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COVID-19

Profesionales y representantes del tejido asociativo vinculados al envejecimiento apelan a un cambio en el modelo de cuidados

A través de una declaración firmada por 38 expertos, advierten de la crudeza con la que esta pandemia está golpeando a las personas más frágiles y exigen que las 'críticas catastrofísticas o interesadas' se posterguen para contribuir a 'minimizar el impacto negativo' de esta crisis

Redacción EM 01-04-2020

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Un total de 38 expertos profesionales y representantes del mundo asociativo de carácter estatal, vinculados al ámbito del envejecimiento y la discapacidad, ante los acontecimientos e informaciones que se están sucediendo con motivo de la pandemia Covid-19, han elaborado un documento para hacer llegar a las autoridades, medios de información y ciudadanía su "declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de cuidados de larga duración
".

La crisis sanitaria que estamos padeciendo como consecuencia de la pandemia Covid-19 evidencia con crudeza, destacan, "asuntos relacionados con la consideración y atención a las personas en situación de fragilidad, discapacidad y dependencia, muchas de ellas personas de edad avanzada y otras más jóvenes con grandes necesidades de apoyo. Ahora es momento de arrimar el hombro, de moderar nuestra tormenta de emociones, de postergar críticas catastrofistas o interesadas, para así contribuir, todos juntos a salvar vidas y a minimizar los impactos negativos de todo esto". 

Sin embargo, alertan de que "esta crisis está contribuyendo a que afloren carencias importantes en nuestro actual sistema de cuidados. También está evidenciado riesgos futuros en torno a cómo conjugar valores que deben estar equilibrados en el cuidado como la salud y la libertad de las personas". Y enumeran que "la garantía en la continuidad de los cuidados, la coordinción entre sistemas y servicios, y las dificultades que la actual estructura competencial conlleva a la hora de afrontar un modelo integrado de servicios e intervenciones profesionales, deberán ser objeto de análisis en pos de la coherencia, la eficacia y la eficiencia que necesitamos". 

SOBRE LOS CUIDADOS 
Los expertos señalan que, en esta crisis, quedan confirmados "la gran invisibilidad y los escasos medios que hoy existen para garantizar un cuidado adecuado en el entorno domiciliario". A lo que explican que "no es aventurado suponer que los contagios se han producido de una forma exponencial y que, tanto profesionales como personas que reciben cuidados, se han encontrado con una importante improvisación y desprotección. En el ámbito del empleo de hogar y cuidados, mucho más desprotegido social y legalmente, donde se presta atención a cientos de miles de personas, es muy probable que haya sucedido lo mismo". 

Así, el documento hace hincapié en la necesidad de disponer de una atención integral e integrada. "Sabemos que la gran mayoría de las personas mayores en situación de fragilidad o dependencia, así como las personas con menor edad que tienen discapacidad, viven en su casa y han expresado con contundencia y de forma repetida su deseo de continuar viviendo en ella y de seguir participando en su comunidad. Es urgente e imprescindible avanzar en el diseño de una propuesta de atención integral en el domicilio que sea capaz de incorporar y coordinar los distintos papeles que cumplen los agentes implicados en esta atención: familias, servicios sociales en general y SAD, en particular, Atención Primaria y especializada de salud, sector de empleo de hogar y cuidados, asistentes personales, voluntariado, servicios de proximidad e iniciativas de participación comunitaria. Desde la necesaria sostenibilidad económica que, sin embargo, exigirá un claro incremento presupuestario en este sector". 

En lo que respecta al cuidado en centros residenciales, la declaración hace referencia a reconocer, cuidar y formar a los profesionales. "Es imprescindible apoyar y cuidarlos, dignificando su labor, supervisando el desarrollo de sus competencias de atención integral y relacional, invirtiendo en el cuidado de los equipos y en la mejora de las organizaciones. Esto no puede considerarse como algo superfluo y por tanto prescindible. Solo así podremos avanzar en el buen cuidado". 

UN NECESARIO CAMBIO EN LOS MODELOS DE ANTENCIÓN
"Disponer de profesionales suficientes y formados" es otro de los puntos destacados de la declaración. Los expertos denuncian la escasez de profesionales y el carácter precario de las condiciones de trabajo en los servicios residenciales, algo que, dicen, "hasta la fecha no se ha tomado como una prioridad social". Sin ser esta la condición única ni suficiente para garantizar la calidad de cuidados, es una cuestión que debe ser seriamente considerada, como ya ha señalado el Defensor del Pueblo. 

