La semFYC reclama orientar el Sistema Nacional de Salud hacia la longevidad y situar la Atención Primaria en el centro de la respuesta
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) hace un llamamiento a las Administraciones sanitarias para adaptar el Sistema Nacional de Salud a la transformación demográfica que ya está experimentando España. Vivimos más años, pero el reto que tenemos por delante es conseguir que esos años se vivan con salud, autonomía y calidad de vida. Para ello, la semFYC considera imprescindible abandonar la planificación sanitaria centrada en respuesta reactiva a demandas agudas y a episodios aislados, y avanzar hacia un modelo de Atención Primaria proactivo, orientado a la promoción y a la prevención, y que dé respuesta a los problemas condicionados por la longevidad.
La semFYC ha expuesto este análisis en el marco de la presentación del XLVI Congreso, que se celebra estos días en Las Palmas de Gran Canaria y que reúne a más de 2000 especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria en esta ciudad, procedentes de todo el país.
“Hemos ganado años. Ahora tenemos que ganar salud. La longevidad es una de las grandes conquistas sociales y sanitarias de nuestro tiempo, pero también nos plantea el reto de revisar cómo atendemos las necesidades en este grupo poblacional. No podemos seguir respondiendo a las necesidades de una sociedad que vive cada vez más años con un modelo pensado para atender procesos aislados y actuar de forma reactiva”, señala Remedios Martín, presidenta de la semFYC.
La presidenta de la semFYC señala, además que “necesitamos cambiar la mirada y transformar la organización de la atención. Pasar de responder a la enfermedad a anticiparnos a las necesidades de salud; de actuar ante un problema agudo a prevenir, acompañar y cuidar a las personas a lo largo de toda su vida con continuidad. Necesitamos una Atención Primaria más proactiva, integral y cercana, capaz de ofrecer a cada persona la atención que necesita, en el momento que lo necesita y en su contexto”.
La transformación demográfica no es un escenario futuro: es una realidad que ya lleva años modificando las necesidades de atención. El avance de las generaciones más numerosas —la llamada generación del baby boom y la generación X— hacia edades avanzadas, el aumento de la esperanza de vida y el mayor tiempo durante el que muchas personas conviven con enfermedades crónicas y multimorbilidad plantean nuevas exigencias al sistema sanitario. “No se trata de considerar la longevidad como un problema ni de medicalizar el envejecimiento, sino de preparar los entornos sanitarios y a la población mediante la alfabetización en salud y la promoción de hábitos de vida saludables que mejoren la salud de la longevidad, y que los años ganados se traduzcan también en años de vida saludable”, señala Remedios Martín, presidenta de la sociedad.
LA NECESIDAD DE ANTICIPARSE
El análisis de la evolución de las consultas ordinarias de Medicina Familiar y Comunitaria en el Sistema Nacional de Salud, elaborado por la semFYC a partir de datos del Ministerio de Sanidad y del Instituto Nacional de Estadística (INE), permite dimensionar una parte de esta transformación.
Entre 2007 y 2025, el volumen de consultas ordinarias registradas en el SIAP (Servicio de Información de Atención Primaria) en Medicina Familiar y Comunitaria pasó de 63,6 millones a 218,5 millones, lo que representa un incremento del 243,5 %. En el mismo periodo, la población residente en España aumentó un 9,7 %. Esta diferencia pone de manifiesto que el crecimiento de la actividad registrada no puede explicarse únicamente por el aumento del número de habitantes. También deben considerarse los cambios en los patrones de utilización, la organización de los servicios, la cobertura y los sistemas de registro.
El análisis muestra, además, que el indicador de consultas por cada 1.000 habitantes calculado para este estudio aumenta entre 2007 y 2025 en todos los grupos quinquenales de edad, aunque con distinta intensidad. Los grupos de población de edad avanzada mantienen los niveles más elevados de actividad por habitante en 2025. “Esta evolución refuerza la necesidad de analizar conjuntamente los datos demográficos y las necesidades de salud la ciudadanía: la utilización de los servicios sanitarios es una realidad multifactorial”, señala Martín.
La perspectiva de futuro añade un elemento de especial relevancia. Según el escenario demográfico del Instituto Nacional de Estadística utilizado en el estudio, la población española de 80 o más años crecería un 71,5% entre 2025 y 2045, hasta superar los 5,1 millones de personas. Si se mantuvieran las tasas de consultas por edad observadas en 2025, y según estimaciones desarrollados internamente por la semFYC, el volumen de consultas ordinarias correspondiente a este grupo podría pasar de 30,5 millones a 52,6 millones, aproximadamente un 72% más. En el grupo de 60 a 79 años, el escenario estima un incremento del 37,1%, hasta alcanzar alrededor de 94 millones de consultas.
Estas cifras no constituyen una predicción de la demanda futura ni una estimación directa de las plantillas necesarias. Se trata de un escenario condicionado que permite visualizar el posible efecto de la evolución demográfica si se mantuvieran las pautas de utilización observadas. Para planificar adecuadamente los recursos es imprescindible incorporar también información sobre morbilidad, multimorbilidad, fragilidad, autonomía, necesidades de cuidados y determinantes sociales.
No basta con saber el volumen poblacional de cada grupo de edad dentro de 20 años ni cuantificar la atención sanitaria que precisaran. Tenemos que conocer las posibles necesidades de salud, cuántas podrán mantener la autonomía funcional o necesitarán una atención sanitaria más integral e integrada y los recursos sociosanitarios de los que se debería disponer. “La planificación de Atención Primaria debe responder a las necesidades reales de las personas, no únicamente a las cifras de población o al volumen histórico de actividad”, subraya Martín y añade que “es importante que los equipos de la Atención Primaria tengan un diagnóstico de salud de la población asignada que permita planificar los recursos”.
