El 82% de la sociedad vasca cree que la solidaridad intergeneracional debe ser un pilar en Euskadi
Nerea Melgosa y Txema Ezquerra.
El 82% de la ciudadanía vasca sostiene que la solidaridad intergeneracional debe ser un pilar de la sociedad vasca. Así se ha destacado en los resultados de un estudio del Departamento de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco. Se trata de una investigación que confirma que en Euskadi se percibe la solidaridad entre generaciones como una cuestión de país y como una herramienta clave para reforzar la cohesión social, reequilibrar oportunidades y preparar al territorio para los retos demográficos, sociales y económicos del presente y del futuro.
El estudio, basado en 1.280 entrevistas telefónicas a personas de 18 o más años empadronadas en Euskadi, realizadas entre el 6 y el 10 de octubre de 2025, muestra que el 83% de la sociedad vasca considera que la solidaridad intergeneracional es una cuestión de toda la sociedad; el 82% cree que mejora la cohesión social; y el 77% afirma que posibilita que las personas, a cualquier edad, inicien y mantengan una vida independiente.
Basándose en los datos, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, que intervino junto a Txema Ezquerra, director de Diversidad, Convivencia y Solidaridad Intergeneracional del Ejecutivo casco, en la presentación de los resultados, ha subrayado que “la solidaridad intergeneracional no es un concepto abstracto, sino la forma de garantizar que nadie quede atrás en ninguna etapa de la vida”.
La investigación refleja que la convivencia entre generaciones ya forma parte de la vida cotidiana en Euskadi. El 72% de las personas encuestadas dice relacionarse con mucha o bastante frecuencia con personas de otras generaciones fuera del ámbito familiar. Esas relaciones se expresan, sobre todo, en acciones tan cotidianas como conversar, compartir ocio o trabajar, lo que demuestra que existe una base social real sobre la que construir políticas y experiencias de solidaridad intergeneracional.
No obstante, el estudio también apunta a un reto: la solidaridad intergeneracional sigue asociándose, con frecuencia, en una sola dirección, es decir, de las generaciones jóvenes hacia las mayores. Ese dato invita a ampliar el enfoque y a reforzar una visión más completa y bidireccional.
El informe detecta asimismo una preocupación clara por el futuro. Si el 60% de la población considera que su generación ha tenido más oportunidades que las anteriores, un 52% cree que las próximas generaciones tendrán menos oportunidades que las actuales. En este contexto, la ciudadanía respalda medidas que permitan sostener la vida independiente a lo largo de todo el ciclo vital, mejorar las oportunidades de las personas jóvenes, reforzar las oportunidades de las personas mayores y diseñar servicios públicos que respondan a todas las edades.
PERSPECTIVA TRANSVERSAL
Estos resultados se alinean con la hoja de ruta que el Gobierno Vasco viene desplegando para incorporar la solidaridad intergeneracional como perspectiva transversal en sus políticas. Aí, se están identificando ámbitos prioritarios como la emancipación juvenil, la conciliación y los cuidados, la participación activa de las personas mayores, la gestión responsable de la migración, la cohesión territorial y rural o la transición ecológica.
Para darles respuesta, el plan prevé ocho líneas estratégicas de trabajo: conceptualización y modelos replicables, investigación y observatorio, agentes clave y dimensión europea, programa de inversiones para el reequilibrio, impacto en el tejido productivo y social, espacios de diálogo entre generaciones, socialización e implicación comunitaria, y alianzas y proyectos de apoyo.