Insisten, los expertos, en "hacer valer el derecho a la atención sanitaria pública", considerando "inadmisible" que las personas que enferman en un centro residencial, y siendo el principal grupo de riesgo, sean privados de su derecho a esta atención por su edad avanzada o por tener una gran discapacidad. 

En este punto, apuestan por la necesidad de transformar el Modelo de Atención Residencial. "Necesitamos un cambio en profundidad del modelo de alojamientos para mayores o con discapacidades que precisan apoyos para continuar con sus proyectos de vida. La experiencia de otros países sugiere la bondad de desagregar los conceptos vivienda y cuidados dependientes cada uno de su ámbito competencial natural".

En este sentido, los profesionales consideran de especial importancia "erradicar definitivamente los macrocentros y dejar de percibir como un lujo las habitaciones individuales. En los centros que agrupan a las personas, donde la mayoría de las habitaciones son compartidas, donde las personas permanecen casi todo el día en salas repletas de internos alineados, evitar el contagio cuando hay enfermedades fácilmente transmisibles puede acabar siendo una misión imposible. Conocer y tratar de una forma personalizada a quienes allí viven se puede acabar percibiendo como una utopía inalcanzable. Debemos, por tanto, trabajar por dejar atrás definitivamente este diseño residencial que responde a un modelo institucional del siglo XIX que ya ha sido abandonado hace décadas en otros países".

Apuestan, así, por "nuevos modelos de diseños arquitectónicos y fórmulas organizativas y de gestión lo más similares al hogar. Lugares de vida donde se garantice la intimidad, se personalice el cuidado y en los que se evite la continua rotación de profesionales". 

POR UN TRATO DIGNO
"Reconocer la heterogeneidad de las personas mayores y personas con discapacidad y promover un trato digno basado en los derechos y deberes" son, finalmente, otros dos pilares de este documento.

"Valoramos como imprescindible erradicar los estereotipos que forjan una visión distorsionada, negativa y uniforme sobre las personas mayores y la vejez", denuncian los expertos. Hacen referencia, en este sentido, a aquellos "discursos que se repiten incluyendo en el mismo saco de las personas mayores a un amplio grupo con características y necesidades muy diferentes, pues el mero hecho de haber cumplido cierta edad no las hace iguales. Algo similar sucede también en relación a las personas con discapacidad, que frecuentemente son nombradas por sus patologías o déficits, lo que conduce a etiquetarlas en categorías vinculadas a sus carencias o dificultades, obviando su singularidad, sus fortalezas, así como su capacidad de contribución a la sociedad". 

Además, alertan de que "necesitamos con urgencia que las personas que precisan apoyos o cuidados reciban un trato de igualdad con el resto de la ciudadanía. Homogeneizar a través de términos como el 'respeto' es muy peligroso. Todas las personas merecen respeto y trato digno, cualquiera sea su edad. No compartimos el lenguaje paternalista que apela a la lástima o a la obligación de devolver, como si de un favor se tratara, a “nuestros mayores”, a “nuestros abuelitos”, lo mucho que hicieron por la sociedad actual". En este sentido, apelan a una revisión en el lenguaje colectivo sobre la vejez y la discapacidad, eliminando la infantilización y la discriminación.

CONCLUSIONES DESTACADAS
Así, concluyen los expertos, reiteran que "esta crisis reitera la urgente revisión del actual modelo de atención a personas que precisan apoyos o cuidados para dar respuestas diversas, globales y ecosistémicas. Asimismo, el correspondiente escenario de financiación pública de los distintos servicios de apoyos y cuidados de larga duración, ha de ser revisado y mejorado, eliminando diferencias entre territorios".

Asimismo, añaden que "la situación actual puede convertirse en una oportunidad de lograr una mejora atención a las personas que la precisan, avanzando en la construcción de una sociedad de los cuidados, donde el reconocimiento, la participación y el apoyo a quienes son más vulnerables, necesariamente se conviertan en un compromiso y en una prioridad social central".


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