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Rocío Fernández-Ballesteros / Coordinadora del Simposio Internacional: Longevidad y comportamiento

'Cada individuo es un agente activo de su propio envejecimiento'

Horacio R. Maseda 13-03-2018

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Pregunta.- En marzo se celebró el Simposio Longevidad y Comportamiento, en el que se planteó fundamentalmente una pregunta: “¿Es el comportamiento de los individuos un factor que interviene en la longevidad?”. ¿Cuál es la respuesta?

Respuesta.- La esperanza de vida al nacer en países de nuestro entorno se incrementa en, aproximadamente, dos meses por año y no existen indicios de que ello vaya a disminuir; es más, cada vez encontramos más personas centenarias. Según el CIS, de 1960 al 2002, este rango de edad se ha incrementado en un 150%. Pero, lo más importante es que, cada vez, más personas llegan a edades avanzadas de la vida con buena salud y activos. Según los biodemógrafos, mientras solo un 25% de las diferencias en longevidad son debidas a la genética, un 75% depende de variables “ambientales”. Entre ese 75% se sitúan variables socioeconómicas, educativas, el sistema de salud, el medio ambiente y, también, como señala la Organización Mundial de la Salud, se encuentran los estilos de vida (que implican hábitos comportamentales) y otras variables personales psicológicas. Así, el funcionamiento cognitivo, las habilidades de manejo del estrés, el afecto positivo, la autoeficacia o la percepción que el individuo tiene sobre el propio envejecimiento son determinantes de cómo se envejece. En otras palabras, el envejecimiento no es un proceso de larga duración que ocurre al azar, sino que cada individuo es un agente activo de su propio envejecimiento.

P.- ¿Qué objetivos se marcan desde la fundación con este simposio de carácter tan internacional?

R.- A lo largo de la historia, la Psicología ha estado más preocupada en examinar los efectos del envejecimiento (de la edad) en las condiciones psicológicas y comportamentales (la memoria, el aprendizaje, la emoción, etcétera). La Academia de Psicología de España –entidad proponente de este título y que coordina la parte científica del Simposio–, trata de difundir la investigación relacionada con los efectos del comportamiento sobre la longevidad y las formas de envejecer, congregando especialistas internacionales y nacionales que extiendan los conocimientos existentes sobre la importancia de lo que el individuo hace para tener una larga vida y, aún más, una larga vida activa y saludable. En otras palabras, hacer consciente al individuo de su papel activo en envejecer bien.

P.- ¿De qué manera los estilos de vida de la persona pueden influir en su longevidad?

R.- Como dije antes, la Organización Mundial de la Salud, al establecer los determinantes para un envejecimiento activo, señala, entre otros muchos, los estilos de vida: realizar ejercicio físico regular, mantener una dieta equilibrada, cuidar de la propia salud, seguir las prescripciones médicas, no fumar y beber con moderación. Estos son, entre otros muchos hábitos comportamentales, determinantes de una vejez saludable y activa. En qué medida ello ocurre lo trata en el simposio el doctor Christensen, que es un reputado biodemógrafo experto en estos temas.

P.- Algunos estudios indican que las emociones negativas, como la ansiedad o la depresión, pueden estar asociadas a numerosas enfermedades cardiovasculares. Pero, por el contrario, ¿las emociones positivas o el optimismo puede ayudarnos a vivir más años?

R.- Desde luego. La emoción positiva, la positividad en la vida parece tener efectos positivos en nuestros sistemas biológicos, no solo en el sistema cardiovascular, sino en el endocrino y en el sistema psiconeuro-inmune y ello lo trata la doctora Salvador, de la Academia de Psicología de España, así como la doctora Kern de la Universidad de Melbourne, ambas expertas tanto en la positividad como en otras características personales afectivas, motivacionales y de la personalidad. 

P.- Otra evidencia de la que hablará la profesora Rikke Lund, del departamento Public Health & Center for Healthy Aging, es de cómo las relaciones sociales son un importante factor psicosocial para la longevidad. ¿Vivir en pareja tiene un efecto protector?

R.- Todos los estudios epidemiológicos, procedentes de distintos países, ponen de relieve que vivir en pareja es un factor salutogénico e influye en la longevidad y la supervivencia. Así también, que las relaciones sociales (frecuencia y satisfacción) son un filtro para el estrés y actúan como factores protectores de la enfermedad. Lo que no está del todo claro es cuál es la vía para esta asociación. Dos teorías compatibles se postulan: que las relaciones sociales son un filtro del estrés (a través de sistema psiconeuro-inmune) o que actúan como un instrumento o avisador que preserva la salud. Además, existen otras variables psicosociales, como la conducta prosocial, que serán tratadas en el simposio, que están asociadas también a un envejecimiento activo y saludable.

P.- El 85% de los mayores españoles consumen fármacos regularmente. ¿Hasta qué punto es importante la adherencia al tratamiento?

R.- La adherencia al tratamiento  es un importantísimo aspecto en cualquier programa de promoción de la salud, prevención de la enfermedad o en cualquier tratamiento médico. Seguir las prescripciones recomendadas por el médico implica un comportamental, desde luego, pero aún hay más. Continuar con tesón los programas salutogénicos en los que nos enrolamos (de ejercicio físico, dieta, ejercicio cognitivo, etcétera) es de extraordinaria importancia tanto para preservar la salud como para combatir la enfermedad. El doctor Ribera habla este importante factor relativo a las prescripciones médicas así como la doctora Kern explica las variables de personalidad que influyen, decisivamente, en el cumplimiento de prescripciones.


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