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Lucía Calvo / Presidenta de la Cooperativa Ancoradoiro

'No existe tal problema demográfico.Que las personas tengamos una vida larga y feliz es, indudablemente, un éxito'

Ancoradoiro es el vocablo gallego para describir ese lugar en el que las embarcaciones echan anclas. Y eso es precisamente lo que desean hacer los diez miembros que componen el grupo promotor de esta cooperativa, cinco hombres y cinco mujeres de entre 50 y 65 años que tienen clara su filosofía: decidir sobre sus propias vidas

M.S. / EM 09-10-2020

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Fotografía del grupo de promotores que conforman la cooperativa Ancoradoiro.

MARTA G. BREA

Pregunta.- En la página web de Ancoradoiro se presentan como “un grupo de personas que consideramos que todo lo que tiene que ver con el envejecimiento va muy por detrás de la realidad”. Entonces, ¿qué intereses comparten los miembros de esta cooperativa en torno al envejecimiento y qué les motivó a ponerla en marcha?
Respuesta.- Nos interesa, sobre todo, diseñar la etapa de nuestra jubilación, de tal modo, que conservemos la autonomía, la dignidad y que seamos la comunidad de personas que conformamos Ancoradoiro quienes acordemos cómo nos vamos a organizar. Tengamos hijos, o no, es a nosotros, debido a la indudablemente mejor comprensión de nuestros gustos, necesidades y prioridades, a quien corresponde ir organizando ese futuro abierto. Queremos decidir sobre nuestras vidas.

P.- ¿Qué es para los miembros de Ancoradoiro el envejecimiento activo?
R.- Sin necesidad de remitirnos al Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud de la OMS, se lo diré en pocas palabras: envejecimiento activo consiste en hacer lo necesario para sentir que nuestra vida tiene sentido y propósito. Gracias a la diversidad de gustos e intereses, no todas las personas necesitamos hacer el mismo tipo de cosas. Afortunadamente.
En Ancoradoiro, al igual que en otros cohousing senior que llevan funcionando años –no solo en los países nórdicos, sino en nuestro país también–, perseguimos crear una comunidad de consenso en un entorno amigable y seguro, en el que seguir aprendiendo, desarrollando nuestras capacidades para crear y mantener relaciones, así como contribuir a la sociedad a la que pertenecemos.

P.- Los mayores de hoy ya no tienen las mismas necesidades que hace unas décadas, de ahí que cada vez más surjan esas nuevas modalidades de vivienda, como el cohousing senior del que estamos hablando. ¿Cuáles son los principios en los que se basa este tipo de convivencia?
R.- Yo diría que las personas actualmente tenemos una mayor esperanza de vida y, en consecuencia, esta debe de ser organizada de la forma más justa y felicitante posible. Hasta ahora, se viene hablando del ‘problema demográfico’, pero no existe tal problema. Que las personas tengamos una vida larga y feliz es, indudablemente, un éxito. Que se vea como un problema nos hace pensar que hemos de superar estereotipos anticuados. 
De modo que, partiendo de iniciativas ciudadanas, se están organizando nuevas formas de convivencia, basadas en estos seis principios: comunidad autopromovida, autodiseñada y autogestionada. Los miembros de la comunidad participan en la  promoción,  en la elaboración del programa de necesidades para el diseño arquitectónico, así como en la gestión del día a día y de la convivencia. Por supuesto, con la ayuda de profesionales en los aspectos que sea necesario, pero siempre conservando la dirección; comunidad democrática. Las normas que rigen el proyecto y la convivencia, emanan de decisiones meditadas, debatidas y asumidas democráticamente por todas las personas que constituyen la comunidad de consenso; modelo cooperativo. Se adapta filosóficamente a los valores del cohousing. Hablamos de una asociación libre de personas que se unen voluntariamente para satisfacer necesidades y aspiraciones de tipo social, económico y cultural, siendo sus valores la autoayuda, la responsabilidad, la democracia, la equidad y la solidaridad; solidaridad y ayuda mutua. Es uno de los principios básicos, las personas que quieran convivir en un cohousing senior han de estar dispuestas a ayudar y cooperar en el desarrollo y éxito del proyecto, en la medida de sus posibilidades; sostenibilidad. El respeto al medioambiente, el aprovechamiento de los recursos y el desarrollo sostenible deben de ser ejes del proyecto y de su funcionamiento; y principio de puertas abiertas. Las circunstancias vitales de las personas cambian y, tanto para entrar como para salir, las puertas del cohousing están abiertas.

