viernes, 13 febrero 2026
InicioA Fondo'Envejecer es una conquista social, pero tiene efectos colaterales y no se han desarrollado soluciones para paliarlos'
María Ángeles Durán / Socióloga y profesora de Investigación ad honorem del CSIC

‘Envejecer es una conquista social, pero tiene efectos colaterales y no se han desarrollado soluciones para paliarlos’

‘La riqueza invisible del cuidado’ es el título del libro que acaba de publicar la socióloga María Ángeles Durán (Madrid, 1942). Especializada en la investigación social, y, en concreto, en el estudio y análisis de los cuidados, la autora expone, en esta última publicación, la irrupción de una nueva clase social emergente: el cuidatoriado.
Pregunta: En su libro ‘La riqueza invisible del cuidado’ habla del ‘cuidatoriado’ como una nueva clase social. ¿Cómo hemos creado esta figura y cuál es el perfil?
Respuesta:El cuidatoriado es una nueva clase social emergente que, en el futuro, tendrá tanta importancia como han tenido en el pasado el proletariado o el campesinado. Corresponde al conjunto de personas cuya ocupación principal es cuidar. Es característica de las sociedades de economías desarrolladas con población envejecida.
Pregunta: ¿Siguen siendo las mujeres (mayoritariamente) las que se ocupan de los cuidados familiares (sin remunerar)?
Respuesta:La gran mayoría de los trabajos no remunerados de cuidado lo desempeñan mujeres. Así ha sido históricamente, y sigue siéndolo, en la actualidad. No solo en España, también en toda Europa y en otros continentes.
Pregunta: El título del libro hace referencia a la riqueza invisible del cuidado. ¿Por qué no incorporamos este recurso al análisis micro y macroeconómico?
Respuesta:El cuidado no se incorpora plenamente al análisis económico porque la mayoría de ellos se refieren a bienes y servicios que tienen un precio de mercado, invisibilizando los recursos escasos que ni se producen ni se consumen a través del mercado y por tanto, no tienen precio.
Pregunta: ¿Cuál es el coste económico y social de los cuidados familiares en un hogar medio?
Respuesta:El coste social y económico de los cuidados familiares para los hogares es muy variable. Poco tienen que ver los hogares jóvenes con buena salud, con niños pequeños a los que hay que dedicar durante algunos años una atención continua y muy intensa, con los hogares en los que no hay niños ni personas enfermas o de edad avanzada, en los que los adultos son bastante autónomos, y en los que el mantenimiento del hogar es más físico que psicológico. Finalmente, los hogares en los que viven personas muy mayores de frágil salud o personas enfermas tienen, también, una pauta propia de producción y consumo de servicios de cuidado. Hablar de un hogar medio es solamente un recurso estadístico, porque no existen hogares medios que realmente reflejen a la enorme mayoría de la población,. La media estadística resulta de sumar realidades muy distintas.
Pregunta: En el libro usted plantea el reconocimiento social del cuidado, ¿qué medidas serían las más urgentes?
Respuesta:A mi modo de ver, la medida más urgente sería reponer algo que durante algunos años se hizo, pero que después, como consecuencia de la crisis de la que estamos empezando a salir, dejó de hacerse. Es la subvención, en forma de pago de la Seguridad Social, a los cuidadores no remunerados de personas dependientes. Si estos cuidadores no tienen cubierta la Seguridad Social están condenados, a medio o largo plazo, a una situación de pobreza y dependencia muy grave, que sería tremendamente injusta. También hacen falta medidas de carácter más general, más difíciles de implementar, que requieren la colaboración del Estado, los hogares, las empresas y el voluntariado.
Pregunta: En la actualidad, las familias son más pequeñas, con una cifra muy alta de hogares unipersonales. ¿Cómo está afectando esta nueva situación a los cuidados?
Respuesta:Efectivamente. Las mujeres se han incorporado a la educación y al mercado de trabajo en una proporción muy alta, en tanto que la incorporación de los varones al trabajo de cuidar dentro de las familias no ha seguido el mismo ritmo de cambio, ni la misma intensidad. El déficit de tiempo para dedicarlo a los cuidados se ha paliado mediante un mayor uso de servicios de cuidado, por ejemplo, guarderías o campamentos de verano infantiles, centros de mayores, residencias geriátricas y con la contratación por los hogares de trabajadores inmigrantes como cuidadores.
Pregunta: La población cada vez está más envejecida y la realidad es que, tarde o temprano, muchas personas mayores necesitan cuidados. ¿Tiene nuestra sociedad la estructura necesaria para atenderlas?
Respuesta:No. Nuestra sociedad todavía no se ha dotado de suficientes instrumentos para resolver bien el tema del envejecimiento. Envejecer es una gran conquista social, es una victoria en la lucha por mantener la vida y alcanzar la longevidad, pero tiene efectos colaterales y todavía no se han desarrollado soluciones para paliarlos. Han habido dos enormes avances históricos: los sistemas de pensiones y la cobertura sanitaria para la totalidad de la población. Pero, ni todo el mundo accede a las pensiones, ni estas son, en muchos casos, suficientes para las necesidades del pensionista y su familia. Tampoco la cobertura sanitaria es realmente universal ni cubre todas las necesidades sanitarias. Lo que no se ha producido es la cobertura de la necesidad de cuidado, que no debe confundirse con la cobertura sanitaria, puesto que la cobertura sanitaria suele limitarse al diagnóstico y no al cuidado de las personas enfermas, que se delega en los familiares o en el círculo más próximo del enfermo.
Pregunta: ¿Qué pasos a corto y medio plazo deberían darse para que todos los agentes implicados tengan un papel adecuado en el cuidado?
Respuesta:El primer paso necesario es la consciencia de que la necesidad de cuidado es un tema tan importante que debe ir en un lugar prioritario de la agenda pública. Pero, también, tiene que calar esta idea en cualquier otro medio social. Las familias y los hogares tienen que aprender, y no es cosa fácil, que hay que redistribuir los derechos y privilegios dentro de cada hogar, y que no es un asunto de mujeres sino de mujeres y hombres y de jóvenes y mayores. A las empresas les espera un gran desafío, que es innovar para producir servicios muy masivos, completamente imprescindibles para la población con baja capacidad adquisitiva. El Estado tiene que priorizar el cuidado y otorgarle más presupuesto y más eficiencia en la gestión. Y, finalmente, las entidades sin ánimo de lucro tienen también un gran campo para la innovación: han de motivar al resto de la sociedad para canalizar sus sentimientos de generosidad hacia la provisión de cuidados para personas desconocidas con las que no se tienen lazos de amistad previos. Y han de hacerlo de modo eficiente, sin dejar huecos no cubiertos por ninguna otra institución. La sociedad española es muy generosa, pero la mayor parte de ese sentimiento de generosidad se canaliza dentro de las propias familias. Canalizar la generosidad fuera del círculo familiar es un aprendizaje que espero que en los próximos años podamos llevar a buen término entre todos.

Lo más visto

Redacción EM
Redacción EM
Información elaborada por el equipo de redacción.

Más información

Resumen de privacidad

En nuestra Política de privacidad explicamos cómo nuestra organización maneja cualquier información relativa a nuestros clientes, proveedores o empleados que hemos recopilado en nuestras operaciones.Política de Privacidad de EntreMayores