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COVID-19

La SEGG propone un modelo de coordinación de la Geriatría hospitalaria y la residencial

Los geriatras han analizado su papel, fallos en el sistema y posibilidades de mejora tras la epidemia dela Covid-19

Redacción EM 04-05-2020

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La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha remitido un documento a las autoridades sanitarias de Madrid en el que define las pautas para una coordinación de la Geriatría Hospitalaria con el medio residencial, una vez analizada la situación de los servicios de Geriatría en la pandemia de la Covid-19.

El documento elaborado por la SEGG define el papel de la Geriatría Hospitalaria en la coordinación con el medio residencial como fundamental porque aporta calidad a la asistencia mejorando la vida de las personas que viven en residencia y contribuye a mejorar la gestión de recursos. “Dada la enorme heterogeneidad del mundo residencial y la gran variabilidad de la dotación de los servicios de Geriatría en los hospitales, para hacer un plan de coordinación con residencias debemos tener en cuenta, tanto las características de las residencias, como las de los servicios de Geriatría: el número de residencias a coordinar existiendo una gran variabilidad entre áreas (entre 10 y 60); el número de residentes en cada residencia (entre 30 y 400); la dotación de personal asistencial al cargo de las residencias (Médico cualificado 24h x 7 días o unas pocas horas a la semana); la dotación de personal de los Servicios de Geriatría del hospital (entre 2 y 12 Geriatras); y la dotación de recursos asistenciales del Servicio de Geriatría (presencia o no de camas de agudos, consulta externa, etcétera).

OBJETIVOS DE LA COORDINACIÓN
El objetivo general de la coordinación es optimizar la atención sanitaria al anciano institucionalizado mediante una adecuada utilización de los recursos disponibles en la residencia, atención primaria, especializada y hospitalaria, facilitando la comunicación de las residencias del área con el hospital, con el fin de obtener una mejor calidad de vida de los residentes.

La propuesta de la SEGG detalla los objetivos asistenciales que son adecuar las derivaciones al servicio de urgencias desde la residencia, optimizar el número de pacientes que regresan a la residencia desde el servicio de Urgencias en menos de 48 horas, optimizar el porcentaje de ingresos hospitalarios de los pacientes remitidos a urgencias desde la residencia, disminuir la estancia media hospitalaria de los pacientes ingresados, facilitando el regreso a su residencia lo antes posible, racionalizar el número de derivaciones desde la residencia a centros especialidades, evitando duplicidad de consultas, ofrecer consultas unificadoras en Geriatría evitando que el paciente sea visto por múltiples especialistas, provisión de medicación de uso hospitalario, cuando proceda, y facilitación de trámites burocráticos: colocación de gastrostomía, gestión de consulta preferente con otros especialistas, gestión de pruebas diagnósticas, etcétera.

Plantea, también, objetivos docentes como facilitar la formación y actualización del personal de la residencia mediante programas docentes específicos dirigidos a grupos de residencias, en el propio hospital o en las residencias; facilitar estancias formativas y rotaciones del personal de la residencia en diferentes niveles asistenciales de los servicios de Geriatría; protocolizar el manejo de las patologías más prevalentes y síndromes geriátricos: ICC, EPOC, caídas, cuadro confusional agudo o desnutrición.

RECURSOS
La propuesta define, en cuanto a recursos, que el equipo básico debe estar compuesto por un Médico Geriatra y una Enfermera consultora con formación en Geriatría. Además, puede contemplarse la colaboración de otros profesionales (Trabajo Social, Medicina Física, etc). 

"Consideramos que las necesidades que se han puesto de manifiesto durante la pandemia no son un buen punto de partida para dimensionar las necesidades reales fuera de la crisis puesto que algunas de ellas deben ser corregidas", recoge el documento.

La SEGG ha considerado oportuno elaborar esta propuesta tras escuchar a los geriatras porque la pandemia por Covid-19 ha sido especialmente agresiva con la población mayor y está teniendo unos efectos devastadores en las personas mayores más vulnerables, aquellas que viven en residencias. La necesidad de actuar de forma urgente para intentar controlar la pandemia y dar asistencia a las personas mayores que viven en residencia, ha puesto de manifiesto, de forma evidente, las múltiples y serias carencias de las que adolece el sistema. Estas carencias eran conocidas desde hace años, pero su abordaje era un tema eternamente pospuesto. Ahora, en situación de crisis y emergencia, se han hecho más patentes y hacen inaplazable la búsqueda de soluciones reales e inmediatas.

En este sentido, "desde la sociedad nos sentimos interpelados y nos planteamos cuál es el papel de la Geriatría en la mejora de la asistencia sanitaria de las personas mayores que viven en el medio residencial. Pensamos que, antes de pasar a concretar el papel de la Geriatría en la coordinación con residencias, son necesarias unas reflexiones sobre el planteamiento de fondo".

"El lugar que le corresponde a la Geriatría es prioritariamente el hospital y ese es el lugar en el que hay que reforzar la atención geriátrica. Es en la actividad asistencial en el hospital (Unidad de Agudos, Unidad de Ortogeriatría y Unidades de Recuperación Funcional) donde la Geriatría ha demostrado mayor beneficio clínico y en términos de gestión. Sin duda los geriatras tenemos un papel relevante en la coordinación asistencial con Atención Primaria y con las residencias de personas mayores, pero es importante subrayar que el papel es de coordinación, no de sustitución", destacan.

"Los geriatras no somos ni debemos ser tutores ni supervisores de los Médicos de Familia ni de los Médicos de las residencias", añaden.

Además, insisten en que "las residencias no son entidades homogéneas: ni en el número de residentes, ni en su titularidad (públicas, privadas, públicas de gestión privada), ni en sus recursos materiales y humanos ni en la atención sanitaria que pueden dispensar. Por tanto, el primer requisito para plantear un modelo de coordinación con residencias solvente, como ya se planteó en el Plan Estratégico de Geriatría 2011-2015, es la realización de una categorización o clasificación de las residencias".

"El modelo residencial actual tiene muchos déficits. Habrá que conocerlos, analizarlos y abordarlos", concluyen. Es imprescindible, para ello, "conocer y mejorar la dotación de personal sanitario en residencias de acuerdo al porcentaje de residentes con discapacidad y/o demencia; mejorar la formación del personal sanitario de residencias; evaluar los criterios para dar licencia de apertura a residencias y el funcionamiento de las inspecciones, los criterios utilizados y su frecuencia; y definir competencias especialmente en las residencias de titularidad privada y públicas de gestión privada para que un trabajo de coordinación y colaboración con Geriatría hospitalaria no se acompañe de una reducción del personal sanitario contratado por la residencia.


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