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Kornfeld Matte emite un informe sobre el colectivo senior en situaciones de emergencia

Redacción EM 23-08-2019

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La experta independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Rosa Kornfeld Matte ha emitido, recientemente, su informe sobre el disfrute de los derechos humanos por parte de las personas mayores, en el marco del 42º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la entidad internacional.

En él, Kornfeld Matte examina la protección de los derechos humanos de los senior en situación de emergencia, cuestión que considera de importancia fundamental para subsanar las deficiencias que existen en ese contexto, que ya puede referirse a senior refugiados o desplazados por causas climáticas o aquellos que se enfrentan a situaciones de conflicto o desastre. Algunos de los datos reflejados en el informe ya se expusieron en la Reunión del Grupo de Expertos sobre Personas Mayores en Crisis de Emergencia, celebrado hace unos meses en Nueva York.

Según los datos disponibles, es posible afirmar que el número de situaciones de emergencia está en aumento, especialmente aquellas relacionadas con el clima, que entre 2007 y 2018 representaron más del 53% de todas las crisis. Un tercio de ellos fueron inundaciones. Como consecuencia, hasta junio de 2018, 68,5 millones de personas se han visto forzadas a desplazarse por cualquier tipo de emergencia. En 2017, el 3% de los refugiados eran mayores de 60 años.

En cualquier caso, la vulnerabilidad del colectivo senior en este tipo de situaciones no tienen que ver solamente con la fragilidad o la discapacidad, sino también por asuntos económicos (bajos ingresos), educativos (bajo nivel de alfabetización) o de vivienda (residencia en área rural, alejada de la ciudad). A ello hay que sumar que, durante los desplazamientos, las familias se separan y las estructuras comunitarias se rompen, lo que conlleva al aislamiento o a asumir nuevas funciones como cabezas de familia.

Kornfeld Matte también pone de relieve la a veces innecesaria etiqueta del mayor desplazado como persona vulnerable, ya que “desempeñan papeles importantes en relación con la conservación del patrimonio cultural, la cohesión social y la conexión con los países de origen”.

Como consecuencia, los derechos humanos de los senior en situación de emergencia tienden a debilitarse, concretamente, aquellos relacionados con la vivienda –las condiciones de alojamiento de los centros de acogida no suelen ser adecuados para los mayores–, la seguridad social –dificultad para acceder a una pensión o a servicios que les pertenecen por derecho–, el trabajo –quedan excluidos de oportunidades laborales casi de forma sistemática–, y la alimentación y la salud –falta de atención médica, indisponibilidad de registros médicos, dificultades para llegar hasta el centro de salud, exclusión de estos servicios–.

A todo esto hay que añadir el hecho de que muchas veces se ven expuestos a la violencia, los malos tratos y abusos financieros o que el uso de las nuevas tecnologías no está adaptado a sus necesidades, por lo que acaban siendo mucho menos visibles en la comunidad y la planificación del socorro.

CONCLUSIONES
Para Kornfeld Matte, es muy importante entender que las personas mayores en situaciones de emergencia deben ser consideradas como cualquier otro individuo más joven en su misma condición, así como tener en cuenta el carácter heterogéneo del colectivo senior. Por este motivo, insta a las comunidades a fortalecer la participación de esta población en las actividades de solución de conflictos e incluirlas en la toa de decisiones.

Por otro lado, debido a la falta o inexactitud de los datos, exhorta a prestar atención en la recopilación de información sobre este colectivo al comenzar las operaciones de respuesta de emergencia. Estos datos no deben desglosarse solo por edad para así diferenciar a los mayores de las personas de edad muy avanzada, ya que tienen necesidades y capacidades distintas. A esto añade que “la edad es una construcción social y no se pueden aplicar los criterios de medición del envejecimiento saludable de las sociedades prósperas a las personas que han soportado las condiciones de guerra, los conflictos y los desastres naturales”. Particularmente, exige investigación y datos relativos al abuso y maltrato en la vejez.

También pone de relieve la necesidad de no excluir a este colectivo por sus  capacidades tecnológicas, ya que pueden ser invisibilizadas por ello. Asimismo, pide la accesibilidad digital, para adaptar los dispositivos a sus necesidades.

De forma más importante, reclama facilitar el acceso de los refugiados mayores a la protección social y a los sistemas nacionales a través de modificaciones legislativas, y de forma especial, destaca la importancia de las pensiones no contributivas universales antes de llegar a las situaciones de emergencia y asegurar sus derechos humanos. A ello añade que es necesario proveerles de asistencia sanitaria dada la prevalencia de cronicidades y otros problemas de salud en personas senior, incluyendo la salud mental.


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