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COVID-19

La crisis sanitaria destapa violaciones hacia los derechos humanos de los mayores

La entidad AGE Platform Europe actualiza un informe con observaciones sobre lo ocurrido en los primeros meses de pandemia y recomendaciones para las instituciones

Redacción EM 21-05-2020

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AGE Platform Europe acaba de publicar la segunda versión de su informe sobre Covid-19 y los derechos humanos de las personas mayores, en el que se diserta sobre las situaciones alarmantes y las prácticas prometedoras con respecto a este colectivo.

Esta nueva versión incorpora actualizaciones con respecto a los riesgos para el derecho a la salud, incluida la salud mental y los cuidados paliativos; las consecuencias de la brecha digital para mantener el contacto social y el acceso a la información u otros servicios; el aumento en el riesgo de la violencia y los abusos; y otros retos específicos a los que se enfrenta la población institucionalizada, aquellos que viven solos o los que reciben atención a domicilio.

El informe también incluye ahora nuevos puntos de vista sobre las desventajas relacionadas con las mujeres mayores, LGTB o de etnia gitana; además de otras recomendaciones para los sectores políticos, de comunicación y de servicios.

“Este documento arroja luz sobre las brechas que existían antes de la Covid-19 y que se han exacerbado durante la pandemia. Los mayores se quedan atrás de forma sistemática en las decisiones de asignación de servicios, tratamiento médico, priorización de las necesidades y de los recursos. En la respuesta al coronavirus, hay que valorar a los mayores como titulares de derechos en igualdad de condiciones con los demás, algo indispensable para su plena participación en la sociedad. Como ya dijo el secretario general de la ONU, necesitamos marcos legales más fuertes a nivel nacional e internacional para proteger los derechos humanos en la vejez y crear sociedades más justas”, afirmó Ebbe Johansen, presidente de AGE. 

¿QUÉ MÁS DICE EL INFORME?
En el informe inicial se establecían varios puntos en materia de derechos de los mayores, y en primer lugar, figuraba el derecho a la salud, para el que la plataforma europea pedía medidas de seguridad “extraordinarias”, es decir, cuarentena y distanciamiento físico, al ser los mayores uno de los colectivos de mayor riesgo de complicaciones derivadas de la infección. No obstante, indicaban que “la edad, por sí sola, nunca debe ser un criterio para el triaje médico”.

En materia de discriminación, AGE afirma ser testigo de una “cantidad de comentarios edadistas sin precedentes en medios de comunicación”. “Aunque los mayores sean los más vulnerables en la pandemia, estigmatizarlos como frágiles, pasivos o una carga es una violación a su dignidad”, indica el informe inicial. 

Por otro lado, los senior que necesitan apoyo “no pueden quedar desatendidos” por cuestiones relativas al distanciamiento físico o la escasez de trabajadores. “Durante la cuarentena, deben garantizarse los servicios esenciales”, indican desde AGE, pues la falta de asistencia durante una crisis como esta equivale a una violación de derechos humanos. 

En cuanto a la atención en residencias, los mayores que vivan en ellas “corren un riesgo mayor de resultados adversos y de infección al vivir con otros, y tienen comorbilidades subyacentes”. En varios países, las personas que viven en instituciones ni siquiera tienen acceso a la atención médica y de diagnóstico necesaria. Los informes de personas mayores abandonadas o incluso fallecidas en instituciones de atención, considera la organización, “son inaceptables”.

Otro frente abierto es el de las personas mayores que viven solas, al sufrir un riesgo de aislamiento y de falta de bienes esenciales mucho mayor al habitual. La entidad europea cree que los Gobiernos deben encargarse de que estas personas no se vean más afectadas de lo que ya están, proveyéndoles acompañamiento y los productos que necesiten.
   
RECOMENDACIONES DE AGE
Por todos estos motivos, AGE Platform Europe considera que se deben tomar unas medidas que han de ser “necesarias, limitadas en el tiempo, proporcionadas y no discriminatorias”, a saber:

- La edad cronológica no debe ser tenida en cuenta a la hora de asignar bienes y servicios; ni un criterio para determinar vulnerabilidades, pronósticos u opciones de tratamiento.

- Los Gobiernos deben tomar medidas especiales que garanticen la protección contra la discriminación, la prevención del abuso, la inclusión y el acceso a servicios esenciales para personas en situación de vulnerabilidad –es decir, quienes viven en residencias o solos, los que reciben atención a domicilio, personas en riesgo de exclusión digital, etcétera–.

- Reforzar la disponibilidad del personal sanitario y de asistencia social para continuar la atención.

- Garantizar un apoyo y protección adecuados para los cuidadores y las personas a las que cuidan.

- Dar información transparente y accesible, incluso para aquellas personas que pueden estar digitalmente excluidas o que experimenten dificultades cognitiva.

- Permitir a los mayores expresarse en la esfera pública, consultarles sobre las medidas planificadas y contribuir a los esfuerzos para la recuperación pospandemia.



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