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Santalucía aborda la longevidad desde la perspectiva de dos generaciones

Redacción EM 13-06-2019

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El Instituto Santalucía presentó, a principios de junio, un estudio que analiza, desde la perspectiva de dos generaciones, dos dimensiones del desafío que plantea las vidas cada vez más longevas: la capacidad de reinventarse laboralmente y la salud de las finanzas.

Así, el estudio contrapone la visión de jóvenes de 25 a 34 años, a la de sus padres, entre 55 y 65 años. En términos generales, solo uno de cada cuatro millenials (26%) está feliz con su vida tal como es y no cambiaría nada. Por su parte, en la generación mayor, el 47,4% se declara satisfecho con su vida. “Estamos dentro de una transición para la que pocos están preparados.

De la misma forma que la globalización y la tecnología han cambiado cómo vivimos y trabajamos, el aumento de la longevidad también cambiará nuestro estilo de vida en los próximos años. El regalo de vivir vidas de 100 años significa no estar forzado a elegir sino tener la oportunidad de experimentar diferentes cosas”, explica José Manuel Jiménez, director del Instituto Santalucía.

Entre los cambios que más desearían hacer los jóvenes en su vida están dedicarse a una profesión diferente (citado por el 22%), dejar el trabajo y emprender un negocio (19%) y estudiar otra carrera (19%). Por el contrario, los cambios vitales que más querrían hacer la generación de sus padres son: coger un año sabático para realizar un proyecto personal como viajar o voluntariado, irse a vivir al extranjero o cambiar de profesión.

Sin embargo, a la hora de alcanzar las metas personales pueden aparecer dificultades. De hecho, entre aquellos que se plantean realizar un cambio en su vida, el principal obstáculo que les impiden llevarlo a cabo es la falta de dinero. Así lo cree el 69% de los jóvenes y el 53% de los mayores de 55 años. Otras causas, y en menor medida, son la falta de tiempo, de confianza y miedo al fracaso y la falta de conocimientos o habilidades.

Por otro lado, aunque tres de cada cuatro jóvenes aseguran que ya están emancipados, a un 46% les ayuda económicamente su familia –el nivel salarial medio de esta franja de edad no supera los 20.000 euros anuales brutos–. En el caso de la generación de sus padres, el 23% también recibe ayuda financiera de sus familiares –26.000 euros brutos es su salario medio anual–.

Según Jiménez: “En un contexto de vidas centenarias, se abren oportunidades que nos permitirán alejarnos de las restricciones de un modelo de vida clásico de tres etapas (formación, carrera laboral y jubilación) y acercarnos a una forma de vida más flexible”. Precisamente, según el estudio, dos de cada tres (66%) jóvenes querrían cambiar de profesión en algún punto de su vida, e incluso a un 45% de la generación de sus padres también les gustaría.


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