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Igualdad formará al personal de entidades bancarias para detectar casos de soledad no deseada en mayores

Redacción EM 17-01-2022

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La Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación formará al personal de las entidades bancarias con presencia en Andalucía para que colaboren en la detección de posibles casos de soledad no deseada entre las personas mayores. Esta iniciativa forma parte del Protocolo implantado por el Ejecutivo andaluz para frenar un problema de aislamiento que afecta al 47% de la población andaluza mayor de 55 años, y se alinea con los criterios y valores de responsabilidad social corporativa de las entidades del sector bancario, según han resaltado los responsables de las entidades durante un encuentro de trabajo en la consejería celebrado esta semana. 

La reunión se enmarca en el calendario de trabajo desarrollado en los últimos meses por la consejería junto a responsables de Banco de España en Sevilla, Caixabank, Banco Santander, Cajasur-Kutxbank, Ibercaja, Caja Rural del Sur, BBVA, Fundación Cajasol y Unicaja Banco bajo la premisa de ofrecer una atención preferente a las personas mayores, que representan el 17,7 por ciento de la población en la comunidad en estos momento y que en 2040 crecerán hasta suponer el 28,6% del total de los y las andaluzas.

Desde Igualdad han agradecido la disposición al diálogo de las entidades para dar una atención individualizada y de calidad a las personas mayores, y han subrayado los diferentes problemas en el ámbito financiero que afronta este grupo de población, como la brecha digital y de acceso que suponen algunos trámites bancarios, según se ha planteado en numerosas ocasiones en el Consejo Andaluz de Personas Mayores y en los Consejos provinciales. 

En este sentido, el grupo de trabajo –el primero en el que coinciden todas las entidades en los últimos 12 años– analiza ya diversas acciones de formación bancaria en general, y de banca digital en particular, para ofrecer al colectivo a lo largo de este mismo año, con especial atención a las zonas rurales. Así, se ha acordado que, a través de personas voluntarias y utilizando como punto de partida material didáctico elaborado por el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores, estos talleres se lleven a cabo aprovechando la red de centros de participación activa (CPA) distribuidos por toda la región, y que cuentan con más de 460.000 personas asociadas. Asimismo, desde la Consejería realizarán una prospección entre las personas asociadas a los CPA para concretar los puntos más interesantes a abordar en esos talleres.

La otra gran línea de actuación se centra en la colaboración de las entidades bancarias en la detección de la soledad no deseada entre las personas mayores. “Es una acción muy sencilla, que no requiere una carga especial de trabajo, y que nos permite aprovechar la proximidad en el trato y cercanía de la plantilla de las entidades con estas personas más vulnerables”, apunta el director general de Personas Mayores y Pensiones No Contributivas de la consejería, Pedro Mancha.

En este sentido, desde la Consejería de Igualdad ya se ha facilitado al sector bancario el Protocolo de Soledad No Deseada, y se estudian las vías para facilitar formación a los y las empleadas de las entidades de manera que puedan, de forma ágil, convertirse en agentes de detección de estos posibles casos de aislamiento de las personas mayores. Como indicó la consejera Rocío Ruiz durante la presentación de ese protocolo, “el Gobierno andaluz tiene un reto muy ambicioso, que no es otro que volver a reivindicar las relaciones de proximidad y cercanía que han marcado siempre el carácter de los andaluces” a través de la creación de redes de agentes comunitarios el ámbito familiar, vecinal, de barrio (como comercios, gimnasios, transporte público…), sociocomunitario, sanitario, farmacéutico, asociativo, de ocio, laboral o de seguridad  (donde se encuentran las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, Protección Civil…). 

“Queremos incorporar el sentido de comunidad para atajar un problema grave como es la soledad no deseada”, detalló Ruiz, “rompiendo el aislamiento y la situación de soledad no deseada que viven muchas personas mayores andaluzas, y favoreciendo la promoción del envejecimiento activo y mejora de la calidad de vida y bienestar mental”. 

Una vez que se comunique un caso, el Protocolo de Soledad No deseada prevé la elaboración de un informe que confirme ese aislamiento y la activación de un Plan de Intervención Individualizado (PII) consensuado con la propia persona mayor. Entre los recursos se que se pueden ofrecer para paliar la situación de soledad no deseada se incluye desde acompañamiento presencial o telefónico, programas de voluntariado, los Centros de Participación Activa o programas de envejecimiento activo. Igualmente también se plantean otras medidas en función del grado de dependencia de la personas, como el servicio de ayuda a domicilio o teleasistencia, la posibilidad de sumarse a los programas de vivienda compartida que pueden ofrecer las administraciones, o a otros de ocio y turismo para atajar esta situación. 

PLAN ESTRATÉGICO INTEGRAL 2020-2023
La mejora de la atención a las personas mayores es una de las prioridades del Ejecutivo andaluz en esta legislatura, un compromiso que ha quedado plasmado en el I Plan Estratégico Integral 2020-2023. Este plan es una iniciativa que implica a todo el Gobierno andaluz, bajo la coordinación de la Consejería de Igualdad, y que cuenta con un presupuesto de 164 millones de euros. 

Esta actuación pone el acento en la prevención de la dependencia y el mantenimiento de la máxima autonomía posible para las personas mayores al ahondar en un modelo desinstitucionalizado, de forma que estas personas puedan escoger cómo y donde quieren pasar esta etapa de su vida y tengan a su disposición los recursos pertinentes. Además, incluye aspectos tan fundamentales para las personas mayores como la prevención de los malos tratos, la atención a la vulnerabilidad o la defensa de los derechos de los mayores LGTBI.

La población andaluza se enfrenta a dos retos importantes, por un lado la caída de la natalidad y, por otro, el envejecimiento progresivo, lo que provocará que un tercio de la población tenga más de 65 años en un horizonte de 50 años, según la Proyección de la Población de Andalucía y Provincias 2016-2070 publicada por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA), con los desafíos que suponen para el sostenimiento del estado del bienestar, las pensiones, y un modelo de envejecimiento activo.

La distribución por edad de la población andaluza responde a un modelo regresivo, típico de territorios envejecidos con baja natalidad y mortalidad, en que el grupo de edad de personas entre 65-84 años (1.385.104 personas en Andalucía, 17,69% del total), es mayor que el de la población más joven (menos de 14 años, 15,25%), especialmente por la mayor proporción de mujeres mayores respecto a las jóvenes (18,3% frente al 14,8%).

Según el Estudio sobre soledad no deseada en personas de 55 y más años en Andalucía, elaborado por la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, el 47% de las personas andaluzas de 55 y más años se encuentra en soledad no deseada. El sentimiento de soledad aumenta con la edad, siendo especialmente preocupante a partir de los 80 años. Asimismo, un 15% se encuentra en riesgo de aislamiento social, cifras que aumentan entre los grupos de mayor edad como consecuencia de la rotura o pérdida de la red de amistades y una menor frecuencia de los contactos.


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