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Primera evidencia científica de que el ejercicio reduce la mortalidad en personas mayores frágiles

Ser físicamente activo puede reducir el riesgo de mortalidad en un 36% en senior con fragilidad física y deterioro cognitivo

Redacción EM 20-03-2019

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UGR

Un estudio internacional liderado por la Universidad de Granada (UGR) ha demostrado que la actividad física puede atenuar un 36% el riesgo de mortalidad entre las personas cognitivamente frágiles.

Este estudio, en el que han colaborado también el Instituto de Alimentación IMDEA y la Northeastern University (Estados Unidos), se ha publicado esta semana en la prestigiosa revista Mayo Clinic Proceedings y forma parte de la cohorte de la Universidad Autónoma de Madrid, una cohorte representativa de la población española no institucionalizada de 60 años o más.

A pesar del efecto potencial de la actividad física regular para disminuir el declive cognitivo y su asociación con una menor mortalidad en individuos no frágiles, ningún estudio previo ha investigado si la actividad física podría atenuar el efecto de la fragilidad cognitiva en la mortalidad.

PRIMERA EVIDENCIA CIENTÍFICA
El estudio proporciona la primera evidencia empírica sobre el impacto de la actividad física sobre la mortalidad en individuos cognitivamente frágiles. Sus autores estudiaron a 3677 adultos mayores, con una edad media de 72 años, a quienes realizaron un seguimiento durante más de 14 años.

Estos resultados pioneros mostraron que la fragilidad cognitiva se asoció con un aumento de la mortalidad más marcadamente en adultos mayores inactivos y, lo que es más importante, ser físicamente activo puede reducir el riesgo de mortalidad entre los individuos cognitivamente frágiles en un 36%.

Irene Esteban-Cornejo, primera autora del estudio e investigadora de la Universidad de Granada, destaca las implicaciones clínicas del estudio y señala que “en comparación con los que eran robustos y activos, los participantes con fragilidad cognitiva e inactivos tenían el mayor riesgo de mortalidad”, lo que equivalía a ser casi 7 años mayor”.

Esta investigación puede tener implicaciones importantes, "porque los niveles de actividad física se reducen drásticamente durante el envejecimiento, mientras que el deterioro cognitivo y físico ocurre naturalmente", afirma David Martínez-Gómez, coautor del estudio e investigador de la Universidad Autónoma de Madrid.

En este trabajo, la prevalencia de inactividad física en individuos cognitivamente frágiles fue de alrededor del 65%. Por lo tanto, “promover la actividad física entre individuos cognitivamente frágiles es crucial porque tienen margen de mejora y puede aumentar su supervivencia”. Sin embargo, se necesitan más estudios longitudinales y experimentales para esclarecer la importancia de la actividad física para disminuir la mortalidad en individuos cognitivamente frágiles.

Esteban-Cornejo y sus compañeros concluyen que promover un estilo de vida físicamente activo podría ser una de las estrategias principales para mejorar el pronóstico vital en adultos mayores cognitivamente frágiles.

Los investigadores hacen un llamamiento a las Instituciones de Salud Pública para que prescriban actividad física regular como “medicamento” contra la mortalidad relacionada con la fragilidad cognitiva.


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