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Un estudio concluye que no hay una asociación clara entre las relaciones intergeneracionales y la mortalidad por Covid-19

A partir de datos de 19 países europeos, el estudio encuentra que a nivel estatal prevalecieron las asociaciones positivas, pero a nivel de región, las negativas

Redacción EM 17-08-2020

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Un equipo internacional de científicos de Italia, Austria y España ha descubierto que el mayor número de casos de Covid-19 y la mayor letalidad registrada en algunos países europeos no pueden atribuirse claramente a la co-residencia intergeneracional y a los contactos entre generaciones más frecuentes en estos países.

El estudio, publicado el 22 de julio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), advierte contra las interpretaciones simplistas de las asociaciones que se hacen a nivel estatal para explicar la propagación diferencial y las diversas tasas de letalidad de Covid-19 observadas en diferentes países.

Los autores del estudio son los investigadores Bruno Arpino, del Departamento de Estadística, Ciencias Computacionales, Aplicaciones de la Universidad de Florencia, y antiguo profesor de la UPF; Valeria Bordone, del Departamento de Sociología de la Universidad de Viena, y Marta Pasqualini, investigadora postdoctoral del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF y miembro del Grupo de Investigación en Sociodemografía (DemoSoc) de la Universidad.

ANÁLISIS DE LA RELACIÓN ENTRE LA LETALIDAD Y EL NÚMERO DE CASOS DE COVID-19
La rápida propagación del SARS-CoV-2 hizo urgente la necesidad de comprender qué factores contribuyen a la difusión del virus. La enfermedad asociada con el virus, la Covid-19, es particularmente mortal para las personas mayores y se ha argumentado que la alta prevalencia de personas mayores infectadas es crucial para comprender el alto índice de fatalidad por caso (Case Fatality Rate, CFR en inglés) observado en algunos países, como en Italia.

Estudios anteriores también han insinuado las relaciones intergeneracionales (co-residencia y contactos) como motor de los casos de COVID-19, especialmente entre las personas mayores. Utilizando datos de 19 países europeos, los autores del nuevo estudio de PNAS analizaron la asociación entre la letalidad (tasa de letalidad, CFR) y el número de casos de COVID-19 por cada 100.000 habitantes con varios indicadores de relaciones intergeneracionales.

Cuando se analizaron los datos a nivel de país, prevalecieron las asociaciones positivas. Por ejemplo, en los países donde es más común que los hijos adultos vivan con sus padres, la letalidad de COVID-19 y la prevalencia de casos tienden a ser mayores.

Tal patrón de asociación se invirtió al examinar los datos a nivel sub-nacional o regional. Por ejemplo, dentro de Italia, las regiones más afectadas por la pandemia de Covid-19 se encontraban entre aquellas donde la residencia conjunta intergeneracional era más baja.

Los resultados a nivel sub-nacional o regional contradicen las hipótesis previas sobre el papel de las relaciones intergeneracionales en la explicación de la diferente letalidad de COVID-19 en diferentes áreas geográficas. Los autores sostienen que los análisis que han llevado a cabo en su estudio resaltan los riesgos de sobre interpretar las asociaciones que, en este sentido, se hacen a nivel de país.

IDENTIFICAR CORRECTAMENTE LOS FACTORES QUE EXPLICAN LA PROPAGACIÓN DEL VIRUS
Una identificación correcta de los factores que contribuyen a explicar la propagación y la letalidad de Covid-19 es de suma importancia por sus implicaciones políticas. Los autores enfatizan que, por el momento, no hay evidencia empírica para apoyar la idea de que las relaciones intergeneracionales son un factor clave en el diferente impacto de la pandemia de Covid-19 en áreas diferentes. Por lo tanto, las políticas dedicadas a limitar particularmente este tipo de contactos no se basan en evidencia científicamente sólida.

Además, los autores señalan que el debate sobre las relaciones intergeneracionales se ha centrado hasta ahora en los riesgos de transmisión del virus debido a los contactos (físicos) entre los miembros de la familia.

Este debate pasó por alto el papel fundamental de las relaciones familiares como fuente de apoyo emocional e instrumental. Teóricamente, este apoyo puede incluso favorecer el cumplimiento de las restricciones impuestas durante las fases de bloqueo y posterior al bloqueo, lo que limita la propagación y la letalidad de Covid-19.

Por otro lado, un apoyo familiar más fuerte puede reducir la probabilidad de que las personas mayores vivan en residencias de ancianos y cuidados, que se ha encontrado que tienen un papel crucial en la difusión de los casos de Covid-19.

En este sentido, el caso de la región de Lombardía en Italia es prototípico: esta región se caracteriza por uno de los CFR más altos de Covid-19 y por una prevalencia comparativamente baja de co-residencia y contactos intergeneracionales, con, al mismo tiempo, una prevalencia relativamente alta de personas mayores que viven en residencias.

RELACIONES INTERGENERACIONALES Y SALUD MENTAL
Los autores también sostienen que las intervenciones políticas deberían tener en cuenta que las relaciones intergeneracionales no son sólo un vehículo potencial de transmisión del virus, sino también una fuente de apoyo importante: los contactos intergeneracionales, incluso aquellos que se mantienen a distancia a través de teléfonos móviles o Internet, pueden ayudar a contrarrestar las consecuencias negativas para la salud mental debido a las respuestas políticas al brote.

En conclusión, dado que los contactos sociales no necesariamente requieren co-presencia física, y que al mismo tiempo la co-presencia física no implica contactos sociales, los autores sugieren reemplazar el término "distanciamiento social" por el término más apropiado "distanciamiento físico" cuando se hace referencia a las medidas dedicadas a limitar el riesgo de transmisión del virus.


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