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Vivir conviviendo, una nueva realidad

La ausencia de un marco jurídico-administrativo favorable y de facilidades para su financiación son dos de los obstáculos que debe superar la implantación del cohousing en España, un modelo que desembarcó hace dos décadas, pero que sigue considerado como emergente en nuestras fronteras

M.S. / EM 07-04-2021

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La realidad está cambiando, y con ello, también las necesidades de las personas y sus deseos de dónde desean vivir. En este contexto, surge, hace ya dos décadas, la primera vivienda colaborativa en España, aunque es cierto que este fenómeno todavía sigue considerándose emergente.  

“Es en el momento actual cuando está adquiriendo relevancia debido al crecimiento del número de iniciativas. En 2017 estaban identificadas 34 iniciativas senior, pero el interés en el modelo en los últimos dos años ha crecido exponencialmente, y, a día de hoy, en Cohousing Spain tenemos identificadas cerca de 300 iniciativas repartidas por todo el territorio nacional”, expone a entremayores Cristina Cuesta, fundadora y CEO de esta entidad cuya misión es, precisamente, contribuir, desde un enfoque transversal e integrador, al desarrollo y consolidación de la vivienda colaborativa, covivienda o cohousing.

Los beneficios de este modelo “son múltiples, y a nivel multidimensional”, destaca Cuesta. “Desde el punto de vista personal, está demostrado que vivir en una comunidad que provee de relaciones sociales y compañía, contribuye a mejorar la calidad vida, el sentimiento de seguridad, favorece la ayuda mutua, genera redes de apoyo, favorece la autonomía y el ejercicio del derecho a la forma de vida elegida, además de compartir conocimiento, crecimiento personal, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de valores”, asegura. Asimismo, detalla que, en el espectro social y cultural, supone la oportunidad de empoderar a colectivos de personas para la autogestión de su entorno comunitario, favoreciendo la innovación y transformación social.

Por otra parte, y ya en el ámbito de la economía y consumo, Cuesta señala que este tipo de convivencia “supone un ahorro de costes al compartir servicios comunes, promueve el consumo responsable, genera nuevos ecosistemas económicos y crea empleo, se alinea con modelos de economía social y del bien común”.

EL CASO ESPAÑOL
Teniendo en cuenta estos y otros beneficios, Cuesta declara que “el modelo cohousing puede alinearse con hasta 14 de los 17 ODS en función de las características y tipología de cada proyecto, cuestión muy a tener en cuenta a la hora de diseñar estrategias que incorporen el modelo en alineamiento con la Agenda 2030 de Naciones Unidas”.

En cuanto a su implantación y evolución en España, continúa Cuesta, “la tendencia está pivotando desde los modelos senior hacia modelos intergeneracionales, que ya suponen más del 60% de los proyectos. Además, los proyectos senior están introduciendo criterios de gestión de edades y también de la dependencia”. 

El desarrollo en España de este tipo de proyectos en la actualidad “se ve principalmente obstaculizado por la inexistencia de una estrategia clara de fomento desde las políticas públicas para su implantación, aspecto que ha sido clave en otros países europeos”, opina esta experta. 

Su complejidad técnica y la falta de profesionalización del sector, la carencia de facilidades para su financiación, y sobre todo, la ausencia de un marco jurídico-administrativo favorable y alineado a nivel transversal entre las diferentes políticas públicas que dote de solidez y seguridad jurídica al modelo, son algunas de las dificultades que tiene que superar este modelo actualmente en España. 

“Es un modelo apasionante y lleno de bondades que presenta muchas posibilidades y múltiples beneficios pero, hoy por hoy, no está exento de dificultades, ya que engloba dimensiones sociales y culturales, de urbanismo y vivienda, sociosanitarias, organizativas y de gestión, jurídicas, administrativas y financieras”, concluye la CEO de Cohousing Spain.

"UN PROYECTO DE VIDA ILUSIONANTE MÁS ALLÁ DE LA JUBILACIÓN" 
Cristina Cuesta, fundadora y CEO de Cohousing Spain, habla con entremayores sobre este modelo de vivienda destacando que, por encima de todo, "las personas mayores de hoy en día no desean ser una carga para sus familias, sentirse solas, ni ser institucionalizadas".

Pregunta.- ¿Cuáles son las alternativas que el cohousing senior ofrece frente al sistema más tradicional de vivienda, como las residencias?
Respuesta.- Básicamente, este modelo te ofrece la posibilidad de elegir y diseñar tu futuro, codiseñando el espacio y el modelo de convivencia elegidos por los miembros de la comunidad, donde primen sus prioridades. La participación, el apoyo mutuo, la solidaridad, la integración, el cuidado centrado en la persona, las viviendas privativas completamente equipadas, las actividades con sentido, los espacios y los servicios comunes son los ingredientes principales.

P.- Desde su conocimiento del sector, ¿cuáles son los aspectos que más valoran los mayores a la hora de iniciarse en un proyecto de estas características?
R.- En nuestras encuestas observamos que las principales motivaciones de las personas que están pensando en este modelo para su jubilación son: envejecer con autonomía y salud, integradas en una comunidad donde se sientan partícipes y que les brinde apoyo, compañía, afecto y seguridad, pudiendo disponer de una vivienda digna y asequible con los servicios y el entorno adecuados a sus necesidades, y también poder contribuir a la sostenibilidad y a la transformación social.

P.- La soledad no deseada de las personas mayores es uno de los fenómenos que tristemente más afecta a este colectivo. ¿Puede ser, un modelo como el cohousing, una manera de aliviar ese aislamiento que acucian muchas personas?
R.- Absolutamente. Cada vez asistimos con mayor frecuencia al drama de las muertes en soledad, pero también al incremento de la incidencia del sentimiento de soledad en todas las edades.
El modelo cohousing pone a las personas en el centro ya que, en primer lugar está la comunidad, que sustenta de apoyo a sus miembros y fomenta las actividades colectivas. Como marco para ello, se diseña el edificio, orientado para el encuentro humano, que provee de viviendas privativas complementadas con espacios y servicios comunes. Se trata de un modelo de convivencia válido para personas de todas las edades: jóvenes, adultos, mayores, personas solas, parejas, familias, etcétera.

P.- ¿Cuáles suelen ser las demandas más comunes y circunstancias que llevan a una persona a desear vivir en comunidad? 
Las personas mayores de hoy en día no desean ser una carga para sus familias, sentirse solas, ni ser institucionalizadas. Desean ser autónomas y tener un proyecto de vida ilusionante más allá de la jubilación.
Pero también, en general, y de forma más acentuada con la pandemia, las personas en general deseamos vivir de una manera más humana y sostenible, ya que el estilo de vida individualista y la carestía de la vida y la vivienda en las ciudades no nos aportan lo que nos falta. Las personas necesitamos sentirnos integradas en una comunidad real de apoyo de la que nos sintamos parte, y deseamos viviendas dignas, asequibles, agradables, y adaptadas a nuestras necesidades.


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