primera área prioritario estaría conformada por los ayuntamientos próximos a Santiago y Pontevedra; la segunda, por los de Verín y Barbanza; los de Vigo y A Coruña serían el tercer área; los de Lugo y Cee, la cuarta; los de Ourense, Ferrol, Salnés y Burela, la quinta; y, por último, la sexta zona serían los prójimos a Monforte y Valdeorras. Por lo tanto, establece y ordena las zonas donde es preciso actuar, lo que garantiza el equilibrio territorial en el acceso a los recursos.
Además de poder definir las seis áreas prioritarias de actuación, el mapa determina que la preferencia por un recurso residencial está más vinculado al grado de dependencia que a la edad. Por ejemplo, existe más preferencia por el recurso residencial entre los dependientes de grado III que en el grado II. Así, la preferencia por la atención residencial es en el grado III del 23,7%, y en los grados II está por debajo, en el 13%. Como muestra de que la preferencia por atención residencial se vincula más al grado de dependencia que la edad, se puede citar el hecho de que el promedio de preferencia en el grado III está siempre en valores de entre el 21 y el 25%, independientemente del grupo de edad (bien sea entre menores de 65, o mayores de 85).
Asimismo, el mapa refleja datos como que la preferencia de la utilización del servicio residencial es mayor en el ámbito urbano que en el rural, pese la que la posibilidad de ser dependiente es mayor en los municipios pequeños y rurales por el envejecimiento poblacional. Así, las siete grandes ciudades concentran al 40% de los usuarios de atención residencial. Los resultados del estudio también muestran que hay que tener en cuenta a movilidad de los propios mayores, que a menudo se trasladan a vivir desde donde están censados, hasta el lugar donde reside su familiar.
La titular del departamento autonómico apuntó, además, la importancia de iniciar esta planificación por la atención residencial, ya que señaló que Galicia tiene ya un mayor porcentaje de prestaciones reconocidas de atención residencial, al amparo de la Ley de Dependencia, que el resto de España. En concreto, de todas las personas atendidas, el 27,3 por ciento están en Galicia a recibir una atención residencial, 8 puntos por encima del promedio de España, que se sitúa en el 19,7 por ciento.
Por último, aseguró que la combinación de este mapa con la cartera de servicios de atención a la dependencia permitirá “una plena correspondencia entre la oferta y la demanda”, ya que la propia cartera rompe también a la barrera de la edad a la hora de acceder a los centros residenciales, por ejemplo.
En definitiva, la titular de Benestar afirmó que “el mapa constituye una herramienta novidosa que permitirá conocer de forma real y efectiva la demanda de plazas residencias que habrá en el futuro en cada zona de Galicia, lo que permitirá a este Gobierno y a los futuros que vengan a planificar las infraestructuras sociales con rigor”.
