Sanitas apuesta por las actividades sostenibles para mejorar la calidad de vida de las personas mayores
La entidad propone el proyecto Healthy Cities para transformar las ciudades en lugares más saludables, con tareas como la elaboración de productos caseros, los talleres de reciclaje o los huertos urbanos
El 25 de septiembre de 2015, 193 países del mundo, entre ellos España, se comprometieron a trabajar en torno a un objetivo común: hacer del mundo un lugar más justo e inclusivo con la llamada Agenda 2030. La igualdad, la erradicación de la pobreza y el hambre, el progreso económico, la sostenibilidad o el consumo responsable son algunos de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) marcados por Naciones Unidas para su cumplimiento al término de dicho año.
La conciencia social sobre la necesidad de cambiar hábitos para contribuir a un mundo más próspero se ha hecho patente en la predisposición de los ciudadanos hacia el reciclaje, el ahorro energético o la apuesta por alternativas sostenibles de transporte, así como por parte de las empresas, poniendo en marcha iniciativas que fomentan el impacto positivo en el entorno.
Ejemplo de ello es Healthy Cities, un proyecto impulsado por Sanitas cuyo objetivo es ayudar a transformar las ciudades en lugares más saludables, inclusivos y sostenibles, que contribuyan a la mejora de la salud. “Los mayores son una parte fundamental de nuestra sociedad y han sido de los más castigados por la pandemia a nivel psicológico. La crisis sanitaria los ha sumido en la soledad y el aislamiento por lo que, implicarlos en actividades con las que contribuyan a generar un impacto positivo en su entorno les ayuda a mejorar su estado emocional y a no sentirse excluidos”, destaca David Curto, director Médico, Calidad e Innovación de Sanitas Mayores.
Para hacer que este colectivo conozca y entienda la importancia de la sostenibilidad, en Sanitas proponen numerosas actividades con las que, además de ayudar al planeta, se sentirán agentes del cambio. Una de ellas el la elaboración de productos caseros. “La industria alimentaria ha atendido la creciente demanda de productos precocinados y de consumo rápido, contribuyendo así a un aumento de los plásticos de un solo uso y químicos. Optar por hacer mermeladas, conservas, salsas o jabones de una manera más natural y artesanal es una buena opción para disminuir la generación de residuos y la contaminación derivada de su fabricación”, explican desde Sanitas.
Por otro lado, los talleres de reciclaje, aportan desde Sanitas, “se convierten en una excelente opción para que abuelos y nietos o padres e hijos compartan una jornada educativa y útil para contribuir a un buen reciclaje de desperdicios. Además, para los mayores supone un ejercicio de estimulación de la memoria”.
La industria textil es una de las más contaminantes del mundo y, por ello, para disminuir el consumo de agua y otras materias primas, es cada vez más frecuente dar una segunda vida a las prendas que ya no usamos, modificándolas o customizándolas con diferentes accesorios. “Este tipo de actividades permiten a los mayores fomentar su creatividad y desarrollar sus habilidades psicomotrices a través de las manualidades”, remarcan en la entidad.
Finalmente, en Sanitas proponen desarrollar los huertos urbanos. La conciencia ecológica ha llevado a muchas personas a crear sus propios huertos urbanos en la terraza de su casa o en el jardín para obtener verduras y frutas frescas. En la entidad señalan que “esta actividad es una excelente oportunidad para que los mayores estén en contacto con la naturaleza, compartan el cuidado de lo plantado y vuelvan a recordar sus orígenes”.
