Teléfono: 986 438 020 Última actualización:  10:38:13Jueves, 19 de Octubre de 2017
Atrás

El reto de la diversidad cultural en las residencias y centros de estancias diurnas

Para saber gestionar adecuadamente las diferencias culturales, desde Entremayores Formación señalan que es necesario que los Programas de Atención incluyan talleres orientados a todo el personal de estos centros y planteados con un enfoque inclusivo

Redacción EM 12-07-2017

COMPARTIR
España es un país culturalmente diverso y, por tanto, la presencia de personas de diferentes culturas se ha extendido en todos los sectores de nuestra sociedad.
Hoy en día, las residencias y los centros de día son lugares multiculturales en los que se hablan múltiples idiomas y/o distintas formas de castellano con variedad de acentos, debido a la presencia de profesionales que proceden de países latinoamericanos, y de otras partes del mundo. Así, cuando observamos estos centros nos damos cuenta de que la diversidad cultural ha llegado para quedarse.
Y es que la diversidad cultural trae consigo diferentes perspectivas en cuanto a educación, idioma, religión, creencias y en el rol que desempeñan los hombres y las mujeres. Estas diferencias impactan en las interacciones diarias entre los trabajadores y, a su vez, en la relación que tienen estos con los usuarios.
Para saber gestionar adecuadamente las diferencias culturales, es necesario que en los Programas de Atención a Personas Mayores se incluyan cursos y talleres relacionados con el aprendizaje de la diversidad cultural que estén orientados a todo el personal: directores, psicólogos, trabajadores sociales, auxiliares de Enfermería, médicos, fisioterapeutas, personal de limpieza, conductores, etcétera.

Fases del proceso
¿Cuáles son las fases necesarias de aprendizaje para trabajar con personal con antecedentes culturales diversos? Así lo detalla Mercedes Valladares, psicóloga de Entremayores Formación.
En primer lugar, el autoconocimiento cultural. En esta fase, los trabajadores son conscientes de su propia cultura, ya que la adquisición de nuestros patrones culturales se produce de forma inconsciente. En la mayoría de las ocasiones, creemos que nuestra forma de percibir el mundo es la mejor. Antes de interpretar, juzgar o etiquetar otras culturas, podemos encontrar respuestas a las preguntas: ¿Por qué pienso lo que pienso? y ¿por qué pienso cómo pienso? 
En segundo lugar está la etapa del conocimiento de otras culturas, es decir, el momento en que los trabajadores entienden sus propios patrones culturales y están preparados para comprender los patrones culturales de sus compañeros. En esta fase, los trabajadores son capaces de desarrollar sensibilidad y empatía cultural para responder a la pregunta: ¿Por qué los otros piensan lo que piensan? y ¿por qué los otros piensan cómo piensan?
Para integrar las diferencias entre su cultura y las otras culturas, Valladares apunta que sería conveniente facilitar una formación con un enfoque inclusivo. Estos serán capaces de responder a las preguntas: ¿Qué me puede aportar entender una manera de hacer, pensar y sentir, diferente a la mía? y ¿cómo puedo potenciar mi trabajo sumando las semejanzas entre mi forma de pensar y la de mis compañeros?
El siguiente paso es sumar valores comunes, estos son aquellos que comparten personas de todas las culturas, como la amabilidad, el respeto y la honestidad –estas tienen más peso que las diferencias–. Se produce, entonces, la comprensión y el entendimiento intercultural, y podremos pasar a la fase final, y más importante de todas: la del respeto.
Por último, es determinante crear un ambiente de respeto. La firma estadounidense Quality Care through Quality Jobs (PHI) ha trabajado durante dos décadas en la creación de lugares de trabajo respetuosos. María Elena del Valle, consultora de esta organización, señala que los lugares de trabajo con diversidad cultural tienen éxito cuando se valora la comunicación y puntualiza: “La comunicación es el latido del corazón de una organización”. Los trabajadores pueden responder a la pregunta: ¿Qué estoy haciendo para crear un ambiente de respeto?

Objetivos concretos
La idea es que todo el personal de las residencias y centros de día camine en la misma dirección para crear ambientes de trabajo respetuosos. Lo más importante es que los trabajadores estén convencidos y tengan la certeza de que son valorados –con independencia de su nacionalidad– por su condición de seres humanos y porque son parte del equipo de trabajo.
En la misma dirección, el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) utilizado en las residencias y centros de día españoles, trabaja desde la promoción de los derechos fundamentales como la dignidad del ser humano, en donde el bienestar emocional y psicológico es de vital importancia tanto en los trabajadores como en los usuarios.
En este sentido, los trabajadores son conscientes de que su perspectiva se tiene en cuenta para tomar decisiones que les afectan en el día a día, como por ejemplo, la programación o rediseño de los horarios de comidas de los usuarios.
Asimismo, es necesario reservar espacios para comentar de forma respetuosa a los trabajadores, sobre el trabajo que están realizando y brindarles oportunidades para que tengan una formación continua en temas como la diversidad cultural como piedra fundamental para fomentar el trato respetuoso entre sus compañeros.
“Compartir nuestras creencias culturales es solo el primer paso, ya que para hacer frente a los retos de la diversidad cultural en las residencias y centros de día, es necesario crear una cultura de respeto, donde cada persona se sienta valorada y aceptada”, concluye Mercedes Valladares.

Para más información sobre los cursos de transculturalidad, contactar a través de “formacion@entremayores.es”.




Tlfno: 986 438 020 | contacto | aviso legal