InicioNacionalAl menos 23.800 mujeres mayores de 65 años sufren de soledad en Cantabria

Al menos 23.800 mujeres mayores de 65 años sufren de soledad en Cantabria

Unate y la Fundación Patronato Europeo de Mayores acaban de presentar los resultados del primer estudio sobre este aislamiento del colectivo senior femenino
Un estudio de Unate y la Fundación Patronato Europeo de Mayores (PEM), en base a 400 encuestas telefónicas en profundidad realizadas entre octubre y noviembre de 2020, demuestra que de las 74.262 mujeres mayores de 65 años que residen en Cantabria, el 32%, unas 23.800, sufre algún grado de soledad que va de la moderada a la extrema y un 6% (4.600) confiesa sentirse sola con frecuencia. Los avances preliminares de este primer estudio cuantitativo y cualitativo sobre soledad no deseada y soledad deseada en mujeres mayores de 65 años de Cantabria se presentaron en las II Jornadas Mujer y Envejecimiento en Cantabria, que organizaron las dos entidades.

La investigación devela que la calidad de las redes de apoyo de estas mujeres no es la deseada. Un 30% (22.400) de las encuestadas no cuenta con una red de amistades a la que acudir y un 11% (8.400) no dispone de una red familiar sólida. Además, 8 de cada 10 mujeres que sintieron soledad en otras etapas de su vida, sufren de soledad en la vejez. “Estos datos muestran el peso de la biografía en las situaciones de soledad en la vejez y revelan cómo no sabemos o podemos consolidar redes de apoyo suficientemente sólidas para cuando son necesarias”, explicó Javier Vázquez, uno de los técnicos del equipo de Asonautas, el colectivo que ha realizado la encuesta para Unate y la Fundación PEM.

“Creemos que este estudio pone el dedo en la yaga de muchos de los problemas sociales y de políticas públicas que afectan de forma definitiva en la calidad del envejecimiento de las mujeres en la región”, afirmó Francisco Gómez Nadal, coordinador de Unate. “Ahora, junto con el Gobierno de Cantabria, toca pensar en estrategias para acompañar a estas mujeres y mitigar los factores externos que incrementan su aislamiento social y su sentimiento de soledad”, añadió.

Y es que factores como la pobreza multiplican por dos la situación de soledad de las mujeres mayores, al igual que las dificultades en la vivienda. “Los condicionantes económicos y sociales son determinantes”, insistió Gómez Nadal. Además, nueve de cada diez mujeres que dicen tener una salud mala sienten soledad y lo mismo experimenta el 50% de las que consideran su salud como “regular”.

La investigación también se ha preguntado por la situación de soledad durante esta crisis de la Covid-19 y muestra cómo casi el 20% de las encuestadas se han sentido “poco o nada acompañadas” durante la pandemia y como el 50% se siente más solas ahora que antes de la irrupción de la pandemia, en marzo de este año.

SOLEDAD NO DESEADA
El estudio también ha indagado sobre la percepción de la soledad en función del hecho de vivir solas y demuestra que, en ese caso, todo depende de si esa realidad es decidida o forzada por hechos vitales como el de enviudar. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el 31% de las mujeres mayores de 65 años en España viven solas, pero el estudio de Unate y Fundación PEM muestra como, entre aquellas que han decidido vivir así, el 56% experimenta la soledad como algo positivo. Sin embargo, las mujeres que viven solas por circunstancias vitales, consideran en su mayoría, un 64%, que la soledad es una “experiencia negativa”. De hecho, cuatro de cada cinco mujeres que han decidido vivir solas están satisfechas con su vida, mientras, entre las que se han visto obligadas a vivir en soledad, apenas dos de cada cinco están satisfechas.

Otro factor determinante del entorno es el del reconocimiento. Según los resultados de la encuesta, un 24% de todas las mujeres mayores de la región se sienten “poco o nada útiles” para su entorno y, de hecho, son esas mismas mujeres las que sufren un mayor índice de soledad. “Una de las conclusiones más evidentes del estudio es que no hay un solo perfil de mujer mayor que vive en soledad y que la soledad es mucho más compleja que el hecho de no vivir acompañadas”, matizó Vázquez, y añadió que, “por eso, proponemos profundizar en estos estudios y fijarnos más en los diferentes tipos de soledad y de mujeres para que las políticas públicas sean efectivas y de largo recorrido”.

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Redacción EM
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Información elaborada por el equipo de redacción.

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