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Notas 'country' y 'blues' intergeneracionales: así es Deteriorados

Dos jubilados, dos adultos y una joven constituyen un grupo de música que se caracteriza por romper con lo que ellos mismos llaman ‘ghetto cronológico’. Hablamos con Xaime Fandiño, impulsor de este singular proyecto cultural

A. Lemos 12-12-2019

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ariadna silva

“Aún no sé qué quiero ser cuando sea mayor”. Pero, mientras se decide, afina su dobro –un tipo de guitarra– y calienta la voz. Así es Xaime Fandiño, líder del grupo musical intergeneracional Deteriorados, de toques country y blues heroico que resuenan desde el Delta do Morrazo, sito en la zona meridional costera de Galicia.

Deteriorados nació cuando Fandiño y su compañero Chimay, que se conocen desde que eran niños, empezaron a tocar en formato dúo al jubilarse. “Pronto vimos que nos habíamos juntado dos jubilados, y que era necesario darle una nueva forma más intergeneracional al planteamiento musical. De ahí, se fueron incorporando miembros a la banda hasta llegar a la formación actual”: los dos “deteriorados auténticos” –que es como Fandiño llama a los componentes senior del grupo–, dos en proceso, que son Anne y Héctor, y una aspirante a “deteriorada”, Laura. Las edades de los integrantes van desde poco más de 20 años hasta los casi 70. 

Toda esta idea se concibió en la mente de Fandiño cuando pudo comprobar que, en el momento de jubilarse, había “muy pocas opciones y posibilidades diseñadas, más allá de las institucionales, para una persona que se jubila hoy”. Claro que, afirma, seguían y siguen activas las que había disfrutado la generación de mayores anterior, “como los viajes del Imserso o las actividades en los centros sociales”. Pero él echaba de menos que las iniciativas personales tuvieran tan poco espacio. “Prácticamente no se puede hacer mucho más de lo que no esté dentro de programas estandarizados, y creo que hay personas que se jubilan cuyas aspiraciones, ya sea por su formación, sus intereses o su actitud, no tienen cabida en ninguna de esas propuestas. Esto no quiere decir que no haya personas encantadas con las opciones existentes, pero también se necesita contemplar a esas otras que desean llevar un proyecto vital más personal”, argumenta. 

Pero las singularidades de Deteriorados no terminan aquí. Buena parte de los temas que tocan son propios, y los interpretan con instrumentos tan originales como el citado dobro, el washboard –elemento de percusión típico del blues–, el babybass –o contrabajo eléctrico– e incluso el acordeón. 

Además, sus producciones se lanzan en formato casete, “porque este soporte musical fue, hasta ahora, el más democrático en tres sentidos: nos permitió grabar de forma doméstica, crear playlist personalizadas y escuchar música de forma individual y en movilidad con el walkman”, explica Fandiño. A ello hay que  la forma de distribución física de su música es el casete, y los que emplean, son reciclados, por lo que su sonido queda registrado en un soporte de elaboración artesanal, a la vez que apuesta por la economía circular. No obstante, también se puede escuchar su último lanzamiento, ‘Clases Pasivas Tour’, desde su web.

La gran misión de Deteriorados, según describe Fandiño, es alentar a otras personas a crear relaciones intergeneracionales artístico-creativas, y desarrollen proyectos que estimulen las relaciones en igualdad, más allá de la edad cronológica. “La intergeneracionalidad ya está más que probada, siendo una realidad de las formaciones artísticas de la música tradicional, pero no tanto en lo que respecta a otras tipologías de propuestas musicales”, argumenta el líder de la banda.

Es por eso que, sobre el escenario, la edad no importa. De hecho, ni siquiera se contempla como elemento diferencial a la hora de relacionarse, y no solo a nivel musical, también como amigos. “La edad cronológica, por suerte, no tiene por qué coincidir con la mental o biológica. Y parece que ese es nuestro caso”, afirma Fandiño, a pesar de admitir que disfrutar una vida intergeneracional, es muy difícil cuando este tipo de actividades artísticas no tienen lugar. “Durante la etapa laboral, las relaciones están basadas en actividades que suponen una prolongación del propio trabajo. Cuando este desaparece, esa interacción se queda huérfana”.

‘VULNERABLES’
Lo cierto es que Deteriorados es solo una parte de un proyecto todavía más grande, también liderado por el propio Fandiño: Vulnerables. De hecho, Deteriorados constituye la punta de lanza comunicativa de Vulnerables, pues no es más que “una idea original de divulgar el proyecto. En vez de hacerlo con PowerPoint, transmitimos nuestro mensaje con música”.