P.- Compartir espacio y colaborar supongo que serán dos de los pilares que sustentan su proyecto. ¿En qué punto se encuentran actualmente y qué movimientos faltan para culminar esa iniciativa?.
R.- Indudablemente. Compartir espacio, tanto de actividades sociales abiertas a la sociedad que nos rodea, como de cuidados, pero también disponer del espacio necesario propio. En Ancoradoiro estamos diseñando con la ayuda de los Arquitectos Irisarri+Piñera una edificación que tendría tres tipos de espacios: unas unidades habitacionales para compartir entre dos personas o usar individualmente; el espacio social, mucho más amplio y flexible repartido entre exteriores e interiores y una tercera zona que llamaríamos la Casa de Reposo donde recibiríamos los cuidados que podamos necesitar de manera temporal para una convalecencia o de manera permanente si tenemos un grado de dependencia que así lo aconseje.
Para culminar esta iniciativa necesitamos, sobre todo, que la Administración nos apoye, reconociendo el hecho de que se trata de una iniciativa ciudadana que aligera a la Administración de cargas que le corresponden y que el beneficio, por lo tanto, es mutuo. 
Confiamos en conseguir suelo público en cesión de uso,  donde poder edificar el Residencial Ancoradoiro que perseguimos.

P.- ¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar aquí? ¿Considera que existen suficientes apoyos –públicos y privados– para poner en marcha de estas iniciativas?
R.- Calificaría el proceso de muy gratificante. Comenzamos en 2017, un grupo de amigos a intentar llevar a cabo lo que en nuestro entorno laboral, familiar, vecinal, etcétera, llevábamos comentando un tiempo. Tuvimos una primera reunión con personas provenientes de nuestras respectivas redes de relación y así fuimos haciendo más reuniones y actividades, incorporando a más gente, madurando y concretando la idea hasta llegar al verano de 2019 en que se constituyó la cooperativa de uso y consumo con un grupo promotor, muy cohesionado, compuesto por diez personas. Cinco hombres y cinco mujeres entre 50 y 65 años, de los cuales dos son singles y cuatro son parejas. Meses después, en enero de 2020,  conseguimos la legalización plena de la sociedad cooperativa e hicimos pública nuestra existencia a través de diferentes medios. Aquí me corresponde agradecer a todos los medios de comunicación, prensa, radio y televisión que nos están ayudando a publicitar el proyecto, incluido entremayores. Y también a varios profesionales que desinteresadamente nos están echando una mano.
Gracias a todas estas colaboraciones, estamos contactando con mucha gente interesada, cuyo perfil responde a las necesidades del proyecto para que llegue a buen puerto. Hay peticiones para ingresar en la cooperativa y próximamente se procederá a aumentar el número de personas socias. Personas que apoyan nuestra idea y que, sin duda,  harán que, con la ayuda de la Administración, se consiga realizar el proyecto.
Es necesario que desde las instituciones nacionales y autonómicas se difunda e impulse este modelo de vida por sus beneficios. 

P.- La irrupción de la Covid-19 está acelerando el diseño de nuevos modelos de atención residencial, ¿cree que este hecho también favorecerá el respaldo para la puesta en marcha de alternativas como el cohousing?
R.- La respuesta es claramente afirmativa. En las reuniones informativas que mantenemos casi a diario con pequeños grupos de personas interesadas, detectamos que mucha gente que antes de la pandemia no había reflexionado sobre el futuro, lo está haciendo y se está inclinando claramente por este nuevo modelo. Hay mayor preocupación por la salud, por los cambios demográficos, por la actividad física, por la nutrición, por los cuidados a largo plazo, etcétera.
Con respecto a la Administración, qué duda cabe, que verá las ventajas de reconocer como de utilidad social este tipo de iniciativa ciudadana no especulativa.

P.- Haciendo un ejercicio de cierta imaginación: ¿cómo se ven las personas que conforman esta cooperativa dentro de unos años? Es decir, ¿cómo desearían que fuese vuestro día a día?
R.- Personalmente, soy una optimista que solo veo ventajas en este modelo. Disponer de un lugar adecuado y seguro donde vivir, donde echar las anclas (de ahí el nombre Ancoradoiro), donde se garantice la ayuda mutua y la participación, donde se evite la soledad y el miedo que tantas veces acompaña el paso de los años, nos hará sentir que nuestra vida, sea a la edad que sea, merece ser vivida.


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