Los centros del Grupo Casablanca se abren a los encuentros intergeneracionales
En los centros de Grupo Casablanca se recibe de forma habitual la visita de colegios y, en alguna ocasión, también han sido los propios mayores quienes han visitado una escuela. “Son encuentros sencillos, bien organizados y siempre acompañados por nuestro equipo, que convierten un día normal en una experiencia distinta: conversación, actividades compartidas y momentos que se disfrutan con naturalidad”, exponen desde la entidad.
Para las personas mayores, el contacto con niños y jóvenes actúa como un estímulo muy completo. En el plano cognitivo –explican desde Grupo Casablanca–, “hablar con ellos, explicar anécdotas o participar en dinámicas guiadas favorece la memoria, el lenguaje y la atención. Además, en muchas actividades surge de forma natural una sensación muy valiosa: sentirse parte activa de lo que ocurre, aportando experiencia y puntos de vista propios. En el plano emocional y social, estos encuentros refuerzan la conexión con el entorno y aportan un ambiente positivo en el centro, favoreciendo la interacción, la conversación y la participación en actividades”.
Además, señalan que también hay un componente físico: cuando la actividad lo permite, los encuentros invitan a levantarse, caminar un poco más, moverse para participar en un juego o acercarse a un grupo. “Esa ‘excusa’ para estar activos, siempre dentro de las posibilidades de cada persona, es un apoyo adicional a los programas de movilidad que ya trabajamos en el día a día”, comentan los profesionales de estos centros.
Por otro lado, para los niños, visitar una residencia les permite descubrir una realidad que a menudo conocen poco y, además, les permite “normalizar el envejecimiento desde la cercanía: hablar con una persona mayor, cantar juntos o compartir una actividad ayuda a romper estereotipos y a cultivar empatía”, añaden. La clave de estos encuentros es la reciprocidad: compartir tiempo, conversación y actividades que conectan generaciones. “Los mayores no son espectadores: participan, conversan, enseñan, cantan o simplemente disfrutan del momento. Los niños no ‘visitan un lugar’, sino que entran en un entorno donde se cuida y se vive, y donde es posible crear vínculo”, explican desde Casablanca. “El resultado para ambos es una comunidad más unida y una forma más natural de relacionarnos entre generaciones”, concluyen.
