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HelpAge reclama reforzar la protección de los derechos de las personas mayores ante las temperaturas extremas

El 96% de las muertes atribuibles al calor registradas en agosto correspondieron a personas mayores de 65 años. La organización pide incorporar la edad y los derechos humanos a las políticas de adaptación al cambio climático y ofrece a Administraciones y centros residenciales una guía práctica para prevenir los efectos del calor

El calor extremo ha vuelto a evidenciar este verano su impacto sobre la salud y la vida de las personas mayores en España. Desde la activación del Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud, se han estimado más de 5.234 fallecimientos atribuibles al calor, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III.

Solo en agosto se estimaron 2.149 muertes atribuibles a las altas temperaturas. De ellas, 2.064 correspondieron a personas mayores de 65 años y 1.285 a mayores de 85 años. En otras palabras, aproximadamente el 96% de las defunciones estimadas por calor durante agosto afectaron a personas mayores de 65 años.

Para HelpAge International España, estas cifras muestran que el calor extremo no puede abordarse únicamente como un fenómeno meteorológico o como una cuestión de responsabilidad individual. Se trata de un desafío creciente de salud pública, protección social y derechos humanos que exige políticas de prevención y adaptación capaces de tener en cuenta las diferentes circunstancias en las que envejecen las personas.

PROTEGER FRENTE AL CALOR TAMBIÉN ES PROTEGER DERECHOS

Las personas mayores no constituyen un grupo homogéneo ni son vulnerables por el mero hecho de tener una determinada edad. Sin embargo, determinadas circunstancias pueden aumentar considerablemente el riesgo ante episodios de temperaturas extremas: vivir en soledad, tener problemas de salud o movilidad, residir en viviendas mal acondicionadas, contar con recursos económicos limitados, no poder acceder fácilmente a espacios climatizados o depender de servicios de apoyo y cuidados, entre otras.

Cuando estas situaciones se combinan con temperaturas cada vez más extremas, pueden verse comprometidos derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la salud, a una vivienda adecuada, a la protección social, a recibir información accesible y a vivir con dignidad y autonomía.

Por ello, HelpAge reclama que las políticas de adaptación al cambio climático incorporen de forma efectiva una perspectiva de edad y de derechos humanos, tanto en los planes estatales y autonómicos como en las políticas municipales y en los protocolos de los servicios sociales y sociosanitarios.

“Que prácticamente todas las muertes atribuibles al calor de este mes de agosto se concentren entre personas mayores de 65 años no puede asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Estos datos deben servir para revisar cómo estamos preparando nuestras ciudades, viviendas, servicios sociales y sistemas de cuidados frente a un riesgo que sabemos que va a repetirse. Proteger a las personas mayores frente al calor extremo es una cuestión de salud pública, pero también de derechos”, señala Irene Arcas, directora de HelpAge International España.

DE LAS RECOMENDACIONES A LA ACCIÓN

Ante esta realidad, HelpAge International España publicó el pasado mes de junio Olas de calor y personas mayores. Guía práctica para Administraciones y Centros Residenciales, elaborada en el marco de un proyecto financiado por el Imserso.

La publicación está dirigida especialmente a Administraciones públicas, entidades sociales y centros residenciales y ofrece herramientas concretas para mejorar la preparación y la respuesta ante episodios de calor extremo. Su objetivo es contribuir a que la protección no dependa exclusivamente de la capacidad de cada persona para protegerse, sino que exista una respuesta organizada desde las instituciones, los servicios públicos y las comunidades.

La guía parte de una realidad cada vez más evidente: el aumento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor, unido al envejecimiento de la población, convierte las temperaturas extremas en uno de los grandes retos actuales para la salud pública, la protección social y los sistemas de cuidados.

Entre las actuaciones que HelpAge considera prioritarias se encuentran: mejorar la detección y el seguimiento de las personas que se encuentran en situaciones de mayor riesgo; reforzar la coordinación entre los servicios sanitarios, sociales y comunitarios; adaptar los centros residenciales para prevenir y responder adecuadamente ante episodios de calor extremo; garantizar el acceso efectivo a espacios seguros y climatizados; favorecer la adecuación de las viviendas para reducir la exposición a temperaturas extremas; desarrollar información comprensible, accesible y adaptada a las distintas necesidades de la población; e incorporar la participación y las voces de las personas mayores en el diseño de las medidas de adaptación climática.

ADAPTARSE A UN CLIMA QUE YA HA CAMBIADO

Los datos del verano de 2026 vuelven a poner de manifiesto que las olas de calor no pueden considerarse un fenómeno excepcional. El sistema MoMo permite estimar diariamente la mortalidad atribuible a las altas temperaturas y analizar su impacto por territorio, sexo y grupo de edad, proporcionando información fundamental para orientar las políticas públicas.

Además, el propio Ministerio de Sanidad señala que entre 2015 y 2025 se estimaron en España 27.564 muertes atribuibles a las altas temperaturas, concentradas fundamentalmente entre las personas mayores de 75 años. Según sus estimaciones, el riesgo de mortalidad aumenta entre un 9,1% y un 10,7% por cada grado en que la temperatura supera el umbral establecido de riesgo para la salud.

La organización reclama a las Administraciones que refuercen la coordinación entre los sistemas sanitario y social, garanticen entornos y viviendas capaces de proteger frente a temperaturas extremas, desarrollen medidas específicas para las personas que se encuentran en situaciones de mayor riesgo e incorporen las necesidades y las voces de las personas mayores a los planes de adaptación climática.

El envejecimiento de la población y el cambio climático son dos de las grandes transformaciones de nuestro tiempo. Afrontarlas conjuntamente y desde una perspectiva de derechos humanos será imprescindible para garantizar que todas las personas puedan envejecer con dignidad, seguridad y autonomía.

SOBRE LA GUÍA

Olas de calor y personas mayores. Guía práctica para Administraciones y Centros Residenciales ha sido elaborada por HelpAge International España en el marco de un proyecto financiado por el Imserso. La publicación ofrece recomendaciones y herramientas para reforzar la prevención, preparación y respuesta de las Administraciones y los centros residenciales ante episodios de calor extremo.

La guía está disponible para su consulta en la página web de HelpAge International España.

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