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El Gobierno italiano impulsa una comisión para crear un nuevo modelo residencial

El ministro de Salud, Roberto Speranza, puso al frente de este órgano al arzobispo Vicente Paglia, una decisión que no dejó indiferente al sector. La entidad Auser Italia hizo públicas las peticiones al Ejecutivo durante una sesión de la comisión

Redacción EM 17-12-2020

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El ministro de Salud italiano, Roberto Speranza, creó el pasado mes de septiembre una comisión que pretende reformar la atención social y sanitaria que recibe la población senior, tras constatar el fracaso del modelo asistencial que se venía desarrollando hasta ahora, muy similar al español. “Los meses de pandemia por Covid-19”, señaló Speranza en el momento de la creación de la comisión, “han sacado a la luz la necesidad de un replanteamiento profundo de las políticas sanitarias y de atención social a las personas mayores”.

El objetivo de esta comisión, según expresó el propio Speranza, es “investigar el fenómeno y proponer las hipótesis de reforma necesarias”.

Al frente de este órgano, para sorpresa de muchas entidades del tercer sector que trabajan con personas mayores, se encuentra Vicenzo Paglia, arzobispo católico y presidente del Pontificio Consejo para la Familia, si bien el resto de la composición de la comisión incluye lo que para Speranza son “ilustres personalidades del mundo científico y social”, como Silvio Brusaferro, presidente del Instituto Superior de Salud; Leonardo Palombi, profesor de Epidemiología de la Universidad de Roma Tor Vergata; y Mario Barbagallo, presidente de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría-Región Europea. Al ser nombrado, Paglia afirmó que trabajará en una “transición del cuidado residencial a una presencia efectiva en el territorio a través de la asistencia domiciliaria, el apoyo a las familias y la telemedicina”.

PRIMERAS SUGERENCIAS
Auser Italia, asociación centrada en el envejecimiento activo y el voluntariado en el país, fue una de las entidades sondeadas recientemente por la comisión. Su presidente, Enzo Costa, manifestó que la reforma debe abordarse desde un punto de vista más “generalizado”, incluyendo la “relación que hoy existe entre salud y asistencia social, en favor de un Sistema Nacional de Salud coherente e integrado” que permita que los mayores puedan envejecer en su hogar en medida de lo posible. 

En este sentido, Costa alude a que es necesario reforzar las políticas sociales para dar impulso a la ayuda a domicilio, pero también emprender proyectos legislativos en materia de vivienda digna: “Es necesario producir una nueva oferta de vivienda y servicios de asistencia sociosanitaria a domicilio que permita a las personas encontrar respuestas a sus necesidades”, indicó el presidente de Auser Italia.

Cuando la permanencia en el hogar no sea posible, en la actualidad la solución es el ingreso en residencia. Costa apuesta por una transición que permita una atención intermedia, en la que se puedan disfrutar de servicios residenciales mientras se vive en el hogar. “Es simplista pensar que el problema del mayor crítico se puede resolver inaugurando más camas en residencias. Se trata de llevar a cabo un proceso gradual en el que el mayor, aunque sea frágil, siga siendo dueño de su proyecto de vida”, dijo.

¿CÓMO DEBEN SER LOS CENTROS?
Para Costa, el primer objetivo es evitar que las residencias sean consideradas “mini hospitales” y pasen a ser “casas” en las que los mayores recuperan su autonomía, “sin descuidar el componente sanitario a efectos de una buena rehabilitación”, puntualiza.

Por eso, también debe derribarse la percepción de que las residencias sean “lugares de custodia de mayores dependientes”, y más bien “lugares de tratamiento donde se garantiza el proceso de rehabilitación”. Asimismo, defiende que la residencia debe ofrecer vida social –entretenimiento, gimnasio, presencia de voluntarios, etcétera–.

Por otro lado, Costa denuncia la “despersonalización” de las residencias, para lo que propone permitir que el mayor lleve objetos y pequeños muebles que le gusten, dejar que elijan el menú o incluso escoger a qué actividades asistir. “Deben ser mini viviendas o núcleos de distintos grados de dependencia”, resume.

En cualquier caso, Costa, consciente de que muchos mayores son muy dependientes –la esperanza de vida en Italia es de 83,24 años, unas décimas por debajo de España–, por lo que defiende el fortalecimiento integral de un “sistema de atención para la dependencia”, es decir, planificar la oferta residencial y de vivienda; las interacciones entre ambas y cómo conectarlas a nivel financiero. Con respecto a esto último, cree adecuado contextualizar una política de vivienda adaptada fortaleciendo los servicios de proximidad y la vivienda inteligente, en un intento de evitar costes sociales y sanitarios.

La comisión ha mantenido ya sus primeras reuniones, a falta de conocer lo deliberado.


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