La Fundación Cruz Roja Española analiza el diálogo intergeneracional y el desafío demográfico
La Fundación Cruz Roja Española ha celebrado una nueva sesión de su ciclo anual Conversaciones Humanitarias generadoras de Talento, un espacio diseñado para la reflexión y el intercambio de conocimiento sobre los grandes retos sociales contemporáneos. Bajo el título ‘Diálogo intergeneracional ante el desafío demográfico’, el encuentro ha analizado las dificultades y oportunidades de la convivencia entre distintas edades en un contexto de cambio poblacional.
El evento, moderado por el periodista y escritor Sergio C. Fanjul, ha reunido a un panel multidisciplinar de primer nivel compuesto por Julio Pérez Díaz, demógrafo, doctor en sociología y científico titular del CSIC en el Instituto de Economía, Geografía y Demografía; Casilda Heraso, directora de búsqueda y selección de emprendedores sociales y responsable del programa Nueva Longevidad de Ashoka España y Portugal; y Miguel Díaz Salazar, investigador de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Durante el encuentro, se debatió sobre la manera en que la convivencia, el mercado laboral y los cuidados configuran nuestro modelo social.
EL FALSO CONFLICTO INTERGENERACIONAL
Históricamente, este debate intergeneracional ha estado sesgado por la idea de una lucha de recursos entre personas jóvenes y mayores. Sin embargo, Julio Pérez Díaz desmontó desde el inicio esta premisa: «la pamplina… del conflicto de generacional se origina en la sociología de Estados Unidos en la revolución neoliberal».
Para que este diálogo sea constructivo, Casilda Heraso advirtió de que «si no hay espacios donde se comparten proyectos, propósitos, necesidades, entonces no hay vínculos y sin vínculos se da un poco igual otra generación». Heraso reclamó abandonar la visión de la vejez desde la dependencia, criticando que «la narrativa del te jubilas es que te jubilas de la vida». Como ejemplo del talento desaprovechado, expuso una iniciativa que comenzó con un psiquiatra en Zimbabwe y se extendió luego a otros países donde se ha reclutado a dos millones de mujeres mayores por todo el mundo» para asistir a jóvenes en materia de salud mental. «Dejemos de ver a las personas mayores como carga y dependencia siempre», sentenció.
Profundizando en este cambio de paradigma, el panel destacó el papel transformador de la generación del baby boom (nacidos en los años 60), un grupo que está protagonizando una «revolución de dos maneras, una cuantitativa, pero otra cognitiva». Julio Pérez Díaz explicó que, al contar con niveles de instrucción sin precedentes, estas personas «no cumplen con el modelo de anciano jubilado», mostrando una inmensa actividad formativa y comunitaria.
Este avance es especialmente notable en las mujeres de esta generación, que rompen moldes históricos tras haber desarrollado trayectorias laborales continuas. Por ello, frente a la narrativa tradicional que asocia el final de la vida laboral con la pasividad, en la conversación se destacó que “los nuevos mayores llegan a esta etapa cargados de futuro», consolidándose como “verdaderos agentes de cambio” con un fuerte deseo de seguir aportando valor a la sociedad.

En este sentido, el panel destacó el papel especialmente transformador de las mujeres de la generación del baby boom. Tal y como apuntó Pérez Díaz, se trata de la primera generación en la historia de España en la que las niñas recibieron «tanta o más instrucción por la parte femenina» respecto a los niños.
Esta revolución educativa se tradujo en una incorporación masiva al empleo, aportando «el 50% de la [fuerza de] trabajo» y desarrollando trayectorias laborales continuas que hoy les permiten percibir pensiones contributivas. Además de romper con el modelo de pasividad mediante una enorme actividad social y asociativa, estas mujeres siguen siendo el soporte principal de las familias.
De este modo, el demógrafo del CSIC quiso dar visibilidad a una dura realidad a menudo ignorada: actualmente, «no son las jóvenes, son las mujeres de más de 60 años las que están cuidando a sus familiares con 90 años», asumiendo esta labor indispensable incluso cuando ellas mismas enfrentan problemas de salud o alguna discapacidad.
El análisis económico corrió a cargo de Miguel Díaz Salazar, quien explicó cómo el mercado laboral español depende del flujo exterior: «que no haya caído la cantidad de personas que quieren trabajar… ha sido gracias a la inmigración». No obstante, el investigador de Fedea alertó sobre la polarización social frente a este colectivo, destacando una llamativa paradoja: «en los sitios donde más rechazo hay es donde menos inmigración hay».
A esto, Julio Pérez criticó duramente los discursos xenófobos que enfrentan a nacionales y extranjeros, argumentando que «se busca un enemigo y el enemigo siempre es el más débil, que es el último que ha llegado».
EL RETO DE LOS CUIDADOS
El envejecimiento y la incorporación laboral femenina abrieron el debate sobre el sostenimiento de los cuidados. Heraso subrayó que es imperativo «dejar de pensar los cuidados como algo individual… e invisibles… para que sea algo colectivo y social». En este ámbito se están rompiendo moldes tradicionales; Pérez Díaz aportó el dato de que, en las parejas mayores, «los hombres son tan cuidadores o más de lo que son las mujeres». También visibilizó la dureza de esta labor, advirtiendo de que muchas personas cuidadoras «entran en depresión» emocional profunda cuando la persona dependiente fallece.
El panel también abordó el papel de la tecnología en el envejecimiento. Frente a los estereotipos, el demógrafo apuntó que las personas mayores han experimentado un avance fulgurante en el uso de las tecnologías, mientras que Heraso remarcó que el entorno digital «te quita mucha soledad», abriendo un mundo de posibilidades formativas y relacionales.
El encuentro de Fundación Cruz Roja Española analizó la frustración de la juventud ante el acceso a la vivienda y el mercado laboral. Pérez Díaz apuntó que «los jóvenes lo que tienen es un problema para casar expectativas y realidades». Explicó que sus altos niveles de formación generan aspiraciones que chocan con la inestabilidad actual, un malestar que se agrava por culpa de la «burbuja de las redes sociales».
Por su parte, Casilda Heraso aportó una visión profundamente optimista de la juventud actual, señalando que simplemente están cambiando sus prioridades frente a las generaciones anteriores: «prefieren tener vidas más anchas y vivirlas de otra manera», apostando por la empatía, la comunidad y el tiempo libre por encima del exceso de trabajo.
La sesión finalizó emplazando al público a una nueva edición del ciclo el próximo mes de junio. El moderador, Sergio C. Fanjul, cerró el acto con una evocadora cita de la pensadora María Zambrano que resumió el espíritu del encuentro: «Hay un puente invisible entre la experiencia y la esperanza se llama conversación».
