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Los mayores chilenos puntúan con más nota a las residencias públicas que a las privadas

Es la conclusión de un estudio sobre los derechos humanos de los senior en centros residenciales (ELEAM), que también reveló que los cuidadores sufren un 'desgaste extremo' que puede conllevar situaciones de maltrato hacia el mayor

Redacción EM 14-02-2019

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El Instituto Nacional de Derechos Humanos realizó en 2018 un estudio sobre los DDHH de las personas mayores en centros residenciales chilenos (llamados Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores, ELEAM). Estas residencias bien podían pertenecer al Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) como a empresas privadas.

Se tuvieron en cuenta cuatro pautas: una de observación para medir la infraestructura; otra para entrevistar a las personas mayores residentes; una especial para los cuidadores de trato directo; y una final para medir las condiciones administrativas.

Sebastián del Pino, abogado del INDH, ha explicado que se visitaron un total de 26 residencias de varias partes de Chile, entrevistando a 26 directivos, 109 usuarios y 121 cuidadores de trato directo para aplicarles 24 pautas de observación. En los ELEAM visitados, vivían 930 mayores, de los cuales, 420 pertenecían a plazas privadas y 510, a plazas públicas gestionadas por el Senama.

El 76,3% de los encuestados consideró gozar de un buen estándar de vida en centros del Senama, frente a un 68,1% que dijo lo mismo de los privados. En cuanto a la alimentación, el 95,2% aseguró tener una buena alimentación en el ámbito público, frente a un 89,1% de los que residen en centros privados. 

“Las personas mayores, en general, parecen mejor cuidadas en los establecimientos financiados por Senama, frente a los privados. Esto debido a que la fiscalización que se realiza es mucho más extensa en esos establecimientos”, agregó el abogado. 

No ocurre lo mismo en la cantidad de personal que existen en los ELEAM, donde sólo el 16,6% de los directivos de centros del Senama mencionó que contaba con personal suficiente, frente a un 78,6% que aseguró contar con personal adecuado en los centros privados. “En los establecimientos privados, los cuidadores de trato directo dicen sentirse mejor por distintas prácticas laborales, mientras que en los públicos estos admitieron sentirse más agotados, porque al pertenecer a organismos públicos donde es muy complejo aumentar el número de trabajadores, son muy sobre exigidos en el cumplimiento de su labor”.

APOYO A LOS CUIDADORES
El estudio detectó que existe un porcentaje de mayores que no están recibiendo los cuidados que requieren y, por otro lado, una proporción de personas cuidadoras que admitió estar en un nivel de desgaste extremo y que hace lo posible por responder de una manera adecuada. 

Los cuidadores que participaron en el estudio no ocultaron que existen situaciones de maltrato en sus centros, siendo esto una señal del desgaste que padecen. “La presencia de maltrato es una realidad que necesita medidas urgentes. Hay que capacitar a los cuidadores en manejo de situaciones complejas y cómo canalizar esto”, agregó Muriel Abad, jefa de la División de Planificación del Servicio Nacional del Adulto Mayor.

Los 14 establecimientos de larga estadía que tiene Senama en ocho regiones cuentan con un protocolo que se busca traspasar a instituciones privadas que lo requieran junto a capacitación técnica. “Estamos impulsándolo con bastante fuerza porque además de apoyar con la obtención de las resoluciones sanitarias a las instituciones que buscan regularizar o comenzar su funcionamiento, también queremos entregar servicios que resguarden los derechos de las personas mayores, contribuyendo a su calidad de vida”, comentó Abad. 
 
CENTROS CLANDESTINOS
Hasta marzo de 2018, el estudio del Instituto Nacional de Derechos Humanos detectó que habían 903 ELEAM autorizados en el país, de los cuales 14 son financiados por Senama. Hasta 2004 existían 624 ELEAM clandestinos que funcionaban sin autorización de las autoridades, y se cree que actualmente la cifra aumentó al menos a 900 a nivel nacional. 

A los clandestinos hay que ayudarlos a que se regularicen. No tenemos que cerrarlos porque de lo contrario habrían muchas personas sin lugar donde ir. Las universidades, ONGs y todo el resto de organizaciones tenemos que trabajar fuertemente para ver cómo podemos hacer para que estos clandestinos puedan prepararse para acreditarse según la ley, y los que no lo hagan deben cerrarse”, finalizó Rosa Kornfeld, experta independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas de edad (cargo que depende del Alto Comisionado de las Naciones Unidas), participante del encuentro en donde se presentaron los resultados de este estudio.


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