‘Vulnerables’ también gira alrededor de la intergeneracionalidad, y constituye un paraguas para otras actividades y proyectos sobre la convivencia entre generaciones. “Es necesario desarrollar nuevas formas y políticas de desarrollo vital para esta etapa de la vida. Se habla del envejecimiento activo, y digo yo que si las personas se desarrollan en un entorno intergeneracional real, ese envejecimiento ya es activo, ¿no?”, razona. “Convivir con personas de diferente cronología hace que nos sintamos útiles, integrados y corresponsabilizados. Para que se vea la incongruencia: la Administración denomina oficialmente a los jubilados como ‘clases pasivas’, mientras les piden que hagan ‘envejecimiento activo’. Pasivo versus activo. Dos términos que no cuadran demasiado bien. Habrá que ponerse de acuerdo”.

Así, el cometido de ‘Vulnerables’ es salir del ‘ghetto cronológico’ en el que la sociedad sitúa a las personas mayores, que se ven discriminadas al estar aisladas en una “célula etaria”. De hecho, uno de los subproyectos de ‘Vulnerables’ es ‘Living Lab’, un espacio de desarrollo de trabajos de investigación universitarios en el que ya está en marcha la tesis doctoral que Fandiño está llevando a cabo en la Universidade de Santiago de Compostela (USC), donde fue profesor del Área de Comunicación Audiovisual y Publicidad hasta que se jubiló.

La falta de intergeneracionalidad en la vida real es algo que preocupa profundamente al creador de esta plataforma. “Es necesario tomar conciencia de que en 20 o 30 años, debido al aumento de la esperanza de vida, será habitual ver a padres de 100 años viviendo con hijos e hijas de más de 70. Eso está ahí, a la vuelta de la esquina, y es muy importante empezar a desarrollar políticas y estrategias que hagan viable, sostenible y vivible este nuevo escenario. Y eso pasa por crear conciencia de solidaridad intergeneracional”, explica. 

Bajo su punto de vista, estas relaciones transfieren “excedentes de conocimiento” a los jóvenes y “osadía y vitalidad” a los mayores. Un intercambio que no tiene precio. Por eso, dentro de ‘Vulnerables’, se lleva a cabo un servicio de voluntariado llamado EXIN (Experiencias Intergeneracionales) en colaboración con la USC, con el objetivo de que estas relaciones no sean algo puntual, sino naturales y sostenidas a lo largo del tiempo. De esta filosofía nace otro subproyecto, ‘Cidade Inter-X’, que busca hacer de Santiago de Compostela una ciudad con un estilo de vida que rompa con el ‘ghetto cronológico’.

LA VIDA TRAS LA JUBILACIÓN
En palabras de Fandiño: no existe una fórmula magistral ni manual de cómo plantear la vida para cada momento del ser humano

En cambio, cree que lo importante es “diseñar un plan personalizado para esta importante etapa de la vida, donde visualice lo que puede ser ilusionante y de interés, tanto para sí mismo como para los demás, de modo que ese momento no sea una fase monótona sin interés. Eso es lo último que debería ser la jubilación”.

ADIÓS VIEJENNIALS: ¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?
Senior, tercera edad... para Fandiño, son meros eufemismos. De hecho, sube la apuesta y pasa por encima de ‘anciano’ para verse empoderado a través de la palabra ‘viejo’. “Pensamos que con los eufemismos podemos cambiar la semántica de las palabras, pero no nos damos cuenta de que, al articularlos, están asociados a esa misma percepción, es decir, se refieren a una persona mayor”, defiende. A partir de ahí, incluso desecha lo que llama “fórmulas cool” que no dejan de referirse al mismo concepto, e incluso, a veces, “un poco light”, como viejennial. “Sinceramente, pienso que podemos cambiar las acepciones con diferentes palabras, pero no haremos nada si llevan asociadas la misma carga etaria”, explica el líder de Deteriorados.

Cada etapa de la vida tiene asignado un nombre: “niño, joven, adulto, viejo, anciano”, enumera Fandiño. Cada una de esas palabras corresponde a una etapa biológica o, más bien, cronológica, y sin embargo, solo las dos últimas tienen una percepción más negativa que las anteriores.
“Personalmente, reivindico que es necesario empoderar la palabra ‘viejo’ o ‘vieja’ para designar a las personas mayores. Además, en gallego –idioma en el que habla habitualmente–, tiene un sonido muy positivo con respecto a la acepción en castellano, ya que suena como ‘bello’ o ‘bella’ –de ‘vello’ y ‘vella’–: bonito, precioso... ¿Qué más podemos pedir?”, argumenta.

“Lo importante”, concluye, “es eliminar la carga negativa de las palabras, y no intentar cambiarlas por sucedáneos y eufemismos que, al final, solo alteran la denominación, mientras el aspecto negativo implícito sigue siendo el mismo”.


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