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Roberto Rodríguez Andrés / Director de Comunicación de Amavir

'Las personas mayores tienen una gran fuerza en las elecciones, que va a aumentar aún más en los próximos años'

El director de Comunicación, Comercialización y Desarrollo Corporativo de Amavir, Roberto Rodríguez Andrés, fue premiado, en agosto, en Washington con el Napolitan Victory Award en la categoría al ‘Mérito a la Excelencia en la Enseñanza’, que reconoce sus más de 20 años de docencia universitaria en el campo de la comunicación política

Redacción 11-09-2018

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PREGUNTA- ¿En qué consisten los premios Napolitan Victory Awards? 

RESPUESTA- Son unos galardondes que concede The Washington Academy of Political Arts & Sciences (Wapas) y que se entregan anualmente en la Universidad de Georgetown. Reconocen la excelencia en el ámbito de la comunicación política entre profesionales de más de 21 países de habla hispana, incluyendo, entre ellos también, a Estados Unidos, donde el voto hispano tiene cada vez más fuerza. Estos premios tienen diversas categorías y una de ellas es la del ‘Mérito a la Excelencia en la Enseñanza’, que distingue a profesores de comunicación política. 

P.- ¿Desde cuándo es profesor de esta materia? 

R.- Mi interés por la comunicación política empezó ya en mis estudios de Periodismo en la facultad. Nada más terminar la carrera, comencé mi tesis doctoral en este campo y también a dar clases. Han pasado ya más de 20 años desde entonces y, en este tiempo, he impartido docencia en diferentes universidades españolas. Además, he tenido la suerte también de haber podido desarrollar este trabajo en la práctica durante los diez años que ejercí como director de comunicación y jefe de prensa en distintas administraciones nacionales y autonómicas. 

P.- Parte de su investigación académica se ha centrado en la relación entre comunicación política y personas mayores. ¿Por qué este interés? 

R.- Ha sido algo natural, puesto que me ha permitido de alguna forma conjugar mis dos dedicaciones, la académica y la profesional de mi trabajo en Amavir. Pero es que además es un tema de muchísimo interés, porque España es uno de los países más envejecidos del mundo y hay que tener en cuenta que esto afecta también a la comunicación política y a las campañas electorales. En nuestro país, quienes superan los 65 años representan ya en torno al 25% del censo electoral total, es decir, que uno de cada cuatro posibles votantes es mayor. En términos cuantitativos, las personas mayores tienen una gran fuerza en las elecciones, que va a aumentar aún más en los próximos años.

P.- ¿Considera que aprovechan ese poder? 

R.- Desde luego. Lo primero que hay que decir es que los mayores de 65 años son uno de los grupos de edad en los que hay menos abstención. Acuden masivamente a las urnas, con una media histórica de en torno al 90% de participación en nuestro país, y esto ya es un factor a tener en cuenta. 

P.- ¿Votan siempre lo mismo?

R.- No, todas las investigaciones que se han hecho hasta el momento demuestran que los mayores no tienen un comportamiento de voto uniforme. Si lo tuvieran, su poder electoral como posible grupo de presión sería aún mucho mayor. Lo que sí se ve es que los mayores son más “conservadores” en su voto, pero esto no significa, como a veces se dice, que voten más a la derecha que a la izquierda. El ser conservadores se refiere más bien a que suelen apoyar, en mayor medida, a los partidos que están en el Gobierno que a los que están en la oposición. Esto se ha visto, por ejemplo, en los sondeos del CIS en nuestro país. 

P.- ¿Cree que tendría éxito un partido político específico de personas mayores?
 
R.- Ya hemos tenido algunas experiencias en este sentido en España y ninguna ha tenido éxito hasta ahora. Sí es verdad que en otros países ha habido casos en los que incluso han llegado a tener representación parlamentaria. Es el famoso “poder gris”, del que tanto se habló hace unos años. Pero en la actualidad son casi testimoniales. 

P.- Y, ¿cómo están representados los senior en el panorama político?

R.- Desgraciadamente están infrarepresentados. En las sociedades clásicas existía siempre la figura del Consejo de Sabios que, en muchos casos, eran consejos de ancianos. Sin embargo, la política actual parece haber arrinconado a los mayores, como vienen subrayando desde años diversas entidades como el Imserso, Ceoma o UDP. Hay muy pocas personas mayores de 65 años en la política activa y la tónica general es que los políticos, sobre todo los líderes, son cada vez más jóvenes. Hay un dato significativo a este respecto. En 1955, la media de edad de los presidentes de Gobierno de los países del G-8 era de 70 años. Sesenta años después, en 2015, había bajado a los 54.

P.- En su opinión, ¿qué tendrían que hacer los partidos para atraer el voto de los senior? 

R.- Lo primero, tenerles más en cuenta. En nuestro país los partidos solo parecen acordarse de los mayores cuando viene una campaña electoral. Y, además, casi siempre con un único argumento, las pensiones. Esto es importante, y más en estos últimos años en los que ha habido movimientos de protesta por este tema, pero no se deben quedar solo en eso. Y luego hay otro tema fundamental. Los partidos tienden a ver a todos los mayores de 65 años como un grupo homogéneo y no es así. Una persona de 65 no tiene nada que ver con una persona de 95. Los meten a todos en ese mismo grupo de “tercera edad” pero, en términos sociológicos, no podemos olvidar que hay una cuarta y hasta una quinta edad. Y cada una tiene sus propias características e intereses y, por tanto, los partidos deberán ajustar más sus mensajes a cada una de ellas. Es algo que ya se está haciendo con éxito en el mundo de la publicidad comercial.  


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