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Oxfam Intermón pide al nuevo Gobierno que se comprometa con la corresponsabilidad del Estado en los cuidados

El informe publicado por esta entidad refleja que el trabajo de cuidados no remunerado equivale al 14,9% del PIB, según datos de la OIT de 2018

Redacción EM 21-01-2020

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El trabajo de cuidados no remunerado es el "motor oculto que mantiene en funcionamiento economías, empresas y sociedades", según denuncia Oxfam Intermón en su informe 'Tiempo para el cuidado', publicado con motivo del Foro de Davos.

Las mujeres y niñas dedican 12.500 millones de horas diarias a ese tipo de trabajo, que engloba actividades como el cuidado de niños y niñas, personas mayores, enfermas o discapacitadas, además de tareas domésticas como cocinar, lavar o ir a buscar agua o leña. Ese tiempo supone una contribución a la economía mundial de al menos 10,8 billones de dólares anuales, una cifra que triplica el tamaño de la industria mundial de la tecnología, es decir, del gasto total en tecnología que realizan en todo el mundo personas, empresas y gobiernos. 

En su informe, Oxfam Intermón muestra cómo el modelo económico sexista está alimentando la crisis de desigualdad, permitiendo a una élite millonaria acumular vastas fortunas a expensas del resto de la ciudadanía, especialmente de las mujeres y niñas en mayor situación de pobreza.

“El trabajo de cuidados recae principalmente sobre las mujeres quienes, a menudo, apenas tienen tiempo para recibir una educación, lograr un empleo con un salario digno o participar en la toma de decisiones en la sociedad. Esto las atrapa en la parte más baja de la pirámide económica”, según explica Lara Contreras, responsable de incidencia política e investigaciones de Oxfam Intermón.  

Las mujeres y niñas realizan más de las tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado. A menudo se ven forzadas a reducir su jornada laboral o renunciar a su empleo remunerado para poder hacerse cargo del trabajo de cuidados. 

Las mujeres también constituyen dos terceras partes de la mano de obra que se ocupa del trabajo de cuidados remunerado. Empleos como el de enfermera, trabajadora del hogar o cuidadora a menudo están mal remunerados, no tienen derechos laborales, conllevan un horario irregular y pueden suponer un importante desgaste físico y emocional. Sólo el 10% de las trabajadoras del hogar están protegidas por la legislación laboral igual que el resto de trabajadoras.

En España, según recuerda Oxfam Intermón, el trabajo de cuidados no remunerado equivale al 14,9% del PIB, según datos de la OIT de 2018. Las mujeres son el 74,8% de la población trabajadora que recibe los salarios más bajos, mientras que sólo representan el 35,6% de las personas trabajadoras que reciben los salarios más altos.

PROYECCIONES DE FUTURO
Se prevé que, durante la próxima década, aumente la presión sobre las personas que se dedican al trabajo de cuidados, tanto remunerado como no, debido al crecimiento y envejecimiento de la población mundial. Se estima que para el año 2030, 2.300 millones de personas necesitarán cuidados; 200 millones más que en 2015.

El informe de Oxfam Intermón pone de manifiesto que los gobiernos aplican unos impuestos extremadamente bajos a las personas y empresas más ricas, y por lo tanto no obtienen ingresos suficientes para ayudar a aliviar la responsabilidad del trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres y a combatir la pobreza y la desigualdad.

Un incremento de tan solo el 0,5% adicional en el tipo del impuesto que grava la riqueza del 1% más rico de la población mundial durante los próximos diez años permitiría recaudar los fondos suficientes para crear 117 millones de puestos de trabajo de cuidados en sectores como la educación, la salud, el cuidado infantil y la asistencia a las personas mayores.

Oxfam Intermón también se focaliza en España y en la nueva legislatura, y pide al gobierno de coalición medidas que supongan corresponsabilidad entre el Estado, las empresas y las familias para repartir de forma justa y equitativa el trabajo de cuidados no remunerado.

Asimismo, insiste en la importancia de igualar los derechos laborales de las trabajadoras del hogar con los del resto de las personas trabajadoras e incluir en las políticas sociales una renta mínima garantizada que acabe con la pobreza que perjudica más a las mujeres.

Revisar los impuestos a la riqueza y a las grandes empresas, de manera que se cumpla con el compromiso de que estas últimas paguen un 15% de tipo efectivo es otra de las medidas que propone el informe de la entidad. Así como tener una política exterior feminista que contribuya al reparto equitativo del trabajo de cuidados y a los derechos laborales de las mujeres en todo el mundo.


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