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OPINIÓN

Adaptaciones de las residencias: Cómo la pandemia ha afectado al sector sociosanitario desde los cimientos

Por José Plaza, socio fundador de Requena y Plaza

18-12-2020

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La crisis por la Covid-19 ha trastornado nuestras vidas. Desde el inicio de la pandemia, todo se ha visto completamente afectado (la manera de relacionarnos, la forma de trabajar, el cuidado individual, la economía...). En muchos sectores hemos sido relativamente capaces de adaptarnos con el teletrabajo, reorganizando equipos y procesos pero, en otros, la transformación ha necesitado ser imperiosamente urgente, especialmente en el sociosanitario. 

En Requena y Plaza, como estudio con amplia experiencia en proyectos para uso hotelero y entornos residenciales no particulares (residencias de mayores, estudiantes, congregaciones, etcétera), hemos trabajado en muchos encargos relacionados con residencias para mayores, y durante estos últimos meses hemos constatado que han surgido nuevas necesidades, y consecuentemente se ha creado una demanda diferente, que no está causada por la imagen corporativa del cliente o por las últimas tendencias en estilismo, sino enfocada a reforzar la prevención tan necesaria hoy en día en todo entorno –y aún más en este– para salvaguardar la salud.

Es el caso de los centros residenciales para mayores, donde el virus aumenta todavía más su peligrosidad por la tipología de residentes, esta situación ha afectado a cada uno de los procesos asistenciales, a la estructura interna y también a la metodología de trabajo en nuestros proyectos allí. Y, por ello, se ha originado la necesidad de adaptarnos inmediatamente a sus nuevas necesidades, que además han ido cambiando en función de la evolución de la situación

Hemos acometido numerosos proyectos de residencias a lo largo de más de 30 años y hemos visto evolucionar las necesidades y requisitos que nos transmitían los clientes y marcaban las normativas en evolución. Tres décadas en las que se han transformado, no solo el perfil de los usuarios, sino también las necesidades y oferta de este tipo de centros asistenciales. Ahora estamos orgullosos de que nuestros equipos hayan sabido adaptarse inmediatamente a las necesidades de cada cliente y proyecto en curso, gracias a la experiencia y profesionalidad acumuladas.

Los profesionales de la arquitectura, como diseñadores de espacios en los que conjugar diseño con funcionalidad, tenemos siempre la misión de que las personas que habitan o trabajan en los entornos que hemos creado, estén felices, se sientan confortables y, en general, lograr que lo que les rodea les procure bienestar. De hecho, nuestro principal objetivo para los centros sociosanitarios siempre ha sido, además de ser estéticamente atractivos, que fueran muy funcionales tanto para usuarios como para trabajadores de los centros. Un espacio bien diseñado puede facilitar las labores propias de los trabajadores y, por consiguiente, de todos los que lo utilizan, así como reforzar la prevención sanitaria. 

Pero, con la pandemia, hemos observado que esto se ha vuelto aún más importante, por no decir imprescindible. Incluso posiblemente haya aspectos nuevos que deban permanecer vigentes a futuro. 

La distribución y el uso del espacio pueden ayudar a salvar vidas, y no solo por facilitar el mantenimiento de distancia social ahora necesaria. Así, las claves de trabajo en los centros residenciales podrían concentrarse en cuatro áreas: 
1. Minimalismo como imperante: Todo elemento que no cumpla con un propósito deberá ser eliminado, o simplificado al máximo, para cumplir con las necesidades y normativas, y evitando riesgos innecesarios.
2. Protagonismo de los espacios naturales y abiertos: Es importante destinar áreas lo más naturales y abiertas posible a los residentes y sus asistentes. Es decir, buscar espacios donde el aire y la luz inunde lo máximo posible los mismos: este es un aspecto que ha quedado más que demostrado como una necesidad de primer orden en las residencias. 
3. Salubridad e higiene. Máxima seguridad sanitaria: Evidentemente, la higiene se convierte en un protagonista vital de cara a las nuevas residencias, o incluso a la adaptación de las actuales. Sin embargo, este punto no es un tema que resulte nuevo, ya que al menos en nuestros proyectos siempre hemos puesto gran hincapié en ello, y en cada detalle como, por ejemplo, la utilización de materiales fácilmente higienizables, o la resistencia al lavado de los tejidos utilizados, que es importantísima a la hora de elegir uno u otro. 
4. Importancia de los espacios comunes: Tendremos que diseñar espacios comunes que sean adaptables y flexibles para que visitantes, residentes y trabajadores se sienten cómodos y seguros, manteniendo las distancias y medidas de seguridad vigentes. La visión del diseño tendrá que contemplar esa adaptabilidad y flexibilidad como algo necesario a contemplar en el conjunto de un proyecto permanente.

Estamos viviendo tiempos muy extraños e inciertos, por lo que nos encontramos en un entorno desconocido y aún no podemos dimensionar todo el alcance que esto pueda tener y suponer a futuro. Lo que los arquitectos tenemos claro es que estamos siempre aprendiendo y evolucionando día a día, y mantenemos una actitud creativa y mental abierta, no solo para crear nuevos edificios, sino también para adaptaciones rápidas por una situación imprevisible.

Todo ello, junto a la implicación que ofrecemos a nuestros clientes, serán las bases de nuestro enfoque para futuras acciones en el campo residencial para mayores.


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