UN SNS ORIENTADO HACIA LA LONGEVIDAD
La semFYC considera que el cambio de perspectiva debe ir más allá de reforzar los recursos destinados a atender un volumen creciente de consultas. La respuesta exige una transformación organizativa que permita anticiparse a las necesidades, identificar a las personas con mayor complejidad y garantizar una atención integral, coordinada y continuada.
La información disponible sobre el estado de salud de la población también debe actualizarse. La Encuesta Europea de Salud en España de 2020 ya reflejaba la importancia de los problemas de salud y las limitaciones funcionales: el 70,91% de las personas de 85 o más años declaró haber sufrido dolor físico en las cuatro semanas anteriores a la encuesta, mientras que el 19,46% de las personas de 65 o más años no institucionalizadas presentaba dificultades para realizar al menos una actividad básica de la vida diaria. Son datos correspondientes a 2020 que ilustran la relevancia de estas necesidades, pero que no deben confundirse con una fotografía actualizada de la situación en 2026.
Por ello, la semFYC reclama actualizar la Encuesta Europea de Salud en España y establecer una publicación periódica de indicadores sobre cronicidad, multimorbilidad, limitaciones funcionales y años de vida saludable. Disponer de información actualizada es una condición necesaria para anticipar necesidades y orientar las decisiones de planificación sanitaria.
La sociedad científica plantea también que los Grupos de Morbilidad Ajustados (GMA) y las herramientas de estratificación poblacional se traduzcan en intervenciones concretas. Identificar distintos niveles de complejidad solo tiene sentido si esa información permite adaptar los planes de cuidados, la intensidad del seguimiento y los recursos disponibles. La edad, por sí sola, no determina las necesidades de una persona: dentro de un mismo grupo de edad conviven situaciones de plena autonomía con otras de multimorbilidad, fragilidad o necesidad de apoyos intensivos.
Para la semFYC, la Medicina Familiar y Comunitaria y los equipos de Atención Primaria deben ocupar una posición central en esta transformación. Su capacidad para acompañar a las personas a lo largo del tiempo, conocer su contexto familiar y comunitario, anticipar problemas de salud y coordinar las intervenciones de los distintos ámbitos asistenciales los convierte en una pieza esencial para responder a las necesidades de una sociedad longeva.
La continuidad asistencial no puede quedar reducida a una cuestión organizativa o a la posibilidad de conseguir una cita. La continuidad asistencial significa que las personas puedan mantener una relación estable con sus profesionales y equipos de referencia, que conozcan su trayectoria clínica y que puedan coordinarse las distintas intervenciones sanitarias y sociales que necesitan. Este principio resulta especialmente importante en personas con multimorbilidad, tratamientos complejos, fragilidad o necesidades de cuidados prolongados. La respuesta no puede depender de una sucesión de consultas desconectadas ni trasladar a pacientes y familias la responsabilidad de coordinar su propia atención.
“La Atención Primaria en ocasiones no puede resolver todos los problemas y precisa de corresponsabilidad con otros ámbitos y profesionales. Eso sí, la AP debe coordinar y asegurar la continuidad asistencial”, señala Remedios Martín. “La continuidad asistencial debe ser una prioridad real de las políticas sanitarias, con recursos y capacidad organizativa para hacerla efectiva”, apunta la presidenta de la semFYC.
Esta garantía debe alcanzar también al medio rural y zonas de difícil cobertura: La dispersión geográfica, las diferencias territoriales y las dificultades de acceso no pueden traducirse en una menor capacidad de respuesta. La planificación debe contemplar las necesidades locales y asegurar presencia profesional con competencias clínicas y formación de calidad, accesibilidad y capacidad resolutiva en todos los territorios.
CINCO COMPROMISOS PARA ADAPTAR EL SNS
Ante este escenario, la semFYC insta al Ministerio de Sanidad y a las consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas a impulsar una agenda de actuación con cinco prioridades:
1. Actualizar los datos de salud de la población. Actualizar la Encuesta Europea de Salud en España y publicar periódicamente indicadores sobre enfermedades crónicas, multimorbilidad, limitaciones funcionales y años de vida saludable.
2. Situar la continuidad asistencial en el centro del modelo. Reforzar Atención Primaria como eje del seguimiento longitudinal y de la coordinación entre profesionales, servicios sanitarios y recursos sociales, dotando a los equipos de capacidad y recursos para hacerlo efectivo.
3. Garantizar una Atención Primaria accesible y resolutiva en el medio rural y las zonas de difícil cobertura. Desarrollar planes específicos que tengan en cuenta la dispersión territorial, las necesidades locales y las condiciones necesarias para asegurar la presencia y estabilidad de los profesionales.
4. Convertir la estratificación poblacional en atención efectiva. Hacer disgnóstico de salud poblacionales y aplicar herramientas como los GMA, desde una visión de equipo de Atención Primaria y vincular la identificación de necesidades y niveles de complejidad a intervenciones, planes de cuidados y recursos concretos.
5. Medir resultados en salud y equidad, no solo actividad. Incorporar indicadores de años de vida saludable, autonomía funcional, continuidad asistencial, accesibilidad y equidad territorial, junto a los datos de consultas y procedimientos.
La semFYC considera que estas medidas deben traducirse en compromisos institucionales concretos, con cuadros de manos, plazos e indicadores de evaluación. El objetivo es que la adaptación del Sistema Nacional de Salud a la longevidad no quede reducida a una declaración de intenciones, sino que se incorpore a las decisiones de planificación, organización y financiación sanitaria.
