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Los expertos señalan que el envejecimiento es un factor de riesgo importante para el cáncer

Durante el 61º Congreso de la SEGG, el doctor Serra Rexach realizó una ponencia sobre las problemáticas para el paciente geriátrico con esta enfermedad. Por su parte, la catedrática Mónica de la Fuente expuso la influencia del ambiente social en la longevidad

Redacción 17-06-2019

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Los expertos coincidieron en señalar que el factor de riesgo individual más importante para el cáncer es el envejecimiento y, este hecho, ligado a una mejora en la calidad de vida de la población, según la Organización Mundial de la Salud, provocará un incremento del 11% al 22% en la población mayor de 60 años entre 2000 y 2050.

Ante este contexto, en el 61º Congreso de la SEGG y 26º de la SAGG que tuvo lugar, la semana pasada, en el Palacio  de Congresos de Zaragoza,  José Antonio Serra Rexach, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón, trató de mostrar en su ponencia 'La persona mayor con cáncer', las principales problemáticas a las que se enfrenta el paciente geriátrico con cáncer a la hora de vivir con la enfermedad. “Con el aumento de la esperanza de vida y la mejora en el tratamiento del cáncer hay cada vez más supervivientes, teniendo en cuenta que ese cáncer ha supuesto un tratamiento médico,  quimioterápico, quirúrgico o radioterápico que en muchas ocasiones ha sido curativo, pero que también en muchas ocasiones ha dejado distintos tipos de secuelas que influyen en el propio envejecimiento acelerándolo”, explicó Serra Rexach.

Según comentó el geriatra, “los efectos secundarios tras la radioterapia son variados: problemas en el aparato respiratorio, neuropatías, pérdida de hueso, síndrome metabólico, disfunción cognitiva o problemas cardiacos fruto de un tratamiento quimioterápico potente que es cardiotóxico”.

PROMOCIÓN DE LA SALUD
A la hora de tratar al paciente con cáncer es vital el abandono del tabaco y la reducción del consumo de alcohol, así como el control del peso, puesto que la obesidad aumenta el riesgo de mortalidad en algunos tipos de cáncer como son el de mama, colon o próstata. Además, el experto defendió la importancia de la actividad física en el paciente con cáncer, al ser positivo a la hora de tolerar los tratamientos, paliar los efectos secundarios, prevenir la enfermedad, así como alargar y mejorar la supervivencia del paciente mayor, cuya supervivencia se dilata cada vez más en el tiempo.

“Un paciente geriátrico es un paciente pluripatológico que frecuentemente tiene enfermedades crónicas, cardiacas, respiratorias, digestivas y neurológicas. Además de problemas físicos como discapacidad o dependencia. Problemas mentales como el estado de ánimo o deterioro cognitivo, así como problemas en la esfera del soporte social y familiar por el aislamiento, la viudedad o la pobreza”, afirmó el jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario Gregorio Marañón.

Asimismo, el experto sostiene que desde el punto de visto asistencial no hay un modelo concreto establecido para atender a este tipo de paciente, siendo llevado el seguimiento de un paciente mayor con cáncer por diferentes especialistas como pueden ser el oncólogo, el neumólogo, el cardiólogo, el endocrino, el radiólogo o el rehabilitador. “Ante esta situación es vital que un médico que coordine, unifique y dirija el tratamiento del paciente mayor con cáncer, proporcionando una atención individualizada”, aseguró el doctor.

AMBIENTE SOCIAL
Por su parte, la catedrática de Fisiología, Mónica de la Fuente, expuso la influencia del ambiente social en el proceso de envejecimiento, en el simposio del área biológica sobre intervenciones para retrasar el envejecimiento. Durante su ponencia, la doctora explicó que “al envejecer tenemos peor salud porque tenemos peor homeostasis. El sistema nervioso, endocrino e inmunitario se ven afectados negativamente, por eso tenemos más probabilidades de tener enfermedades al envejecer”. No obstante, en palabras de la catedrática, ese proceso de envejecimiento no lo hace todo el mundo a la misma velocidad, entrando en juego la edad biológica del individuo como referencia para saber la velocidad con la que la persona está envejeciendo. Pudiendo el sujeto variar su estilo de vida con el fin de ralentizarlo.

A la hora de llevar a cabo estrategias para controlar la velocidad del proceso de envejecimiento, De la Fuente afirmó que “si los genes influyen, está demostrado que lo hace en mayor medida el estilo de vida que tengamos. La dieta, el ejercicio físico y las relaciones sociales son clave”. 

Para analizar la influencia de las relaciones sociales en el estado de envejecimiento, la catedrática demostró que las relaciones sociales positivas mejoran parámetros indicadores de la velocidad de envejecimiento basados en las defensas inmunitarias y en el estado de oxidación e inflamación.

INVESTIGACIÓN
Durante la investigación se realizaron tres aproximaciones con animales cronológicamente viejos que cuando conviven con adultos o jóvenes, rejuvenecieron de forma espectacular en tan sólo con dos meses de convivencia, obteniendo unos marcadores de edad biológicas rejuvenecidos y, por lo tanto, prologando su esperanza de vida.

Por otro lado, en animales que son adultos, pero que están prematuramente envejecidos, caso frecuente también en la especie humana, la convivencia con individuos no envejecidos mejora la velocidad de envejecimiento y aumenta la longevidad. Incluso esto sucede en animales adultos que están prematuramente envejecidos porque tienen un defecto genético en una enzima que produce las catecolamina que son las hormonas que te permiten contestar correctamente a las situaciones de estrés.  En palabras de De la Fuente, “esto demuestra que el ambiente puede vencer a la genética”.


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