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Las actrices ‘de50pararriba’ quieren ser protagonistas en la gran pantalla

La falta de trabajo y la precariedad propia del sector asolan a las actrices mayores. La plataforma ‘de50pararriba’, una web que busca dar salida a las intérpretes senior, nace con la ambición de visibilizar las discriminaciones que enfrentan

A. Lemos 17-12-2018

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Con la primavera de 2015 a punto de empezar, las actrices Gloria Vega y Susana Martíns se encontraban en una situación laboral muy delicada: ninguna de las dos tenía representante y la escasez de papeles para sus perfiles empezaba a ser preocupante. Fue el momento en que se les ocurrió la idea de crear una página web que las ayudase a conseguir trabajo.

Esta fue la simple, y a la vez compleja, génesis de la plataforma ‘de50pararriba’, un directorio online de actrices cuya edad supera los 50 años. Su inicio, que se hizo coincidir con el 8 de marzo (Día de la Mujer Trabajadora), fue enérgico, con 22 artistas que se sumaron al proyecto nada más nacer. Hoy en día, ya son más de 40. El objetivo es único: darse a conocer en su sector. “Que se enteren de que nosotras estamos ahí, que queremos trabajo y que necesitamos trabajar”, manifiesta Vega. Al otro lado de esta reivindicación, vive una herramienta para los directores de casting, ya que la web les facilita encontrar a la candidata ideal cuando buscan un perfil de mujer mayor, ya que “acceder a las producciones audiovisuales y a sus directores de casting es muy difícil”, según asegura Vega. Así, ‘De 50 para arriba’ ha supuesto un puente que alivia una problemática que inquieta a las actrices de más edad: una enorme falta de trabajo. 

¿POR QUÉ FALTA TRABAJO?
“Todavía sigue habiendo un mayor porcentaje de hombres trabajando en el audiovisual, y no digo que los guionistas o productores no tengan interés en las tramas de mujeres, pero las conocen menos y prefieren no arriesgar”, razona Vega. Martíns la apoya: “No se escriben historias de mujeres mayores porque no se conoce su vida. Entiendo que la juventud es más atractiva, ya que tiene toda la vida por delante, pero una mujer mayor no solo tiene vida por delante, sino también por detrás. Es un mundo amplísimo de sensaciones, de emociones, de experiencias, de relaciones con los demás y con una misma... pero no se cuenta”, lamenta la actriz.

De hecho, un estudio realizado por la Sociedad de Gestión de Actores del Audiovisual (Aisge) entre 2014 y 2016 revela que el 55% de las protagonistas femeninas son menores de 35 años. A partir de los 40, encontrar trabajo comienza a ser una ardua tarea para las actrices mayores. “Algunas compañeras de 40 nos han pedido que creemos un sucedáneo de ‘de50pararriba’, pero a partir de 40”, confiesa Vega.

“Es cierto que se escriben  historias sobre la mujer”, admite Martíns, “pero cuando se crean personajes femeninos maduros, esos papeles se dan a actrices más jóvenes que el personaje. Hay actrices que tienen entre 35 y 40 años interpretando a mujeres que tienen entre 55 y 60. Como espectadora, dejo de creerme ese personaje”. En este sentido, Martíns apela a la invisibilización que sufre este colectivo en el sector audiovisual. “Me imagino que hay muchos factores, como tener una cabeza de cartel, es decir,  una actriz mediática querida por el público”.

EL PAPEL DE LA MUJER MAYOR
Como ambas actrices ya vienen demostrando, la aparición de mujeres mayores en cine y televisión no acaba de contentar a sus intérpretes. “Siempre somos la vecina mayor, la abuelita, la tía del pueblo que aparece en la trama durante un episodio”, asegura Martíns. “¿Cuántas películas hay de mujeres independientes o que nos muestran una trayectoria de vida que se sale de esos roles?”, se pregunta. A este respecto, argumenta Vega que los papeles importantes, sean principales o secundarios, no se suelen dar a mujeres mayores. “Claro que podemos ser la madre, la hermana, la tía o la médica, mientras sea un personaje con una trama importante que defender”.

Para Vega, una de las problemáticas básicas es que en el cine se tiende a hacer gala de la juventud. “Desde los 12 hasta los 40 años estás en una edad maravillosa y te puedes comer el mundo. A partir de los 50, lo que le pasa a una persona ya no es atractivo como para contarlo. No lo entiendo. A mí me siguen pasando cosas en la vida. De amores, de familia, profesionales, sociales o incluso políticos”, lamenta, a la vez que revela sus ganas de interpretar “un papel en el que desarrollar un personaje”. “Que tenga una trayectoria, un arco de vida, que empiece con ella y que vaya desarrollándola. Me da igual si es ama de casa, enfermera, médica o abogada, pero que tenga vida”. Martíns opina igual, aunque, dice, “me temo que no va a ocurrir”.

DE ACTORES Y ACTRICES
A la vista está que ser mujer, mayor y actriz no es fácil. Pero, ¿qué hay de ser hombre, mayor y actor?
“Creo que lo tienen relativamente más sencillo”, responde Vega, basándose en el mencionado estudio de la Aisge. Los resultados hablan por sí solos: el 38% de los personajes del cine español son mujeres, aunque en series, la presencia femenina alcanza el 44,7% de los papeles. Además, el 76% de los protagonistas mayores de 45 años son hombres, porcentaje que llega al 80% en el grupo de 64 años en adelante. “Las historias de mujeres de 60 años no se cuentan”, insiste Vega, “supongo que la vida de una señora parece algo feo. A partir de los 40 años, dejas de existir como protagonista y pasas a ser personaje secundario o de reparto”.

Pero ni en personajes secundarios del cine español, las mujeres mayores salen bien paradas. Sí es cierto que existe paridad hasta los 35 años, pero a partir de entonces, la brecha se abre: los personajes de entre 45 y 64 años se distribuyen en una ratio 70-30 a favor de los hombres. En el mismo 2016, la Aisge publicó otro informe, esta vez de carácter sociolaboral. De él se deduce, por un lado, que el 91,83% de los actores no puede vivir solamente de su sueldo como artista, y por otro, que las mujeres sufren una tasa de desocupación seis puntos por encima de los hombres. Además, cobran menos y trabajan sin contrato en más ocasiones.

Vega lo resume en una palabra: “Demoledor”. “Ahora es verdad que muchas series se hacen en plataformas nuevas, pero yo, que veo bastantes, me doy cuenta de que todavía trabajan muchos más hombres que mujeres”, dado que existe más trabajo para ellos. Sin embargo, aunque estos papeles sean pequeñas intervenciones, Vega denuncia que siguen siendo “galanes que pueden enamorar a una chica de 30 o 40”. Martíns se siente escéptica con el concepto de galán: “El hombre mayor atractivo, aunque tenga barriga (la curva de la felicidad), envejece sexy. Sube a una señora de 60 años al escenario, y nadie la tildará de sexy”.

En definitiva, aunque los hombres salen ganando, su situación tampoco es de envidiar. Las fundadoras de ‘de50pararriba’ cuentan que a muchos de sus compañeros les ha gustado tanto la idea de su web que no descartan la creación de un ‘de50pararriba’ de hombres. Para conseguir un 50-50 entre hombres y mujeres, Vega supone que existe una necesidad de dar oportunidades a mujeres profesionales en su ámbito. “Y tiempo”, añade. “No es algo que se hace de la noche a la mañana. Las mujeres llevamos años demandando lo mismo, y no es cosa de una sola profesión: esto pasa en casi todas las profesiones. Es un problema que tendrá que resolverse con educación”.



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